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Mensaje por Natasha Diatlov el Mar Mar 17, 2015 6:58 pm

La dulce promesa del futuro ~ [Privado: Daian]

Ciertamente, el destino obraba de maneras un tanto particulares en la vida de uno y de otro, llegaron con la simple pero concreta misión de exterminar toda amenaza en la cúpula, simplemente para dedicarse a servir en ese ciclo repetitivo en el que su existencia se había tornado de forma irrevocable. Natasha no era la clase de mujer que se detuviese a pensar demasiado en el pasado, en el horror padecido en la tierra, un sentimiento presente más no desolador. Afortunadamente la ninfa era fuerte de espíritu, quizás por la justa o precisa sabiduría que había heredado de sus antepasados en Rusia.

Allí se mantenía junto a Daian, siendo pasadas las doce del mediodía en unos de los restaurantes específicos de comida rápida, esa misma que tanto se le había antojado a la pelirosa de un momento para otro; en este caso particular se mantenía a la espera de poder disfrutar de una sabrosa hamburguesa junto con papas fritas, de beber…claramente agua mineral, fría al máximo, como tanto apreciaba cuando estaba en la tierra. No faltaba mucho tampoco para la llegada de la primavera, aunque cabía destacar que casi nunca padecía el frio, así que en esa ocasión llevaba puesto un short de color blanco, una remera negra que dejaba al descubierto sus brazos, como también hombros, la misma con bonitos detalles en color tonos rosáceos.

Mantenía como siempre esa postura recta, cuidada, y las piernas juntas en lo que observaba fijamente al rubio, siempre mostrando una cálida sonrisa momentánea después de haberse pasado días entre estados nerviosos y llantos nocturnos al descubrir recientemente que dentro de su vientre estaba gestando una nueva vida, producto de la relación que poseía con el asesino. Ella misma no podía creerlo, se asustó en demasía e incluso le parecía irónico su propio comportamiento…prefería haber estado ante una horda de peligrosos renegados y no tener que enfrentar algo como lo que podría conllevar la maternidad. Seguramente…en su interior, sabía casi a la perfección que su trabajo le dejaba poco margen para programar un futuro conciso, no sabía cuando volvería con vida a fin de cuentas.

Lo hecho ya no podía deshacerse, como buena defensora de la vida en ningún momento pasó por su cabeza tomar una decisión incorrecta, se haría cargo de su situación, sola o acompañada, demostraría la madurez de la que era capaz cuando se mantenía centrada en el objetivo. Para su suerte, el momento que estaba atravesando junto al metamorfo era tranquilo, si bien la noticia había sido algo chocante… acarreó finalmente felicidad a la pareja.

Allí estaban ellos dos, tranquilos, disfrutando el momento pero sobretodo esa brisa suave que ingresaba por las ventanas y mecía hacia un costado el largo pero bien cuidado cabello de la joven asesina, profiriéndole incluso una impronta bastante etérea, delicada, elegante. Quizás sus orbes azules como el mismo corazón del océano parecían tener un brillo diferente, especial, sincero pero sobre todo con atisbos de serenidad inquebrantable. Con suma delicadeza finalmente, extendió la diestra para acariciar la mano ajena, tomarla incluso para así entrelazar delicadamente sus dedos con los contrarios, en un modo cariñoso.

-Cinco semanas…por momentos me parece poco tiempo y por otros…demasiado, ¿soy la única a la que le pasa acaso?- Cuestionó con calma, en lo que observaba a las demás personas pasar fuera del local momentáneamente antes de posar toda la atención sobre el contrario, nuevamente expresando lo primero que se le venía a la mente. –Tengo que terminar unos reportes, desde anoche lo he intentado, pero sabes…me quedo en blanco, termino distrayéndome, aunque lo curioso es que no recuerdo cuando me dormí. Por cierto, veré si puedo patrullar un poco más durante el día para descansar mejor por la noche, creo que lo necesito- Esbozó finalmente, dudando hasta de sus propias palabras ya que le costaba sentirse así, algunas mañanas somnolienta hasta el hartazgo, mareada o hasta más propensa a sufrir cambios de humor.


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Mensaje por Daian Doyle el Jue Mar 19, 2015 9:36 am

Re: La dulce promesa del futuro ~ [Privado: Daian]

Desde su nacimiento, el futuro del rubio se creería que iba a ser prospero, lleno de riquezas y un amplio futuro que recorrer, lleno de éxito y felicidad.  ¿Por qué? Simplemente por familia, por lazos sanguíneos, por mera habilidad que poco a poco él fue adquiriendo. Para bien o para mal, nada es como uno se lo espera en la vida, y él jamás tuvo su destino escrito, por ese mismo motivo nada de lo que esperaban en y para él fue hecho realidad, no de la forma en que se esperaba.

Por esos momentos se mantenía con la mirada perdida en una ventana, sentado junto a una de sus compañeras de trabajo, aquella que había resultado ser más especial que el resto por el simple hecho de haberse ganado el cariño del metamorfo. A pesar de que aún hacía algo de frío afuera el local estaba perfectamente ambientado por lo que traía puesta una remera blanca de manga corta junto con una camisa de jean desprendida y arremangada sobre esta, sumado a un simple jean oscuro como solían ser la mayoría que usaba.  

Su codo derecho estaba sobre la mesa, y su rostro descansaba sobre la mano del mismo, su mirada solo reflejaba calma, ligero aburrimiento tal vez mientras aguardaba a que su hamburguesa y papas llegaran, sintiendo incluso los deseos de calmar su garganta con el refresco de cola que aún no llegaba a la mesa. Más allá del claro apetito que podía llegar a sentir en ese instante, por su mente pasaban miles de pensamientos distintos, hasta hace poco él era un mero asesino que trabajaba bajo el nombre de Vongola, su vida no tenía valor, solo debía cumplir su deber: asesinar.

Curiosa era la vida, que en un trabajo tan poco común y lleno de riesgos, conoció a una chica que pronto se convirtió en la madre de su futuro hijo, causando en el rubio miles de emociones en un solo instante, era inesperado, algo inquietante, pero debía admitir que con facilidad supo aceptar aquella noticia con los brazos abiertos, la idea de poder tener un hijo al cual criar, al cual dedicar su vida realmente era algo que le agradaba, y estaba agradecido con ella infinitamente, sintiendo tal vez que así su relación se había vuelto un poco mas fuerte y estable que antes.

Parpadeó para abandonar todos sus pensamientos cuando sintió el agarre de la contraria sobre su mano, desviando la mirada de la ventana para así posarla sobre los ojos de ella y sonreírle tras regresarle el apretón de mano, entrelazando sus dedos a los ajenos. Los ojos de ella poseían un brillo que los hacia únicos, eran llamativos, su color era precioso y solo ella podía hacerlos ver tan expresivos en algunas ocasiones, debía admitir que él se perdería en ellos todo el tiempo del mundo si le fuera posible.

-Cinco semanas… es poco tiempo que ha pasado muy rápido… Realmente ni él sabía que opinar, si lo pensaba detenidamente, solo estaban al inicio de un larga etapa que marcaría un antes y un después en su vida.  –Diría que te puedo ayudar en los reportes, pero ciertamente no he finalizado los míos tampoco ¿Cuál es el punto de nuestro trabajo en verdad? Bufó ligeramente molesto por el papeleo que estaban obligados a hacer, los cuales él casi nunca cumplía y por eso terminaba mayormente regañado. –Toma las patrullas de las tardes, puedo cambiarte el turno si lo deseas… Él prefería no patrullar de noche por un mero capricho, prefería la luz, el sol, el ambiente relajado pero concurrido de las personas de la cúpula –Aun hace algo de frío por las mañanas, por las tardes el sol es agradable y no molesta tanto. Ya luego cuando se ponga más pesado pide el turno de las mañanas Solo por ella accedía tan fácil a abandonar sus turnos, aunque en verdad no había muchas cosas que se negara, ella siempre era la excepción a todo.  

Él realmente no tenia del todo claro cómo comportarse en adelante, era despreocupado, inmaduro incluso y sumamente descuidado, a pesar de eso, cuando estaba a un lado de ella, instintivamente sentía deseos de cuidarla, de estar alerta de todo lo que pudiera hacerle daño, esa chica se había vuelto poco a poco el centro de su mundo y no estaba dispuesto a perderla. Ahora que tenía un niño al cual cuidar, tenía en claro que sus actitudes cambiarían un poco, estaba seguro de que quería volverse un padre ejemplar justo como lo había sido el suyo.

Una suave sonrisa apareció en sus labios de un momento a otro, y observo con emoción a las espaldas de la pelirosa, desde el fondo, por una de las puertas del restaurant, salió el camarero con su pedido, acercándose hasta acomodar todo sobre la mesa. Dicho sea, el rubio quitó el codo de la misma y bajo su otra mano sin soltar en ningún momento la ajena, permitiendo que les sirvieran y permaneciendo en silencio hasta que este se retiró –Bien... las dos hamburguesas para mí, tú tienes al agua y unas papas… Bromeó apenas, aunque su hamburguesa estaba carente de tomate o lechuga, prefería más la carne que verduras, eso estaba claro.  Antes de disponerse a comer, elevó la mano y besó los nudillos de ella con cuidado, soltándola suavemente para así dejarla disfrutar su almuerzo –En verdad no te entiendo… ¿Cómo puede gustarle a las chicas esa comida de conejo?... Si, se estaba quejando de las verduras mientras sujetaba su hamburguesa y le daba un buen bocado, sonriendo en plena felicidad al sentir su sabor.


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Mensaje por Natasha Diatlov el Sáb Mar 21, 2015 6:01 pm

Re: La dulce promesa del futuro ~ [Privado: Daian]

Sonrió ante sus bromas e incluso infló apenas las mejillas por unos segundos en lo que le apretaba delicadamente la mano poco antes de soltarlo finalmente ni bien el mesero entregó los pedidos. –No, ni se te ocurra, que ahora estoy con apetito- Y no mentía, normalmente sus malestares eran por la mañana, las náuseas terribles la obligaban a permanecer en la cama hasta que pasara o al menos pudiera colocarse de pie con la seguridad de que no volvería a marearse. Ante algunas comidas si sentía molestias, pero ahora se sentía algo mejor, y no desaprovecharía el momento para saciar su apetito por indicaciones del médico, que bien le había dicho que no debía saltearse ninguna comida en el transcurso de la jornada.

Terminó por tomar la hamburguesa con las manos y darle una pequeña mordida, realmente feliz de poder sentir dicho sabor que tanto le gustaba, la saboreo con calma, hasta que después terminó tomando la servilleta con la diestra para limpiar delicadamente la comisura de sus labios. Continuó observándole embelesada, puesto que el asesino poseía una sonrisa realmente cautivadora como todo en él, si bien por momentos podía ser bastante infantil, conocía su otra faceta…la de un hombre hecho y derecho que siempre asumía sus responsabilidades. –Está delicioso, te apuesto a que la mía es mucho más rica- Finalizó para picarlo un poquito antes de continuar comiendo con total calma, sumida en sus pensamientos, dudas, o incluso temores ya que no sabría en sí que tanto podría cambiar su vida.

-No tolero demasiado el calor, así que…no estoy muy conforme con la llegada de la primavera. En cuanto a nuestro trabajo…simplemente somos piezas intercambiables, si morimos, quedaremos en la misma nada. Pero bueno…ahora tenemos un motivo más que sólido para regresar siempre- Pensó que en parte se le dificultaría un poco, no podría seguir bajando a la tierra y las patrullas en la misma academia se verían reducidas ni bien el embarazo avanzara, ya que sería algo peligroso en algunas circunstancias. No podía negarlo, la joven ninfa tenía miedo de todo lo que podría llegar a venir, pero como buena orgullosa que era se callaba absolutamente todo.

-No quiero que tomes mis turnos, por el momento puedo manejarme como siempre, eso espero…Igual, puede que en unas semanas debas cubrir tu por la mañana, porque tendré que volver por más exámenes de rutina y esas cosas- Informó pero sin pedirle claramente que fuera, ya que no tenía la más mínima idea si él podía sentir deseos de acompañarla o prefería invertir más tiempo en su “trabajo”. Tomó luego el vaso con la mano derecha también, apoyando delicadamente los labios sobre el borde del cristal para beber un poquito de agua fría como tanto le apetecía en ese momento.


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Mensaje por Daian Doyle el Vie Mayo 01, 2015 3:33 pm

Re: La dulce promesa del futuro ~ [Privado: Daian]

Se limpió la comisura del labio con el pulgar derecho, lamiéndolo sutilmente luego de esto antes de tomar una de las papas con la diestra y llevarla a su boca, girándose para observarla en cuanto ella comenzó a hablar. Lo cierto era que a él lo sofocaba si hacía mucho calor, pero tampoco era como si le desagradara de sobre manera. A pesar de eso en esos instantes no se trataba sobre lo que a él le gustara o no, se trataba de ella y los esfuerzos que podría realizar, o al menos los que él dejaría que realizara, estaba descubriendo una parte de él mucho más protectora de la que pensaba, después de todo si las decisiones fueran solo de él no la dejaría hacer prácticamente nada que requiera el mínimo de esfuerzo. –La primavera no es tan desagradable, será malo en verano, procura no deshidratarte. Decidió no meterse en el tema de las muertes, estaba claro que sus vidas podrían terminar en cualquier momento, pero ahora en adelante no solo debería cuidar de ella sino también del pequeño cachorro que ambos esperaban.

-Serán buenos para ti los turnos de la mañana o tarde, ten por seguro que no te dejaré cubrir los de la noche No daría el brazo a torcer en ese aspecto bajo ninguna circunstancia, la noche era demasiado peligrosa en ocasiones, mucho más con su tipo de trabajo -¿Exámenes? ¿Qué exámenes? Bajó la hamburguesa tomó el vaso con su bebida, dando un sorbo antes de regresarlo a su sitio y permanecer con la mano en la mesa, observándola unos segundos bastante curioso al respecto, estaba claro que era nuevo en todo eso sobre la paternidad y no mentiría diciendo que no sentía curiosidad o nervios, deseaba enterarse de absolutamente todo o que tuviera que ver con el pequeño - ¿No necesitas que te acompañe a ello? No le molestaba en lo más mínimo, sabía perfectamente que en uno de los exámenes podrían ver al pequeño y era ese mismo el que no tenia deseos de perderse en lo absoluto. –No estamos obligados hacer las patrullas si no son órdenes estrictas de Xanxus, lo sabes, puedo faltar a ellas para acompañarte.

Lo planteó en su mente, comiendo un par de las papas, dejando a un lado la hamburguesa por unos instantes y manteniendo la mirada perdida en la misma nada. Eran asesinos, no vigilantes, por eso mismo no dudaría ni un momento en apartar la guardia con tal de acompañarla a ella –Iré contigo Finalmente decidió, en todo caso de emergencia siempre podría recurrir al pequeño Kano o a Noah, aunque realmente dudaba que algo fuese ocurrir, todo estaba demasiado tranquilo, normalmente sus diversiones eran en la tierra –Y por cierto, olvídate por completo de las expediciones allí abajo, no puedes ir. Otra frase totalmente firme y segura, pues tampoco la dejaría discutir sobre eso, el no era rotundo, y así seguiría.


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Mensaje por Natasha Diatlov el Vie Mayo 01, 2015 4:13 pm

Re: La dulce promesa del futuro ~ [Privado: Daian]

Su hamburguesa estaba por la mitad cuando la dejó a un costado para continuar con las papas fritas, pero claro, las atrapaba con el tenedor, untándolas con kétchup para luego comérselas despacio, una a una, disfrutando del sabor de las mismas. Se mantenía absorta en el momento que ambos pasaban juntos, agradable, tranquilo como así también bastante incierto pero no por eso menos bello. –Bueno, podrías venir y verlo tras una ecografía aunque…dudo que puedas saber el sexo del mismo todavía, pero quien sabe- Sentencio en un tono de voz algo de misterioso sabiendo que podría llegar a picar la curiosidad del rubio como buen felino que era.

-El que esté embarazada no me convierte en una inútil o floja, sigo siendo la misma y no quiero que cargues con más responsabilidades de las que ya posees- Recriminó en un tono bajo de voz aquella asesina que había replicado con tal énfasis la “orden” del rubio, ya que al menos ante sus ojos aun podía continuar haciendo sus labores con normalidad, al menos…es lo que pensaba al respecto. -¿Pensaste algún nombre que sea de tu agrado?, yo al menos ninguno por el momento, ni de niña o niño…- Confesó, bebiendo otro poco de agua mineral, pensativa en que ciertamente aún no había tomado consciencia de lo que ocurriría en un futuro, de que su vida cambiaría radicalmente.

Rápidamente un pequeño disturbio captó su atención, este generándose afuera del mismo local entre dos hombres que no tuvieron mejor idea que arreglar sus diferencias a base de la violencia y con la supuesta amenaza de utilizar sus poderes mágicos sin importarles absolutamente nada respecto a la seguridad de las personas que allí se encontraban. La asesina suspiró con algo de resignación en lo que apoyaba ambas manos sobre la mesa, colocándose de pie sin quitarles la vista de encima a través de la ventana, una mirada sumamente fría, inexpresiva, como al menos solía ser con casi todas las personas. -¿Es que acaso eso era necesario…?- Susurró apenas con clara intención de abandonar el local para detener a los dos si debía hacerlo, puesto que a fin de cuentas la ira parecía dominarlos, cegarlos sin pensar en las terribles consecuencias que podían generar sus poderes liberados sin mesura alguna entre tantas personas que observaban entre sorprendidas u asustadas.

A paso lento fue alejándose un poco del rubio, manteniendo ambas manos a cada lado de su cuerpo y ese porte elegante pero decidido que tanto la caracterizaba, que remarcaba dicha personalidad asertiva pero segura que la ninfa podía poseer ante cualquier situación.


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Natasha Diatlov
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Re: La dulce promesa del futuro ~ [Privado: Daian]

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