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Mensaje por Kymera Hayakawa el Sáb Nov 15, 2014 6:09 pm

>>Entre gruñidos y aullidos<< || Priv. Hashi

Sin duda era uno de los mejores momentos para salir en busca de aire fresco, de ser nutrida con la luz de luna, y si le era posible, salir a cazar alguno que otro animal salvaje de la cúpula. La peligris estaba en sus aposentos, en su cuarto correspondiente a Di Fulmine sentada al borde de su ventana terminando de limarse aquellas extendidas uñas de sus manos, las mismas que procuraba siempre mantener limpias, puntuda y de preferencias pintadas de un rojo carmín. Sus delgadas piernas danzaban según el viento que recorría en la noche, elevó la vista para observar la luna menguante… –Buenas noches, abuelo – susurró en la infinidad del oscuro cuarto, dejando tanto la lima como el barniz de uñas en la esquina de la ventana, dando el último soplo a aquellas uñas…. luego de un suspiro aquella silueta finalmente desapareció de la ventana, hacia dentro del cuarto, como si se fuese de espaldas. Hecha un ovillo en el suelo, entre el sin fin de juguetes y alfombras en las que estaba rodeaba, poco a poco aquel cuerpo de joven iba tomando forma, destilaba una suave luz celestina, sus miembros tomaban más masa, sus finas facciones comenzaban a endurecerse, además de que su pálida y suave piel comenzaba a desaparecer entre hileras blancas y de vez en cuando, negras. La cola se hizo presente siseando en el aire, rugió bajo mientras sus patas se extendían por la alfombra clavando el felpudo, y su espalda se arqueaba acomodando cada hueso en su cuerpo.
El tigre se acercó a la puerta de la habitación, abriendo esta misma con la cola cerrándola una vez afuera, y luego de aquello, se aproximaría a correr por el amplio pasillo de los dormitorios, bajando en saltos las escaleras hasta llegar a la plata baja, y una vez situada entre el jardín y el portón de salida hacia los demás paisajes de la cúpula, se hundió entre las flores corriendo hasta la salida, desapareciendo nuevamente entre el follaje del oscuro bosque, dueño de la naturaleza.

Estaba completamente enérgica, si bien no se pasaba demasiado el día durmiendo, estaba preparada para ir de caza y estar toda la noche afuera, siendo lo que realmente era, un animal, un tigre blanco quien necesitaba de amplios lugares para echar a correr, no un simple cuarto lleno de juguetes, Kymera estaba insatisfecha de estar en cierto cautiverio humano, aun así no se quejaba demasiado en ello. Conocía casi todo el páramo del bosque, era muy difícil que se perdiera, pero las veces que iba a cazar a aquel sitio normalmente encontraba animales pequeños, a veces lograba enterrar sus garras a los ciervos, pero eran contadas veces que podía ver una gran cantidad de ellos pastando en alguno de los claros del sector. Abriéndose paso entre las ramas, en el sendero un poco más despejado visualizó las montañas consecutivas…¿Qué habría allá arriba?... estaba sorprendida por el hecho de que en aquel sitio hubiese una mezcla de paisajes, no se imaginó que hubiesen montañas así…. Nunca tuvo oportunidad de poder ascender a algunas de ellas allá en Japón, y esta vez aprovechó para subir corriendo por senderos despejados, y otros más que nada cubiertos de rocas , como si de un mar se tratase.
Llegó hasta un peñasco, en el cual se echó a descansar por un rato, observando detenidamente el lugar, buscando presas, pero a la vez, siendo encantada por el pasivo y a la vista, poco peligroso ambiente

Kymera Hayakawa
Mensaje por Hashi//Kyoru el Dom Ene 04, 2015 12:15 pm

Re: >>Entre gruñidos y aullidos<< || Priv. Hashi

Se suponía que un renegado no podía subir a la cúpula. En caso de colarse, se suponía que debía ser eliminado de inmediato, ya fuera arrebatándole la vida o expulsándolo del lugar, de un modo u otro, para hacerlo volver a la Tierra... o a cualquier otro lugar, pero siendo ajeno a la cúpula. Se suponía que eran reconocidos porque al ser expulsados de la cúpula había quedado constancia de que estuvieron allí y de que ya no volverían. Se suponía que se sabía quiénes eran renegados, quiénes eran aún de la cúpula y quiénes no la habían pisado ni una sola vez aún. Se suponían muchas cosas. Pero si había dos personas físicamente iguales no debían tener problemas, así que tan estrictos no serían. Y si un enorme lobo podía pasearse tranquilamente por el lugar, aunque realmente fuese un renegado en su forma lupina, podía estar cualquier ser, por allí. Pero no iría más allá de las montañas, por el momento, ni volvería a su forma humana, ni a la de dragón, ni a... Ni a otra que no fuera la de lobo.

Corrió, saltó, olfateó, rascó el suelo, corrió de nuevo, persiguió a un estudiante cualquiera, asustó a un montón de pájaros, rascó una piedra, atrapó a un pequeño ratón, seguía corriendo, liberó al roedor... muerto, se abalanzó sobre un niño perdido, le mordió un brazo, se replanteó la idea de matarlo, volvió a correr enérgicamente por aquí y por allá... y ni se enteró de que tenía hambre. Hasta que se detuvo y se preguntó por qué había dejado al infante con vida. Moverse tanto era agotador, incluso para alguien tan activo como él.
Se tumbó en el suelo, apoyando la cabeza en las patas delanteras, y movió la cola durante unos segundos al captar el olor de un demonio. Dejó de hacerlo al no sentir más aquel olor. Olió lo que parecía ser un hada, aunque no estaba seguro, y movió la cola de nuevo, cesando otra vez al desaparecer todo rastro de aquel ser. Cada vez que notaba a alguien cerca se alegraba, al parecer. Dedicó a esto un buen rato, el suficiente para estar descansado y poder corretear de nuevo cuanto antes, y cuando se encontró mejor se levantó y echó a correr una vez más, pero se detuvo al ver a un tigre. Era bastante blanco, aunque aquellas líneas negras delataran su raza. Podía ser un tigre, una tigresa, un metamorfo, la invocación de una niña... Las posibilidades eran prácticamente infinitas. Aun así quiso arriesgarse y se acercó sigilosamente al felino, y al estar a escasos metros de él se sentó y aulló fuertemente. Quería atraer su atención. Acto seguido, recorrió la corta distancia que había entre ellos a toda velocidad y le tocó un costado con la pata izquierda mientras movía la cola felizmente. Bajó la parte delantera, manteniendo la trasera alta, y dio un par de saltitos en el mismo sitio, indicándole que estaba listo para iniciar cualquier juego.
Aunque su apariencia de lobo tenebroso pudiera asustar, su actitud de perrito doméstico lo compensaba y lo hacía ver totalmente inofensivo. Algunos rasgos u objetos personales, como unas pocas vendas en las patas delanteras, en la zona que vendría siendo la muñeca si se tratase de un humano, delataban que no era un animal salvaje como cualquier otro.
Hashi//Kyoru
Mensaje por Kymera Hayakawa el Lun Ene 19, 2015 11:27 pm

Re: >>Entre gruñidos y aullidos<< || Priv. Hashi

El tigre, porque ‘la tigresa’ no le pegaba del todo bien se quedó echada en aquella roca; disfrutaba de la suave brisa que había en las montañas, las mismas que hacían que sus blancos cabellos danzasen con los vientos, y también de la hermosa vista al astro lunar que tanto nutria sus energías elementales.
A pesar de estar distraía, contemplando el cielo oscuro de la noche junto a sus estrellas, no era oídos sordos a su alrededor. Podría sentir como algunos pajarillos se movían en alguno que otro árbol cercano, como también los animales nocturnos que iban de allá por acá en la noche, los sonidos de alguno más grande que pisaba aquel terreno rocoso; como siempre Kymera mantendría la guardia en alto, en ningún momento podría despreocuparse bajando la guardia, siquiera mientras dormía estaba sumida en un profundo sueño, no al menos cuando adoptaba aquella forma animal, tendía a mover las orejas a cada sonido que percibiese, lista para el ataque, como también, una posible huida.


Pero… Había algo que perturbaba los sonidos suaves y alejados, eran pisadas de alguna persona, o animal, se sentían pesadas. Se inquietó un poco, dejando pasar una mirada por su alrededor sin siquiera levantarse, la cola siseaba, y su respiración comenzó a ser de una forma más pesada, produciendo una especie de ronroneo de ‘pocos’ amigos producido de las vibraciones en sus fauces. No se preocupó hasta que lo sintió más cerca de donde se encontraba. Como quien no quería la cosa, por simple vagancia, levantó las patas delanteras, pero sin despegarlas del suelo, ladeando la cabeza a uno de los lados, por dónde provenía. Olfateo aquel aroma. Pertenecía a un ‘animal’, efectivamente…era… ¿un lobo? . Sus dudas se despejaron en cuanto un aullido resonó por el lugar. Hizo que algunos otros animales escaparan de la escena, alterando el orden de la noche, como quien dijese. Aquel aullido lo respondió con un rugido ronco, de esos mismos que se mantienen por un prolongado tiempo, indicando que no era precisamente un ser inofensivo, puesto que estaba dispuesta a dar pelea si es lo que buscaba.


Levantaría de golpe, en cuanto el otro se acercó, creía que iba a ser atacada, pero por lo visto solo fue un simple toque. Aquel espécimen comenzaba a dar saltos, su cola demostraba felicidad, más bien, todos sus gestos demostraban aquella energía de… si se ponía en un lenguaje más cotidiano, de un cachorro queriendo jugar. Una vez que estuvo incorporada lo observó por un tiempo, mientras comenzaba a caminar alrededor de este mismo como si se tratase de su presa, lo olfateaba, intentando reconocer algún aroma familiar, pero solo pudo captar el aroma de algunos animales, como el de…un ser humano, aparentemente. Llamaría su atención los vendajes en las patas del contrario, supuso entonces, que tal vez tenía dueño, o que era alguien con la habilidad de tomar aquella figura poco usual. Soltó un rugido , en palabras el cual se explicaría como un
’Hola’ Podría perfectamente entender cualquier tipo de lengua de proveniencia animal y hasta humana, más, debido a la transformación obviamente no podía expresarse en las lenguas humanas. Se calmó, deteniéndose de frente mientras se sentaba cerca, moviendo la cola tranquilamente, dándole la espalda a la luna; era inevitable. Sentiría aquel impulso de juego, después de todo, le encantaba andar jugueteando de allí para acá en aquella forma, más aun si se trataba de ‘batallas’ con animales de un tamaño similar. En este caso se le acercó apenas un poco, inclinándose hacia adelante levantando la parte trasera tal cual el otro la tenía, y con una de sus patas pegó el zarpazo a uno de los extremos de las vendas puesto que llamaban más su atención, sin rasguñar siquiera el pelaje contrario.
Kymera Hayakawa
Mensaje por Hashi//Kyoru el Jue Mar 12, 2015 11:05 am

Re: >>Entre gruñidos y aullidos<< || Priv. Hashi

Desde el primer momento había conseguido lo que quería: atención. La respuesta, aunque fuese un gruñido interpretable como algo agresivo, lo alegró al momento. ¿Aquel animal estaría dispuesto a jugar con él? ¡Lo estaría, lo estaría! Mientras pensaba en esto, el olfato le hacía saber que efectivamente era algún tipo de tigre, de sexo femenino, con un extraño toque que le hacía sospechar que se trataba de una chica antropomórfica transformada. Porque vamos, una mascota no lo parecía.

La velocidad a la que se meneaba su cola era anormal. Teniendo en cuenta lo activo que era, lo feliz que estaba y el tiempo que había empleado en recuperar energía no lo hacía tan extraño, mas desconociendo tales datos era algo que poder tener en cuenta.

- "¡Hola, hola, hola!" - Le respondió inmediatamente, obviamente en un idioma incomprensible para un humano común. Gimoteó y redujo la velocidad del movimiento de la cola, ya que no había necesidad de tratar así ni a un veloz torpedo.

Estaba recibiendo atención. Reitero: estaba recibiendo atención. Estaba... recibiendo... atención.
En su mente sólo tenía esto, repitiéndose una y otra vez. No cada día conseguía compañeros de juego tan rápidamente. Aunque también era cierto que solían seguirle la corriente, frecuentemente por miedo a su demencia. Porque vamos, arriesgarse a que un demente te desmiembre mientras ríe diciendo que quiere comerte definitivamente no suena agradable, y eso era lo que intentaba Hashi con quienes le molestaran, cuando se le iba la pinza. A veces también lo hacía con sus amigos, incluso los que más apreciaba. Gustarle, en cualquier sentido, no podía considerarse exactamente un privilegio, en algunos casos, aunque en otros fuera una ventaja increíble, por tener a tal monstruo como ayuda.

Se mantuvo en aquella posición, con la parte trasera alzada, mientras notaba cómo el tigre lo analizaba. No era difícil darse cuenta de lo que quería. No, al menos, según el criterio del gran lobo.

- "¡Claro que puedes admirarme!" - Exclamó, convencido de que era lo que la hembra quería oír. A veces era demasiado egocéntrico. De hecho, muchas veces. Más de las que debería, eso seguro.

Al recibir el toque, rápidamente se levantó, estirando las cuatro patas de golpe, en especial las delanteras ya que eran las que estaban flexionadas, y levantó la pata cuya venda había sido tocada, comprobando que estuviera bien. Recolocarla con las otras patas no sería lo mismo que hacerlo con unas manos aparentemente humanas, y con la boca menos aún.

- "Eh, sin trampas. Si quieres vendas me las pides, pero nada de quitarme éstas." - Comentó en un tono que cualquier humano -Cualquiera sin partes animales ni habilidades que lo hicieran entenderlo, claro.- reconocería como peligroso incluso sin comprender las palabras. No quería quitárselas por dos simples razones: para que no viera las heridas que había debajo, lo cual seguramente atraería todavía más su curiosidad, y... Y por la misma chorrada del reto de volver a ponérselas, como ya lo había pensado antes. No estaba dispuesto a pasar por tal dificultar si no era por una razón más convincente.

Se sentó, aulló fuertemente y volvió a colocarse en posición de juego, buscando el mejor momento para "atacar", claro, en el sentido inofensivo, es decir, por pura diversión y no para dañarla. No quería causarle molestias a una bella dama y, aunque ella probablemente no lo fuera, tampoco pretendía fastidiarla.
Hashi//Kyoru
Mensaje por Kymera Hayakawa el Vie Mar 20, 2015 8:26 pm

Re: >>Entre gruñidos y aullidos<< || Priv. Hashi

Se mantuvo por un tiempo de la misma forma distante con el animal contrario, denotando hasta lo inquieto que lograba ser. Al menos, su saludo había sido respondido, tres veces en vez de una, pero tampoco se le fue algo realmente molesto. Rodó los ojos intentando percibir algún aroma en peculiar del lobo, logrando apenas distinguir de que estaba impregnado con el olor a los sitios de la cúpula, pero algunos le eran completamente desconocidos .
Tampoco es que le haya entrado la preocupación por lo de quién se tratase. La cola siseaba mientras sus orejas comenzaban a acompasar entre movimientos rápidos y algunos más tranquilos, prestando atención no sólo al macho que se encontraba frente suyo, si no que también al ambiente y posibles otros animales que podrían estar merodeando el lugar.
Parpadeo haciéndose un tanto para atrás, descolocada ante lo escuchado
– ¿Admirarte? – preguntaba. No familiarizó el hecho de inspeccionarlo con los ojos a que lo admirase, puesto que para ella eran términos distintos, aunque de cierta forma similares. Aun así dejó estar al sujeto, después de todo se le veía tan hiperactivo que llegó a una pequeña conclusión, hablaba por hablar, de inquieto, seguramente de aburrido. Claro que nada le daba con seguridad de que se tratase de aquello.

Cuando la venda se le fue alejada bajó las orejas, siguiendo el movimiento de estas con los ojos pensando si arrimarse sobre éste para mordisquearlas. Si bien la advertencia no fue del todo amigable, comparado con el todo utilizado anteriormente, no se vio de alguna forma ofendida o algo por el estilo. Después de todo, comprendía el hecho de las vendas, debido a que en su forma como una chica común y corriente, solía utilizar una para cubrir parte de su rostro ocultando así uno de sus ojos, debido a la deficiencia que éste tenía en el momento de ser humana, puesto que siendo un tigre blanco sus visual aumentaba considerablemente  
– Vale, vale, te las dejo tranquilas – Respondió demostrando que no iría nuevamente por los trozos de material, retrocediendo un simple paso bajando un poco la cabeza.

Nuevamente la posición de juego.
Como no podría ir en contra a sus deseos de jugar, a pesar de que estando a dos pies no era precisamente alguien que se le viese en plan, jugando con muñecas, se levantó de inmediato agazapándose , la cola se movía lentamente, su mirada se plantó contra la contraria esperando el primer movimiento, quién se osaría a lanzarse demasiado.
Pero su impaciencia le ganó de cierto modo, fueron cuestión de segundos en que sus patas traseras le dieron el impulso suficiente para arrimarse sobre el lobo, comenzando así el juego.
Kymera Hayakawa
Mensaje por Hashi//Kyoru el Lun Jun 22, 2015 2:56 am

Re: >>Entre gruñidos y aullidos<< || Priv. Hashi

- "¡Claro! Si me miras sólo puede ser para admirarme, ¡así que seguro que es eso!" - Para Hashi, todo aquel que le prestara atención quería algo de él. Algo como aprovecharse y robarle, aunque en ese momento no llevase más que unas vendas algo gastadas ya, o algo más maduro y para nada apto hacia el público menor de edad. Para él podía ser perfectamente cualquier cosa, absolutamente cualquiera, de un extremo al otro. Éste era uno de los síntomas de la demencia de Hashi, algo cercano al narcisismo. Parecía creer que todo giraba a su alrededor.

Le alegró bastante que cediera sin más, sin insistir ni preguntar. Lo común sería extrañarse de que llevase vendas ahí y, además, no permitiera ni que se las rozaran.
Aunque claro, lo segundo sólo afectaba a la gente poco capaz, que no entendía que si las tenía puestas en ese lugar era precisamente porque cubría algo ahí y no pretendía que fuesen retiradas. Algo obvio, básicamente. Pero aun así había personas idiotas que seguían preguntando y teniendo la misma duda incluso después de ser respondida. ¿Qué parte de "No te importa" y "No es asunto tuyo" no entendían?

Teniendo de nuevo la parte trasera del cuerpo más alzada que la delantera mientras movía la cola enérgicamente, como si de un inofensivo perrito se tratase, esperaba la correspondencia de la chica. De animalillo pacífico tenía poco, aunque desde el encuentro con el felino se hubiese mostrado así y, de hecho, cualquiera de sus víctimas vería denigrante haber sido atacado, herido gravemente o asesinado, degollado y comido por tal ser, que en aquel momento actuaba más como un niño pequeño, en este caso un cachorro de lobo, que como un psicópata o un feroz licántropo que se suponía que era. De la parte de dragón mejor ni hablar.

En cuanto el otro animal reaccionó, el híbrido intentó echarse un lado para esquivar su ataque, con la intención de saltarle encima en cuanto ella se diera de bruces contra el suelo, pero tal idea fue tan ridículamente peliculera que tuvo que abandonarla en cuanto fue él el que terminó contra la tierra al calcular mal la distancia. Demasiado poca. Había sido atrapada inevitablemente por el tigre.
Ofreciendo su mejor esfuerzo, logró asomarse y darse la vuelta, quedando boca arriba, y con ello logró atrapar la cola del rayado felino con ambas patas delanteras, actuando entonces como un gato. Si aquello le molestaba, estaba seguro de que se apartaría enseguida de un modo u otro y sería entonces cuando aprovecharía para ser él el que terminase encima.

Porque era un lobo grande, sí, más de lo común debido a su raza y licantropía, pero compararse con un tigre era demasiado. Siquiera parecía un lobo de verdad, como para ser visto cuan licántropo peligroso en su forma más temible... aunque se supusiese que lo estaba siendo realmente en aquel momento.
Hashi//Kyoru
Mensaje por Kymera Hayakawa el Lun Jul 20, 2015 9:44 pm

Re: >>Entre gruñidos y aullidos<< || Priv. Hashi

La chica supuso que pasaría de largo, eso, o que sus patas terminarían impregnadas en el suelo más que en el licántropo con problemas de autoestima, porque parecía que se quería demasiado como para suponer tan loca idea, que al menos a ella parecía. Si admiraba a alguien, era… a ver. No, a nadie, no admiraba a nadie, no al menos que ahora estuviese con vida, admiraba sí, a algunos muertos, a quienes la criaron, en fin. Tampoco le hacían gracia los caninos, perros, lobos, lo que fuesen, se les era indiferente. No los odiaba , era demasiado cliché, en realidad. De hecho, de pequeña había pedido un cachorro de mascota, de alguna raza pequeña más que una mansa, pero su abuelo, al menos, le tenía un terrible odio a todo lo que ladrase, así que no cumplió su deseo de niña pequeña, en cambio, le dieron un canario, duró poquito, al fin y al cabo, terminó siendo como pollito asado, literalmente.
Terminó siendo un ‘ataque’ más menos exitoso, considerando en que logró atraparlo, algo cómoda, cosa que poco duró en cuanto su cola fue prisionera de unas patas que no eran de ella. Soltó un gruñidito de aquellos inofensivos, básicamente todo su cuerpo pegó una estremecida y rodó hacia un lado, esperando que la cola fuese soltada, apenas jadearía, por tal de que la sensación no le fuese aun más molesta. Iba perdiendo en el juego, tampoco le daba importancia.

Al menos en algo se estaba entreteniendo ahora, es vez de estar asomada en el barandal de su cuarto, o bañándose en el lago, o en fin, los aburridos pasatiempos de la pequeña peligris. Siendo tigre se sentía con más libertades, podía comer sin cubiertos, por ejemplo. Si era humana, no le era posible desgarrar la carne con sus dientes, mucho menos comerla cruda así como así, que tenía diente, lo tenía, pero no era realmente cómodo comer como humana, que como tigre. Tampoco, si era felino, tenía que preocuparse de ir a clases, lugar en donde, de los cinco días hábiles que debería asistir, asistía dos, o tres si es que estaba en periodo de exámenes. Y no porque se confiaba de su propia inteligencia, no porque consideraba que la clase era poco para ella, si no que de pura vaga, de pura pereza, no asistía. Siendo tigre nadie daba por hecho que era una alumna, siendo tigre, se olvidaba de sus obligaciones, de ése molesto ojo inútil, de ese cuerpo que en comparación a lo tosco de un tigre, era fino, delicado, como una flor fácil de pisar.

Kymera Hayakawa
Mensaje por Hashi//Kyoru el Dom Sep 13, 2015 6:44 pm

Re: >>Entre gruñidos y aullidos<< || Priv. Hashi

¡Victoria!

En cuanto el tigre reaccionó, supo que no estaba tan equivocado al llevar a cabo ese plan improvisado. En cuanto el animal se apartó, estuvo seguro de que había acertado.
Premio.
Soltó la cola en cuanto el felino se apartó, para no tirarle de ésta, principalmente para no dañarla y por ende darle motivos para enfadarse. Quería que fuesen amigos, así que tenía que hacerla sentir cómoda, y no al contrario. Estaban jugando para pasar el rato, para divertirse aunque fuese durante algunos minutos, y además así se conocían. Ella también parecía comprender que no había hostilidad en el ambiente, sino que era todo diversión. Inocente pero simple diversión.
No había tiempo para pensar. Algunos segundos después de soltarla, saltó rápidamente sobre ella con cuidado de no hacerle daño con las garras, atrapádola bajo su cuerpo. Lo que tenía en mente era menos arriesgado, pensándolo bien. Con rodar por el suelo o sacudirse podría incluso hacerle bastante daño, por aplastarlo o golpearlo. Aun así, no creía que fuese a ser tan bruta teniendo en cuenta que sólo estaban jugando, por lo que terminó con las patas delanteras colgando del lado derecho de ella y con las traseras apoyadas en el lado izquierdo, como si fuese un abrigo, con mangas incluidas. Se veía más ridículo que feroz. Notaba cómo el viento le movía el pelaje, haciéndolo parecer entonces un trozo de muerto despellejado. Silencio. Prefirió abortar la misión y, rápidamente, se impulsó sobre sus patas traseras para saltar sobre ella, notando cómo rascaba la tierra al apoyarse en ella. Por la humedad deducía que no había pasado mucho desde la última lluvia, aunque la recordaba bastante lejana en el tiempo. Por el olor, estaba tan seca que podía hacer varias semanas que no le caía ni una gota de agua. Los métodos de la cúpula eran ciertamente extraños, pero era mejor dejar ese pensamiento para otro momento, pues si se despistaba podría terminar con un animal encima. Se giró y movió la cola rápidamente. La había usado de valla y, aunque no había sido la intención principal, había sido divertido.

Por ser un tigre, tenía un olor demasiado poco... ¿salvaje? No sabría definirlo. Pero el caso era que veía grandes posibilidades de que fuese una humana, seguramente metamorfa. El olor le aseguraba que era una hembra, pero dudaba de su raza. Se preguntaba qué y cómo sería exactamente. ¿Debería preguntárselo directamente?
Hashi//Kyoru
Mensaje por Kymera Hayakawa el Lun Sep 21, 2015 1:13 pm

Re: >>Entre gruñidos y aullidos<< || Priv. Hashi

A veces le daba la impresión de que ese tipo de juegos se le harían más divertidos en su forma humana. Era la duda que tenía, ese pequeño desconcierto con “cuál es su mejor estado”, después de todo denotando las ventajas de un ser con pulgares, podría hacer cosquillas, tomar una almohada, en alguno de los casos, y variar.

Rugió por segunda vez cuando volvió a tenerlo encima. De forma inquieta, pero claramente porque estaba jugando, intentaba zafarse de la otra criatura, se mecía de izquierda a derecha, de derecha a izquierda a ver si lograba quitárselo a buena de encima. Luego se quedó quieta, inmóvil, esperando el siguiente movimiento ajeno. Ya tenía algo planeado, inofensivo.
Nuevamente se vio arremetida, no parecía estar cansada y picada por la situación, a pesar de que a Kym no le gustaba perder para nada, eso sí, lo que le era molesto era que su blanco pelaje se estaba llenando de polvo completamente innecesario, antihigiénico, luego se iría a dar un chapuzón al mismo lago para quitarse la mugre, después se daría el tiempo para volver a su cuarto y darse un baño, y claramente, ponerse ropa.

Se incorporó sin mucho cuidado, se sacudió además de darse un par de lamidas por unos sitios, y nuevamente, comenzó a rodear al canino como si quisiera atrapar una de las mariposas que acostumbraba a perseguir. No emitía más que el ruido tenue de su respiración, y de algún sonido de la tierra en cuanto sus patas la pisaban. En cuanto encontró el momento, se lanzó contra la bestia , por sobre su espalda, y le cubrió los ojos con las patas delanteras, procurando resistir sobre el animal, hasta se dio la molestia de darle un pequeño y juguetón mordisco en una de las orejas, como si lo estuviese incitando en seguir el juego. Obviamente no quería hacerle daño, de hecho, más que mordisco fue simplemente un ligero apretón.
Se dejó caer a uno de los lados, rodando hasta una distancia más o menos prudente, sentada en sus patas, moviendo la cola de forma bastante incitadora.
La misma le hacía un gesto de “ ven, acércate” , el mismo que se podría hacer con el índice, cuando llamas a alguien
Kymera Hayakawa
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Re: >>Entre gruñidos y aullidos<< || Priv. Hashi

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