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Mensaje por Ryu Mizuruki el Jue Mayo 12, 2016 8:51 pm

Sobrevivir es un Arte, Deja que el mundo sea tu lienzo [Privado con Marie-L]

Muchas personas se refieren al primer día de clases como el que define tu camino en tu año escolar, decides cuales serán tus amistades, tus compañeros para futuros trabajos en equipo, los que sobre salen, y los que de a poco se levantaran entre todos, te presentan los desafíos del futuro y quienes te enseñaran a superarlos, lo básico del primer día del alumno, pero...  ¿alguna vez se preguntaron como seria el primer día para un profesor? que les enseñara, como lo hará, de que forma reaccionaran los alumnos a sus métodos, y sin contar con que hablamos de su trabajo, en el cual si falla puede perder su puesto, pocos se lo preguntan, pero sin duda, el ser profesor es una carrera en la que si no estas tomando de la mano a tu clase no avanzara ninguno de los dos, hay casos claros en los que el llamado maestro no es necesario, que no esta presente en el aula, pero sin saberlo, en silencio, por todo el mecanismo interno de la educación, esta el, velando por el aprender y el saber de sus pupilos, a lo que quiero llegar, es a Ryu,  pues a partir de ahora es su tan esperado primer día, y yo como su narrador, me encargare de decirles por dentro y por fuera lo que sucede en el mundo de este carismático y alocado peliverde.

—Aah... entonces hoy sera mi primer día, estoy emocionado, tengo mi agenda lista con la "clase" de hoy... me pregunto quienes serán mis alumnos, de verdad, sera un buen año— y hablando del peliverde, aqui lo tenemos, esta vez con un traje algo gris, camisa blanca y corbata, sombrero incluso dentro del edificio y una libreta negra, con algunos papeles de colores sobresaliendo de las paginas, con el contenido misterioso de lo que preparo con tanto entusiasmo, me hace preguntar sin duda sobre su contenido, pero no hay que ser un mago para averiguarlo, si analizamos correctamente a Ryu podemos imaginarlo, es un calmado hombre de 30 años, que vivió lo suficiente para estar en estos momentos dentro de la cúpula, y es mas, con un amplio conocimiento sobre la tierra bajo sus pies, en este caso literalmente bajo las edificaciones voladoras de donde habita, esta listo para emprender la dificil pero satisfactoria experiencia de ser profesor.

— Mmh... ¿y si tengo unos malcriados bajo mi mando? ¡¿Que tal si me arrojan algo mientras les doy la espalda?! aagh... no es momento para esto, ya estoy aqui... ¿pero si no soy lo que esperan?— Antes de hundirse aun mas a si mismo en lo que era un debate mental sobre las mil y un posibilidades de fallar como maestro, a sus espaldas lo que era similar a los dibujos de un fantasma con forma de serpiente empujo con suavidad pero firmeza el hombro del peliverde,  logrando así su primer paso a las puertas del salón, se trataba del espíritu acompañante de Ryu, quien no le agradaba mucho que su compañero perdiera el tiempo en una deprimida charla en su cabeza, en especial con esa tan característica sonrisa suya —Yamata... entiendo, jeje, pues vamos a la boca del lobo— dijo el chaman de traje, mirando fijamente a la serpiente a sus espaldas —Apresúrate, o me los comeré cuando te distraigas—  le respondió esta, Yamata no era principalmente un amigable ser, como dice su leyenda la sangre de hijas vírgenes era su favorita para devorar con sus ocho bocas, pero al estar sujeto a una persona como Ryu, pues muchas opciones no le quedaban, ya que a pesar de su personalidad, estos dos congeniaban bastante bien de una manera peculiar —Ahora son mis alumnos, asi que olvídate de comer por ahora— como una broma de ambos, entraron en el salón de clases, mirando a lo largo de este las distintas caras de lo que seria, desde ahora, su nuevo día a día.

—Bueno, es un placer conocerlos a todos, mi nombre es Ryu Mizuruki— Miro a todos fijamente con esa particular sonrisa suya, semejante a una serpiente, analizando, mientras anotaba en la pizarra su nombre y asignatura, aunque en esta solo aparecía la palabra "sobrevivir" —Este es el momento en el que les explico de que va mi método ¿no? mis clases no son como otras, no voy a enseñarles a ser una calculadoras, tampoco a organizar todo a su alrededor, y mucho menos a mantenerlos sentados aqui todo el día... hace algún tiempo estuve en la tierra, la que ahora esta en tan mal estado bajo nosotros, a mi suerte, sin un móvil, o una linterna, simplemente yo y mis manos, frente a la muerte, evitando ser su victima, de eso consiste mis clases, se que muchos de ustedes entraron aqui con la meta de "el guerrero ideal", pero ese no es mi método— tomando la silla que corresponde al escritorio del profesor la arrastro sin cuidado hacia el centro del salón, con la pizarra a sus espaldas, mirando a cada uno y luego al techo, sacando el gorro de su cabeza, como si se tratara de un confesionario, cosa rara para el chaman, pero que sin duda mostraba lo relajado que era —Hay mas enemigos afuera, mas cosas atentando contra sus vidas, no les diré en donde es mas fácil matar a alguien... coffcoffArteriasCarotidascoffcoff... sera su elección si ser o no ser un guerrero, yo básicamente les enseñare a sobrevivir en el desastre que esta quedando bajo nuestros pies en estos momentos— junto sus manos en un estruendoso aplauso, cancelando de golpe el silencio causado despues de terminar de hablar, esperando reacción de los alumnos frente a el, con intriga, curiosidad y algo de deseo, pues de la misma forma en la que Ryu esta lleno de energia esperaba que alguno de ellos respondiera de la misma forma.

—Mis deseos para las futuras clases es sacarlos del salón a ver alguna que otra cosa que podría matarlos si la comen, plantas alucinógenas tal vez, podría conseguirme una muestra de Nerium Oleander, pero es tan venenosa que temo que alguno de los que la trasporten mueran al interactuar con ella, por el momento y al ser el primer día solo conozcamos nos, revisare la lista de la clase y veremos... jumm... comenzare yo, mi nombre es Ryu Mizuruki, tengo 30 años y mi sueño es que todos ustedes salgan graduados de este lugar, siguiente— Paso su dedo por la pagina lentamente, como si de ceda se tratara, mirando fijamente los nombres, ah, este sujeto tiene una mirada ta aguda que podría cortar las delicadas hojas del libro, pero finalmente se detuvo, como si clavara una estaca —Señorita Marie, si es tan amable— espero con una sonrisa, sentándose sin preocupaciones sobre el escritorio, inclusive balanceando sus pies por la altura.


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Ryu Mizuruki
Mensaje por Marie-L el Sáb Mayo 28, 2016 10:39 pm

Re: Sobrevivir es un Arte, Deja que el mundo sea tu lienzo [Privado con Marie-L]

- Dejar a la más pequeña hasta el fondo de la clase. Claro, por supuesto que no hay ningún problema con eso - pensó furiosa mientras asesinaba una y otra vez al pobre borrador con la punta del bolígrafo, hecha bolita en su asiento al final de la fila. La verdad es que no solía ser así de cascarrabias, pero esta mañana no era su mañana, con los nervios revolviendo su estómago y la incontenible energía que almacenaba en su cuerpo reprimida, era una receta de hipersensibilidad. ¿Pero qué acaso no debería estar en su ambiente? Pues da la casualidad que su idea de ambiente ideal no incluía un aula repleta de chicos y chicas perfectamente agrupados y a gusto con su estado. Ella no era tonta, ya sus padres le habían dicho que había un montón de personas afuera que no eran humanos como ella y en realidad se había acostumbrado bastante a ese hecho ya que nunca había tenido la oportunidad de conocer a otro humano tampoco. - No son malas personas - se repitió mentalmente mientras se mordía el labio y dejaba caer la cabeza sobre el escritorio cual crío regañado - Pero ha sido pura crueldad que este haya sido el único asiento disponible. ¿Es que acaso les costaba mucho cederme uno de enfrente? ¿O es que acaso piensan que de repente me voy a estirar un metro para ver por encimas de sus cabezotas? - Lo que comenzó como un intento de lastimera queja se terminó convirtiendo en una revolución que amenazaba con seguir perjudicando la pronosticada corta vida de su borrador, o al menos así fue hasta que se imaginó lo que su padre le diría en está situación. - Grrrrr... - no, no había error alguno en el sonido semejando a gruñido que salió de sus labios en tono muy bajo; simplemente estaba repitiendo lo que le diría su padre; lo cual surtió efecto inmediato. Santo remedio. Por eso era que nunca despreciaba ninguno de los sabios sonidos emitidos por su padre.

Con ánimos renovados, tragándose sus nervios y decidida a hacer de este primer día un buen día, se volvió a incorporar en su asiento con postura erguida. Había pasado varios años desde que llegó a la Cúpula en la Ciudadela, temerosa de dejar a sus padres que eran lo único que conocía e intentando adaptarse a las costumbres humanas y su forma de vivir, cosa que le impidió entrar a la Academia hasta este año. Ella también quería aprender a luchar y convertirse en una persona fuerte que pudiera defender a otros como su manada la defendió a ella toda su infancia y prácticamente toda su vida. Sabía que no era fácil y que con su apariencia y estatura no intimidaría ni a un conejo, sin embargo no estaba dispuesta a aceptar una negativa y estaba absolutamente segura de que podía dar más de lo que aparentaba. Así que finalmente había tomado la decisión de entrar en la Academia, a pesar de que tendría que dejar lo que ahora se había convertido en su nueva casa. - Papá también gruñó para que me fuera de una vez - recordó con una sonrisa divertida - ¡Bueno! Manos a la obra - El primer paso que debía seguir para poder integrarse en el grupo era conocer a sus integrantes - Es parecido a cazar pero sin muertes al final del día -. Sacando su bloc de notas personales del bolso, se dispuso a ir anotando los datos relevantes de sus compañeros seguidos de alguna acotación con respecto a su apariencia para poder recordarlos e identificarlos luego... Al menos era la idea. Al cabo de 10min tenía a un solo alumno, pero muchos ositos decorando la hoja. ¿Cómo habían llegado allí? No tenía la más mínima idea, pero al menos los había dibujado bien y eso era un logro que merecía elogio desde su punto de vista.

Abandonando el plan de las notas por lo poco efectivo que auguraba ser y sin muchas ganas de quedarse sin hacer nada para avanzar, decidió utilizar una táctica distinta también sacada del amplio repertorio sobre "Cómo abordar a tu presa"; nadie jamás podría decirle que ser criada por cazadores natos no tenía sus beneficios. Pero dejando eso de lado, volvamos a la parte en donde el chico sentado frente a ella se salva de convertirse en su presa por la llegada del profesor a clase, hecho que fue especialmente evidente cuando todos se callaron y volvieron a sus asientos. Marie se sobresaltó al instante, la expectativa burbujeando mientras probaba distintos ángulos y posturas de su cuerpo para poder tener una mejor vista del profesor. Lo primero que notó fue su forma de andar tan "desenvuelta" y seguidamente su forma tan segura de abordar la clase directamente - ¡Genial! - pensó con entusiasmo mientras se imaginaba lo provechosa e interesante que parecía podría ser la clase, además de que no podía evitar sentirse algo contagiada por la animosidad del profesor... Claro, hasta que se quitó su sombrero y ella casi pierde su precario equilibrio y cae. - Es... verde... - más que ligeramente embobada, prácticamente suspiró y lloró al mismo tiempo, tanto por envidia como por maravill, por haber podido conocer a alguien con semejante color de cabello tan estrafalario y hermoso. - ¿Será natural o pintado? - se preguntó, todavía perdida en detallar todo lo posible desde dónde estaba, e inevitablemente se olvidó de prestar atención a las últimas palabras que había dicho. Cuando se dio cuenta que los chicos se miraban entre si preguntándose por una tal "Marie", fue cuando su cerebro decidió reaccionar. - ¡AH! ¡Yo! Soy yo, yo soy Marie - gritó al mismo tiempo que levantó la mano para hacerse notar.

Se hizo el silencio en toda el aula y más pares de ojos de los que podía soportar se enfocaron en su dirección. Apretó los labios y el color subió a su rostro sumamente avergonzada por tanta atención a la que no estaba acostumbrada. - Tonta, tonta, tonta Marie. ¿Para qué gritaste? - se recriminó mientras bajaba el brazo lentamente y pensaba en sus opciones. No podía quedarse sentada y presentarse desde ahí ya que lo más probable es que no fuera muy visible desde el frente de la clase donde se hallaba el profesor; levantarse era una opción mejor, pero sólo la haría sentirse más pequeña con respecto al resto de los estudiantes en ese instante y no necesitaba más pensamientos reforzando sus nervios. - Pues ni modo. Una chica debe hacer lo que debe hacer - respirando profundamente para tranquilizarse, salió de su asiento y luego se subió a la silla y se estuvo de pie sobre ella bajo la mirada asombrada de unos cuantos y las risitas divertidas de otros. Se alisó la falda recatadamente, dejando ambas manos al frente, y seguramente pensó en lo bueno que había sido usar esas medias largas - aunque en su momento las eligió únicamente por ser blancas -.

Aunque al principio se sintió nerviosa, ver ese color verde brillante del cabello del profesor le recordó a la hermosa vegetación que tanto le tranquilizaba, así que terminó sonriendo animadamente y olvidándose de su nerviosismo. - Hola a todos~ Mi nombre es Marie-Lyse. Va junto, pero no pegado, son como dos nombres en un solo nombre pero sin dejar de ser dos nombres separados. - explicó tal vez innecesariamente - Pero pueden llamarme Marie, Lizzy, Lyse o como gusten mientras sea bonito. Tengo 20 años y mi sueño es convertirme en una Amazona... - de repente dejó de sonreír e hizo una mueca de preocupación - Ya va, lo siento profesor pero creo que no debí decir eso. Es decir, ¿qué sueños teníamos que decir? ¿Eran referentes a la clase, personales, o en general? - se mordió el labio preocupada - Creo que totalmente me confundí... ¡Ah! Pero tiene un muy bonito color de cabello, por cierto, eso si lo noté. ¿Es natural? - No, el cambio abrupto de tema no era tampoco un error, simplemente no le pareció un mal momento para preguntar si ya de todas formas probablemente había metido la pata... pues bueno, al menos iba a meterla completa y sacar un provecho de la situación.
Marie-L
Mensaje por Ryu Mizuruki el Sáb Jun 25, 2016 5:29 pm

Re: Sobrevivir es un Arte, Deja que el mundo sea tu lienzo [Privado con Marie-L]

— Como profesor deberias decirte que no te pares en la silla y todas esas cosas... pero si lo hiciera yo no podría sentarme en el escritorio...— el animado profesor al cual estamos por acostumbrarnos golpeo dos veces su mano a modo de aplauso, dirigiendo su vista al resto de la clase y luego a la recién presentada Marie, escuchando con atencion, con esa aguda mirada tan característica, si no se tratara de una alumna seguramente Ryu no estaría poniendo tanto empeño en que su vista no fuera una cuchilla para ella, pero teniendo empatía por su estilo de hacer las cosas, este dejo de estar sentado y alcanzando su altura, de un pequeño esfuerzo, subió a su silla, imitándola —¿Una Amazona? no veo nada de malo en ese sueño, despues de todo yo soy un humilde Chaman, jejeje, claro que esta bien, puede ser el sueño que ustedes elijan compartir, despues de todo, como profesor, es mi trabajo preparar los cimientos para que en algún punto de su educación vean la puerta a ese sueño, no me vean como un enemigo que los llenara de tarea, si no como un adulto que los guiara por el camino de esta bonita escuela— este abrió uno de sus ojos para poder asimilar un notorio guiñado hacia Marie, con una pupila dorada a juego con su verde cabello, y una sonrisa de oreja a oreja que no deja nada de envidiar a su actitud.

—Mi cabello es totalmente natural, principalmente de herencia de mi abuelo, el cual por su vida de Chaman se le quedo verde, detalles del oficio podría decir— este bajo de la silla de un brinco y comenzó a pasear por el salón, mirando los rostros de sus ahora alumnos, con una sonrisa, deteniéndose al llegar al puesto de quien había pedido que se presentara —Tienes talento, estos ositos estan muy bien dibujados— dijo tomando de la mesa lo que era la pequeña libreta de notas que tenia la joven anteriormente, pasando su vista por esta y luego devolviéndola a su lugar, asintiendo con energia ante su afirmación y luego caminando hacia los otros puestos, justamente al que estaba frente a ella —¿Tu nombre?— estaba sentado en el escritorio del alumno, mirándolo fijamente, era una forma de acercarse a estos de una manera mas personal, poco a poco y a medida que avanzaban los minutos, recorrió el salón de clases de puesto en puesto, preguntando por nombre y sueños a cada uno de los alumnos los personalmente, tranquilamente y sin apuro, dando el tiempo para que cada uno se desenvolviera como quisiera, algunos de manera tímida, otros montando un espectáculo, héroes, guerreros, cirujanos, profesores, el mas fuerte del lugar, como si fuera una maravilla, nuestro amigo Ryu celebraba y alimentaba el sueño de cada uno de los jovenes con una sonrisa, siempre con la palabra "puedes hacerlo".

—Uff... como pasa la hora, les daré una tarea o mas bien una petición, mañana traigan en una hoja de papel lo que les gustaria aprender en esta clase, con su nombre y algún lugar bonito de la cúpula, me daré el tiempo de leer todos y si surge la oportunidad cumpliré esa petición dentro de la clase, ahora, tomen sus cosas, hay que seguir conociéndonos y mis posaderas quedaran cuadradas en la silla, vamos a recorrer los pasillos de la escuela, en filas, mezclados, pero no revueltos, que por supuesto, es la hora de hacer amigos— este volvió a posar su sombrero sobre su cabeza y para los que aun no entendían apunto un par de veces la salia, abriendo la puerta del aula  — Algunos pensaran ¿de que sirve todo esto? pues les diré, un amigo dentro de la escuela no es solo una persona con la cual hablar cuando estas aburrido, en el futuro y por como estan las cosas pueden llegar a ser su compañero de batallón, el que traerá los instrumentos al hospital, o el vecino que le prestara azúcar cuando se acabe en su casa, ustedes son el futuro de esta vida, y quienes los acompañan serán las personas que posiblemente verán en su día a día—   este dedico una ligera sonrisa a todos y luego salio de la aula, no sin antes agitar su brazo y gritar al interior de esta —¡AH! y no me vayan a excluir, yo aun soy bastante joven, asi que podemos ser amigos, ¡me sentiré mal si ninguno de ustedes me habla en este paseo por los pasillos! concluyo, riendo animadamente mientras esperaba a los demás.


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Ryu Mizuruki
Mensaje por Marie-L el Dom Jul 10, 2016 2:21 pm

Re: Sobrevivir es un Arte, Deja que el mundo sea tu lienzo [Privado con Marie-L]

Literalmente estaba fuera de si, aunque todavía ni siquiera se daba cuenta, todo lo que podía hacer en ese momento era quedarse totalmente inmóvil como una estatua y la mirada clavada en su curioso profesor. El problema era, y en eso si estaba claro, en que brillaba mucho, y como si fuera poco el efecto se volvió triplemente terrible cuando le guiñó el ojo. - De ahora en adelante, mis colores favoritos serán el verde y el dorado - pensó un poco atontada pero con toda la seriedad de la cual era capaz. Por supuesto, sus palabras no se perdieron esta vez en el limbo y lograron llegar a los oídos de la pequeña que se sentía profundamente emocionada e inspirada. De verdad, era optimista de las mejores, pero no había imaginado que todo podría ir tan de maravilla ese primer día, dejando a un lado su pequeño e insignificante incidente antes de que llegara su profesor, tendría que estar bailando y saltando de la alegría ahora en agradecimiento por tantos buenos sucesos. - ¡Ah! La silla, la silla - como si de repente algo le hubiera golpeado la cabeza, despertó de su ensoñación cuando vio al profesor dirigirse hacia ella y de un salto se bajó de su banquito improvisado para volver a sentarse con recato, más cuando se vio receptora de aquel halago sobre sus dotes artísticas sus mejillas se pusieron casi del mismo color que su radiante cabello.

El profesor siguió caminando, hablando con el siguiente alumno, y Marie siguió perdida en sus propias fantasías... aunque si tenía que ser sincera, no estaba llegando muy lejos en sus pensamientos, tan sólo un torbellino de palabras sin sentido y entonces, cuando el profesor volvía a hablar y ella volvía a ver su lindo cabello, todo se detenía abruptamente. Su respiración, sus pensamientos, sus movimientos; era como un conejito inquieto al que sorprendes de repente y del susto intenta hacerse el muerto. Claro que los conejos no hacían eso y a ella le faltaban las orejas y la cola para al menos parecerse a un conejo, ¿pero quién se fija en esos detalles sin importancia? - ¡Waaaaa! Tonta Marie, deja de mirarlo ya. Si se da cuenta que lo estás mirando podría mirarte de regreso y.... y.... ¡Y! Eso, eso no sería bueno, sería malo porque... ¡No se! - al borde de un ataque de pánico totalmente injustificado y exagerado, que en realidad no eran más que los típicos nervios de una colegiala cuando se encontraba a si misma acosando a un profesor, se obligó a si misma a mirar fijamente la espalda de su compañero de enfrente. Tal vez, si miraba lo suficiente, podría encontrar patrones ocultos en el bordado de su uniforme.

Pero entonces cuando estaba a punto de encontrar una especie de ave con cuernos y colmillos, su compañero se levantó y ella se perdió sin remedio. Ahora darían un paseo, con lo que le encantaban los paseos a ella, aunque la parte en que esto era con el fin de hacer amigos la dejó un poco... increíblemente tímida. ¿A quien se supone que iba a hablarle ahora? - Vale, si respiro profundo se pasará - murmuró para si misma al tiempo que veía a sus compañeros empezar a reunirse en pequeños grupos, sin embargo aún no lograba decidirse por uno a donde pegarse y ya estaban comenzando a avanzar hacia el pasillo, a este ritmo se iba a quedar de última. - Nononononono - su cabeza empezó a moverse demasiado rápido, de aquí y allá, hasta que todo su lindo peinado se perdió en algún lugar mejor y su propio cabello casi le tapa la vista. - ¡Ah! Pero el profesor ha dicho que podemos hablar con él, así que no sería extraño que alguien fuera y lo hiciera... - sin embargo, una sola mirada le dijo que aunque algunas chicas parecían querer acercarse, en realidad no lo hacían. Bueno, mejor hacerlo ella antes que alguien le ganara por lenta, así que sin esperar un segundo más salió corriendo hacia su objetivo, llevando eso de ser rápida un poco al extremo. Y de paso calculando mal, que no se esperaba que sus zapatos patinaran en el piso cuando intentó frenar, para terminar chocando contra el de cabellos hermosamente verdes, perder el equilibrio y terminar en el suelo. ¿Le importó? Claro que no, porque ella había llegado primero y nadie podía discutir eso - Emm, profesor, si no le molesta, yo quiero hacerle compañía - preguntó desde el suelo y con una sonrisa tal que era difícil negarse, con la mano en alto y su mirada expectante. Pero antes que le respondiera, le haló del pantalón y le hizo señas para que se agachara y estuviera a su altura - La verdad es que quiero hacerle muuuuuchas preguntas - susurró luego que se hubo acercado - Y todavía no me siento preparada para enfrentar esta selva - como para acentuar la gravedad de la situación, apretó los labios y frunció el entrecejo.
Marie-L
Mensaje por Ryu Mizuruki el Miér Jul 20, 2016 1:34 am

Re: Sobrevivir es un Arte, Deja que el mundo sea tu lienzo [Privado con Marie-L]

El animado profesor de cabellera verde se encontraba organizando el paseo por los pasillos, principalmente ordenando las filas, dejando que cada quien fuera acompañado de quien se le diera la gana, un orden algo colorido por la variedad en todos ellos, pero no por eso fácil de entender, claro, dijo que no los podía sacar al patio por cuestiones de organizarlo anteriormente con sus superiores en la academia, pero llevarlos a algún lugar sin salir de las instalaciones no estaba contra las reglas, quedando tranquilo en el caso de que recibiera a futuro algún tedioso sermón, no estaba seguro de como se lo tomarían sus alumnos la forma en que el llevaba la clase, pero gracias a su "cara a cara" anterior podía tener algo así como un estimado de lo que haría cada uno —Cirujanos, veterinarios, los que se encargan de reparar los frutos casi extintos del planeta... tenemos de todo aqui... es una clase interesante— casi como un susurro este hablaba para si mismo, viendo con sus peculiares ojos la forma en que se comportaban al socializar cada uno de las personas reunidas en la clase, solo aumentando su pasion por conocerlos a cada uno, como profesor de esta academia.

Antes de cualquier movimiento que este pudiera hacer noto una intrépida cabellera corriendo a su direccion, como un animal salvaje alzándose a su presa, las garras de el feroz lobo atrapando al venado del bosque, y... fallando, al suelo, con la gracia de un rinoceronte —Etto... señorita Marie-chan... ¿no?— con una cara entre risa, preocupación y curiosidad este se inclino para poder verla claramente, confirmando de quien se trataba pues con el ligero choque, su altura y color de cabello este podía identificar con mayor facilidad a quien dio un espectáculo sobre una silla, se acerco, claro esta, casi a su altura por las señas que esta hizo para poder hablarle de forma privada como lo era un sonoro susurro, al parecer y cobrando sus palabras anteriores, se había conseguido compañera para el paseo por los pasillos.

—Jajajaja, la verdad pense que nadie se acercaría a mi, usualmente los alumnos les gusta tener de amistad a otros alumnos...— este se acerco un poco mas antes de terminar de hablar, casi al oído de Marie para que solo ella pudiera escucharla —Usualmente se consiguen colegas alumnos por que el profesor no puede decirle la respuesta durante los examenes...— poniendo la cara mas seria que puede poner un adulto de su edad este se levanto entre carcajadas para resaltar su broma, ofreciéndole la mano a su alumna para ayudarla a levantarse, esperando con esa animosa y enérgica sonrisa —Yo tambien te preguntare algunas cosas entonces, la verdad los profesores hacemos trampa y podemos saber muchas cosas de los alumnos con el libro de clases... pero aqui entre nos aun no leo ese libro— guiñando una ve mas su ojo y ya ayudándola a levantarse, saco el sombrero de su cabeza para una vez mas mostrar su verdoso cabello y lo poso sobre la cabeza de Marie ayudando así a domar la salvaje cabellera —Si fuera otra situacion me recostaría tambien en el suelo a charlas contigo, pero estamos en una paseo con la clase asi que...— posando su mano en forma de puño frente a su boca y tosiendo dos veces para aclarar la garganta, volvió a hablar con firmeza pero sin quitar la chispa de animo que tanto lo caracteriza —¡Heeeey! ¡que no soy el único profesor de esta academia, en los paseos hay que movernos! jejeje, sigan al punto verde— este se apunto a si mismo y luego empezó a caminar por el pasillo alejándose de donde estaba el grupo de estudiantes, haciéndole una pequeña a Marie para que caminara a su lado como compañera claramente, antes de detenerse en la siguiente curva —Que quede claro que el que se va por su cuenta a recorrer la academia se llevara el castigo de su vida, y eso no es bueno para el primer dia— lo remarco riendo con malicia mientras sostenía una libreta con posibles anotaciones, aunque lo único escrito en esta libreta eran los nombres y sueños de cada uno.


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Re: Sobrevivir es un Arte, Deja que el mundo sea tu lienzo [Privado con Marie-L]

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