» Ultimam Voluntatem [Élite]
Miér Ago 24, 2016 9:44 am por Invitado

» Hola a todos :3
Dom Ago 07, 2016 3:23 pm por Dark Wolf

» Reglamento {Leer y firmar} Obligatorio
Sáb Ago 06, 2016 11:48 pm por Dark Wolf

» Hola a todos.
Sáb Ago 06, 2016 7:46 pm por Dark Wolf

» CHECK♚MATE [Monochrome School RPG Yaoi+18] - Cambio de botón [Élite]
Sáb Ago 06, 2016 12:39 pm por Invitado

» [ID] Patchouli Knowledge// Espia
Vie Ago 05, 2016 1:54 am por Patchouli Knowledge

» Ephemeral | Afiliación Élite |
Jue Ago 04, 2016 11:35 am por Invitado

» Inert ❤ Love. Rol Amo x Androide [NORMAL]
Miér Ago 03, 2016 7:33 pm por Invitado

» RE APERTURA INB (NORMAL)
Sáb Jul 30, 2016 7:55 pm por Invitado

» Protego Horriblis || Petición Cambio de Botón || [Elite]
Sáb Jul 30, 2016 4:57 pm por Invitado

» Tartarus - Élite
Vie Jul 29, 2016 4:38 pm por Invitado

» Cromulent University - Hetero/Yaoi/Yuri [Élite]
Miér Jul 27, 2016 11:36 am por Invitado

» ¿Se encontrará Mona Lisa? - [Priv. Reim Bush]
Mar Jul 26, 2016 9:22 pm por Reim Bush

» Heta-rol [Confirmación Élite]
Lun Jul 25, 2016 10:41 pm por Invitado

» Beyond the stars - CAMBIO DE BOTÓN - NORMAL
Lun Jul 25, 2016 3:36 pm por Invitado


Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Mensaje por Ethan Wilde, el Lun Sep 21, 2015 10:00 pm

Querida Risitos de Oro [Priv. Hans Wilde]

La hora ya estaba dicha hace bastante tiempo ¿No?.
Desde que había abordado la cúpula estaría con esa constante inquietud. Hans.. dónde diablos se había metido Hans ahora.
Era una actitud completamente cínica por parte del vampiro, puesto que pudiendo haber tenido bastantes años pasados para poder irle a buscar, ahora, que la tierra estaba echa mierda se daba todas las libertades para llamarlo e intentar entablar una relación como más hermanable con aquel sujeto de hileras doradas y rizadas cuan ángel de pinturas, esas orbes que reflejaban el cielo y brillaban cuan diamante.
Bah, de todas formas, puras ñoñerías sentimentales. En realidad, ni él mismo estaba seguro de por qué tenía la necesidad de encontrar a su hermano, era una inquietud relevante en el pecho que no le dejaba "existir", respirar, vivir, cómo sea.


Luego de varias maniobras dentro de la academia, de preguntar y de acorralar a unas cuantas personas, sin antes darles un buen susto o aprovechar para hincarle los dientes a cualquiera, bueno, a su forma dio con el paradero de su hermano. Sin rechistar dejó una nota en el mesón de su salón y se fue con ese "buen humor tan fresco" que tiene rumbo a la ciudad.
Además podría echar un vistazo a las tierras aprovechando que vigilaba esos sitios. Trabajo y Vida Personal. Qué manjar aquello ¿Eh, Eh?.


Terminó yendo al local acordado, no era un restaurant del todo elegante, pero era lo suficientemente decente para pedir algo para comer para la hora de la merienda. Sin querer ser echado del lugar por mal hablado y agresivo, se limitó a pedirle a la linda chica que fue a tomar su orden, un jugo de frambuesa fresco con un emparedado sin mayonesa. Simples instrucciones aprueba de tontos.
Por lo demás, leyendo uno de las revistas que pilló cerca del asiento, se dispuso a leer, en espera del mayor.
Ethan Wilde,
Mensaje por Hans Wilde el Vie Oct 16, 2015 12:15 pm

Re: Querida Risitos de Oro [Priv. Hans Wilde]

Hans Wilde se encontraba en la hora del receso cuando se metieron a su salón a dejarle una carta. Cuando retornó al salón después del toque de timbre, observó con cierta curiosidad el papel, tomándolo así con la punta de los dedos el papel.
Leyó la invitación, estándose entre la sorpresa y la indiferencia – Y qué hace Ethan aquí? – se preguntó así mismo volviendo a leer la carta una y otra, y otra vez.
Que Wilde recordase, ellos nunca fueron cercanos en ningún momento, sí llegaron a conocerse en el pasado, pero si vínculo de hermanos era casi inexistente, por ése mismo motivo, se estaba cuestionando las intenciones del Vampiro. En el mejor de los casos estaba sufriendo una crisis de soledad.

Esperó pacientemente mirando cómo las agujas del reloj avanzaban para terminar las clases e ir al lugar acordado; Hans no podía faltar a sus responsabilidades aunque lo quisiera, por lo cual siguió en su papel de profesor correcto hasta que el último timbre del día sonó, dejando que el tumulto de estudiantes pudiera ser libres de clases.
Wilde tomó sus cosas, ordenó el escritorio y se quitó el abrigo de “profesor” que tanto le gustaba traer consigo cuando daba clases, cambiándolo por uno más formal pero a la vez casual, el que siempre traía con él.


Con tranquilidad, escuchando música, se dejó guiar por los senderos hasta llegar a la ciudadela de la Cúpula, sitio que no acostumbraba a ir mucho a falta de tiempo y de interés. Anteriormente sí había caminado por sus calles y también ido a algunos locales, pero no era aficionado de aquel sitio tan concurrido, a su estilo.
Entró al local con la mirada en alto, la puerta sonó con ese sonido de cristal de los adornos que colgaban, y pudo sentir más de una mirada posarse sobre él, cosa que en vez de hacerlo sentir incómodo, fue más sentirse irritado. Siguió caminando entre las mesas; era imposible que se olvidase el rostro de Ethan, finos rasgos, ojos fuertes, un cabello tan blanco como la nieve, y un gesto malhumorado que era bastante sencillo de conocer.

Cuando chocó miradas con el vampiro, sonrió de medio lado, tomando lugar al frente de él, en silencio, hasta que quedó cómo “ Qué bueno volverte a ver, Ethan “ En realidad, Hans no estaba del todo seguro de que esas palabras hubiesen sonado sinceras, si no que tan vacías y muertas, como si lo dijese sólo de cortesía.
Hans Wilde
Mensaje por Ethan Wilde, el Vie Oct 16, 2015 4:47 pm

Re: Querida Risitos de Oro [Priv. Hans Wilde]

Inevitablemente, la espera se le estaba haciendo fastidiosamente eterna. A pesar de que estaba completamente distraído observando la revista que había encontrado en su asiento, sumándole el atractivo de la muchacha que le estaba dejando la orden sobre la mesa, le era molesto tener que esperar tanto tiempo para que el idiota de Hans llegase al local.
Sí, estaba bastante claro de que era un tipo impaciente con lo suyo, y eso lo estaba carcomiendo por dentro poco a poco, porque una vez que sus labios tomaron el extremo de la pajilla del jugo, éste no tardó en desaparecer junto al emparedado que había pedido con anterioridad.

Las veces que sentía abrir la puerta, sus ojos se dirigían a ver de quién se trataba, pero por más que lo quisiera, aquellas cabellas rubias no eran capaz de asomarse por la puerta ni de caso. Suspiró con frustración mordiendo la pajilla, pensando que tal vez se equivocó en la jornada de los docentes, o en simples cuentas, de que su invitación había sido vilmente rechazada sin siquiera tener una respuesta verbal a ello.  Con simples palabras, Ethan era capaz de comprender que no era bienvenido, que no quería ser recibido o bien visto, y tampoco le echaba la culpa al mayor, sabiendo que nunca demostraron ninguna clase de interés, sabiendo que prácticamente eran como dos extraños, estaba atento a las consecuencias que una junta improvisada podría llevar.

Cuando percibió el sonido de la campanilla nuevamente, lo vio. Por fin, esos rubios rizos de ricitos de oro estaban apareciendo con majestuosidad.  – Tsk , pero si no has cambiado en nada – susurró dejando de mordisquear el plástico, siguiendo su silueta con sigilo. Alto, esas orbes azules, esos gestos dan despreocupados e indiferentes. Era el mismo Hans Wilde que había visto cuando eran jóvenes, el mismo muchacho que hablaba poco, pero que a la vez, le daban ganas de conocer más.
¿Crisis de soledad? ¿Era posible pasar por algo así?. Ethan no era un sujeto inseguro de sí mismo, e inclusive prefería estar solo antes que acompañado por alguien que le molestase, pero la necesidad de volver a ver ése pálido rostro le era en esos instantes, algo vital… molesto, pero vital.

Ya cuando lo notó bastante cerca, volvió a tomar la revista, mostrándose sumido en la lectura para aparentar que no lo vio llegar, hasta que la silla fue removida, y ahí, bajó el ejemplar, esbozando una media sonrisa que dejaba ver parte de sus colmillos – Me encanta tú animo – refutó el albino con poco tacto, teniendo una tonalidad de voz bastante agresiva como para estar tan tranquilo. Se volvió a acomodar, señalando con la barbilla el vaso vacío, y el plato con migas – Me has hecho esperar bastante. ¿Por qué tardaste tanto? – preguntó sin vacilar.
Ethan Wilde,
Mensaje por Contenido patrocinado

Re: Querida Risitos de Oro [Priv. Hans Wilde]

Contenido patrocinado

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares