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Mensaje por Jaeger Köenig el Sáb Sep 19, 2015 10:11 am

La sospecha engendra más sospecha

[Hace unos días atrás...]

La mano izquierda de su amigo perdía fuerza a cada minuto transcurrido; lo habían traído dos camaradas suyos, quedando los cuatro resguardados en una simulada tienda de campaña. A pesar de la camilla, del botiquín y de los hechizos de sanación, no poseían el antídoto para aquel letal y desconocido veneno. Su cuerpo tenía varios cortes sangrantes y profundos por el torso, junto con la mano derecha amputada.
Había sido un ataque sorpresa y únicamente consiguió escaparse de allí con múltiples heridas de gravedad. Igualmente, la muerte lo recibiría en breves momentos...

-Me han estado... siguiendo...- Había quedado ciego por culpa del agente venenoso y hablaba con dificultad. En las últimas semanas, había notado que era cierta víctima de acoso, hasta que finalmente fueron a darle cacería como a una bestia salvaje -Están por todas partes... pero...

Empezó a convulsionar violentamente y entre los tres lo sujetaron firmemente para que no se cayera de la camilla. El sentimiento de impotencia era el velo de los que veían a aquel moribundo, callados y sin mirarse por no poder hacer nada por ese renegado. Aquel brujo se había labrado una peligrosa reputación (en la cúpula, probablemente) que lo llevó al punto de mira de terceros. Al parecer, conocía cierta información de más...
Entre lamentos y respirando supeficialmente, volvió a hablar con un hilo de voz, sin dirigirse a nadie en particular:

-Había algo... abajo en las residencias... no conseguí verlo... -
Le costaba articular cada palabra y expresarse, el veneno se extendía demasiado rápido. Sus últimas cinco palabras fueron las siguientes -No son una simple academia...

Dejó de parpadear, de moverse, de respirar... Su pálida mano la sostenía el pelimorado, formando un coro de silencio junto con los otros dos y el cadáver. A la noche, este recibió un entierro y el minuto de silencio.

[Hoy. Zona habitacional.]

Despuntando el alba, amanecía un nuevo día para la cúpula. Antes siquiera de que dieran las ocho de la mañana, el alemán comenzó sus andadas por cierta zona que todavía no había explorado, las residencias de los habitantes; su ex-amigo no había dado muchas pistas sobre cuáles residencias tenía que instigar. Por lo pronto, necesitaba coartada y disfraz creíble. Escurriéndose cual mirón sigiloso, dio con una residencia de cierto joven que se estaba vistiendo con... ¿traje de guardia? Ya había visto muchos ''segurratas'' y reconocería ese atuendo entre mil. Hacer de vigilante le daría carta blanca para patrullar por doquier, en teoría. Vino con Synyster, mas a este lo mandó a peinar los bosques.

Llamó a su puerta, con la Centella Doble lo dejó invidente por unos instantes, tiempo suficiente para noquearlo y secuestrarlo en su propio hogar. A continuación, se aseguró de que aquel hombre viviera solo. Al parecer sí, era un solterón, pues en su cocina solo había macarrones para desayunar, almorzar y hasta cenar.

Ya tenía el punto de partida, ¡hora de recolectar información!

Desvistió al guarda, dejándolo únicamente en ropa interior, amordazándolo y atándolo a la antigua usanza, con cuerdas y dentro de un armario. No tardó mucho en colocarse el disfraz, aparte de peinarse correctamente y meterse su singular cabello en una gorra, memorizando su nueva identidad: Edwin Banks, vigilante de turnos matutino y vespertino. La espada tendría que dejarla en esa casa, demasidas sospechas infundaría no llevar las mismas armas que el colectivo. Al menos, tenía una pistola, pero confiaba en no tener que utilizarla.

-Edwin, Banks, Edwin, Banks, Edwin, Banks...- Se repetía a sí mismo constantemente por lo bajo.

Cerró las ventanas para que no husmearan los curiosos y salió de aquella residenca (recordándola tambien, por suspuesto), iniciando su horario de patrulla por la zona habitacional. Las personas aparecían poco a poco. Con el pretexto de ser vigilante, fue preguntando a unas pocas personas si habrían visto algo raro por aquella zona. Nada novedoso, de momento.

Quedándose inmóvil, su mirada escrutó los alrededores. Al girar la cabeza a un lado, por encima del hombro, juraría haber visto una larga cabellera pelirroja. Se le aproximó a paso tranquilo, dirigiéndole la atención con una cortesía más o menos natural y una breve reverencia:

-Disculpe, ¿tiene un momento? Requiero su ayuda.


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Jaeger Köenig
Mensaje por Charlotte C. el Lun Sep 21, 2015 11:39 am

Re: La sospecha engendra más sospecha



La amenaza de Renegados y Cazadores siempre estaba presente. Para los habitantes y estudiantes, tal vez no. Aquellos vivían en el mundo idílico que la Cúpula había creado para ellos. Pero, para aquellos que se encargaban de resguardar dicho sentimiento de seguridad, eran el pan de cada día. A Charlotte le venía sin cuidado, algún ladronzuelo que quisiera conseguir mejor comida, ropa, instrumentos o lo que fuera. Aún así, siempre que la información llegaba a ella, se encargaba de colocar hasta el más mínimo detalle de todo en los informes que presentaba. Lo que Giotto o Templar decidieran hacer, no era su problema. ¿Que si algo de esto le pesaba en la conciencia? Pues, por supuesto que no, utilizaba una simple lógica para sacudirse de cualquiera de esos sentimientos. Si ella estuviera en el lugar de esos Renegados y Cazadores, echaría mano a lo que fuera para sobrevivir, y eso por supuesto incluiría robar a la Cúpula o a personas al azar. Sin embargo, ella se aseguraría de ser lo suficientemente buena para no terminar mal parada. -Nunca muerdas más de lo que puedes masticar- El mundo había dejado de ser tan indulgente hace tiempo.

Las imágenes del incidente de la semana pasada, le llegaron como un claro y perfecto recordatorio de esto. Esta vez, no había sido un ladrón casual. Si de eso se hubiera tratado, probablemente el tipo aún estaría vivo y coleando por ahí en algún lado. Pero varios de los suyos -los espías-, lo habían visto merodear sin un aparente objetivo claro. La falta de claridad sobre lo que buscaba, era en si mismo un indicio de peligro. Significaba que podía ser capaz de ver más allá. De modo que, se había vuelto su objetivo principal, mientras estuviera en territorio de Caos tendría a dos espías pisándole los talones, y en territorio de la Cúpula cualquiera que estuviera disponible le echaría un ojo; y eso lo había mantenido fuera de peligro por un pequeño periodo de tiempo. Pero el tipo... Oh, si que tenía mala suerte. Al final, se había convertido en el objetivo de un asesino. -No debió inmiscuirse. Hay cosas que es mejor dejar estar.-. Ahora, ella debía estar pendiente de las consecuencias que la muerte de aquel curioso ocasionarían. Porque estaba segura que habría consecuencias, no faltaba quien estuviese presto a la más mínima oportunidad de echar la culpa de muchas tragedias a la Cúpula, estuvieran o no justificadas las acusaciones. Justo ahora necesitaba ser extra-normal y atenta, así que esa mañana comenzaría por donde seguramente otro pensaría en comenzar: La Zona Habitacional.

De vez en cuando solía visitar a aquella mujer que había ayudado antes de empezar a trabajar para Giotto y, por ende, terminar en la Cúpula. Vivía con sus cachorros, un chico que ahora tenía unos 12 años, y una pequeña de 6. Ambos eran cambiantes de pantera. El resto que había llegado con ella, vivían aparte, aunque siempre los veía de vez en cuando. Justo ahora, más que una visita de placer, era una visita por conveniencia... O una mezcla bastante homogénea entre ambas, la verdad. Había pasado por los jardínes recogiendo algunas flores, la mayoría entre colores azules y violetas, algunas flores comunes y otras extrañas que sólo había visto en la Cúpula. Sabía que a la madre le gustaban, además de que se había vuelto una costumbre hacerlo.

- ¿Te has estado metiendo en problemas, Red? - la mujer acogió las flores con una sonrisa, abriendo la puerta para que pasara, pero le estaba dando una de esas miradas sospechosas a las que ya se había acostumbrado.

-  Nunca me han regañado por coger flores, Grace - se encogió de hombros, rodeando olímpicamente lo incierto de la pregunta -  No es ningún delito, ya sabes, a menos que decidiera incendiar todo el lugar.

-  Sigo sin poder dar crédito a que te dediques a algo tan pacífico y tranquilo como la jardinería. - refunfuñó mientras arreglaba el presente en un florero de la pequeña mesa en la sala.

Charlotte le dio una mirada seria. Único gesto que bastó para que la mujer diera por zanjado el tema del cual probablemente nunca hablarían. Charlotte sabía de sobra que esa mujer no estaba segura del "oficio" que ella desempeñaba en la Cúpula. Sin embargo, tampoco se hacía siquiera una idea de lo que realmente hacía, y estaba segura de que tampoco diría nada. Le debía mucho como para cuestionarla, incluso ahora le proporcionaba ayuda ocasionalmente. Sabía que no diría nada, que sería una tumba. Pero a veces, tenía que recordárselo, cuando la curiosidad le empezaba a picar.

- ¿Donde está Lara? - preguntó por la pequeña, agudizando el oído por si escuchaba algo.

- Salió por su recorrido matutino. Ahora está obsesionada con eso de andar acechando a las personas, aunque la mayoría se lo toma con gracia. - la joven mujer se cruzó de brazos y cayó en la cuenta de que Charlotte apenas y había entrado en la casa, seguía a dos pasos de la puerta de entrada.-   En realidad somos pocos por acá, así que hacemos lo posible por mantener unas buenas relaciones. Siempre hay problemáticos, pero al menos los vecinos de esta calle nos vigilamos mutuamente, por si algo pasa.

- Claro, entiendo. - Charlotte asintió escuetamente mientras analizaba la situación. Grace era bastante útil en ocasiones, debería considerarla más en serio en adelante, pero por ahora... - Entonces iré a echarle un ojo a la pequeña. Tal vez nos veamos más tarde Grace, dale saludos a tu chico de mi parte - se despidió con una sonrisa que combinaba con sus facciones, más no del todo con su a veces explosivo carácter, y salió cual remolino de la casa en apenas un segundo.

Afuera ya se podían ver a varias personas por las calles, probablemente en camino hacia sus trabajos. Charlotte simplemente no podía evitar el shock de la vida diaria de esta gente en comparación con la vida de aquellos que no tenían más alternativa que sobrevivir abajo en lo que quedaba de la tierra. Sentía que había algo realmente... mal con todo el asunto. Un mal presentimiento. Los vellos de la nuca se le erizaron cuando el instinto la golpeó, pero se fue prácticamente al instante. Aún así, nunca había desoído a sus instintos, y no pretendía empezar hoy. Así que cuando escuchó que le dirigían la palabra y se giró para responder a su interlocutor, su rostro tenía la aversión pintada en él y el ceño fruncido. En su rápida revisión, saltó a su vista el uniforme de guarda, y un sentimiento de irritación de apoderó de ella. Realmente, a veces... -Torpes. Incompetentes. Buenos para nada. Monos. Mequetrefes. Desparpajos.- como que los detestaba un poco.

- Cuando no... Si no están siendo víctimas de asaltos, andan metiéndose en el camino de los que si hacen su trabajo. - eran palabras ácidas y discordantes con su aspecto de "chica veraniega" que le daba su atuendo y su color bronceado. A pesar de ello, con un suspiró cansino controló su irritación y se puso seria - ¿Qué es lo que necesitas? -

Ella también tenía que encontrar a la cachorro de Grace para que le informara de los alrededores; Grace no lo sabía pero la niña era como su mini informante. Muchas veces eran puras tonterías, pero era más fácil que se enterara de cosas al ser una niña. La gente nunca se fijaba en los niños. Aunque, meditándolo ahora, también podría sacar algo del guarda, pero normalmente se creían demasiado como para compartir algo con una "simple trabajadora".

- A propósito, ¿qué turnos te tocan usualmente? Hace unas noches... - se detuvo a media frase cuando un repugnante e insidioso aroma se coló por sus fosas nasales. Estrechando sus ojos, miró de forma amenazante a aquel hombre mientras un silencioso gruñido nada humano se formaba en el fondo de su garganta -Apestas...


OFF:
Ok.... no se supone, que tendría esa longitud. De hecho, en mi mente no pasaba de 4 parrafos (?). No se qué clase de misterio cósmico habrá metamorfoseado el resultado final, pero espero no te incomode Otra cosa, no vayas a creer que me he sobrepasado con eso último, sé medirme y no es que esté poniendo nada sobre que mágicamente descubrió que es un intruso (?). Pero, te daré un dato, los cambiantes tienen un muy buen olfato(?). Cualquier cosa me preguntas por mp.



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