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Mensaje por Alistear el Vie Feb 08, 2013 3:00 pm

A ir a Acampar! [Priv.Gilbert]

Recuerdo del primer mensaje :

Era extraño que madrugara, sobre todo sin tener trabajo hoy.Aproveche la madrugada para arreglar ciertas cosas , no tenía mucho que hacer, nada más que pasar en casa de ocioso comiendo pasteles mientras miraba el tejado y hablando con Nintsu, pero no quería desperdiciar el día así, quizá, una salida no estaría mal.Primero en lo primero, me dispuse a tomar una ducha de agua helada para despertar bien, y desayunar como todo un rey para que en el día no me agotara demasiado.
Mi ' gran idea ' era ir a acampar ¿por qué no?, después de todo la cúpula era lo bastante grande, y habían diversos lugares, me tome la libertad de arreglar las cosas para ir a acampar, una carpa, sacos, linternas, comida, dulces, pasteles... dulces, agua, lo que uno necesitaba como para ir a acampar, y.. Repelente de insectos, mucho repelente de insectos, que al tener un ph dulce era como tarta para los mosquitos y después amanecería todo enrronchado por ellos seguramente morirían de diabetes al picarme, al menos eso era gratificante.

Hice los últimos arreglos, lo suficiente para mi y para mi ' compañero '. ¿Acaso iba a ir solo con Nintsu? Na'; que fastidio ir solo, mi idea era llevar a mi joven ' sirviente' como sea conmigo, después de todo, ya bastante tenía con la soledad en casa.Meh, seguramente Gilbert no se molestaría, o, aunque lo hiciese me seguiría como buen perro (?), bien, como buen chico que es~ si no~.. Recibiría un~ castigo.. si, castigo...

Salí de casa con los bolsos,me encontraba exactamente por el bosque, cerca de aquel lago; con una plena sonrisa, comiendo un caramelo, aun no sabía donde vivía Gilbert, pero eso no sería un problema, claro, si tienes magia...
Primero en lo primero saqué una pócima de mi chaqueta, la cual, dejaba mostrar los aromas de las personas; mire a los lados, buscando algún punto clave, después de pasarme unos minutos buscando algún lugar conocido, tire aquel liquido por el aire, de inmediato, un tipo de ' aire ' de colores apareció, eran distintos aromas, de distintos tamaños.
Perdí casi media hora buscando el olor de Gilbert, me costó encontrar ese suave olor a cigarrillo, pero al fin lo había encontrado.
Seguí aquel rastro un buen rato, ya daban las 8 de la mañana, quizá era impertinente despertarlo, pero.. se debía de subir la montaña temprano para al menos tener un poco mas de luz solar para tender la carpa y esas cosas.
Al llegar a la casa de el, espíe por las ventanas, buscando la habitación de él, hasta que logre encontrarla, no veía muy claro, más, me di las ideas de darle un susto matutino; saqué mi sombrero de copa , y me metí dentro de él, como es de mi costumbre aparecer bajo las camas o dentro de los muebles de las casas.Deje las cosas afuera, no creí que caerían con facilidad así, solo entre yo y Nintsu, aparecí bajo la cama de él.Con cuidado salí, para no despertarle, quería darle un buen susto.

Al salir, pude ver que aun dormía, valla vago, reí suavemente, pero casi en murmullo, para no ser sorprendido, saqué del mismo gorro mágico un peluche de gato, subí a la cama , sobre él, pero no recargándome, no, , me apoyaba en la cama, pero estando sobre el, con cuidado,pokie las mejillas de él, repetidas veces, poniendo en su pecho aquel peluche de gato, era gris, con rayitas negras, creo que aquella raza se llamaba pardo, ni idea, no sabía de gatos..


- Gil~ Gil~.. Despierta dormilón! -





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Mensaje por Alistear el Miér Oct 09, 2013 5:49 pm

Re: A ir a Acampar! [Priv.Gilbert]

Aquella exclamación y el sobresaltó ajeno, no hizo más que una maliciosa sonrisa se aumentase en mis propios labios, ocultando esta misma entre las mangas de mi propia chaqueta mientras le escuchaba. Nintsu, sin titubear ni nada, ante aquella expresión se desató en divertidas carcajadas, ella sabía cuando bromeaba o fastidiaba, por lo cual quizá sería aquella pequeña muñeca quién delataría mis propios planes para fastidiar un rato a mi buen sirviente. Le seguí el paso, mientras batía la manga derecha en señal de que mantuviese algo la calma, dejando que unas cuantas risas se escaparan de mi boca

- Estamos en una montaña. ¿Crees que se molestarían en exterminar a los animales acá adentro?~ - Cuestionaba mientras le seguía a ancadas medianamente largas y lograba alcanzarle, quedando a su lado mientras una inocente, pero traviesa sonrisa se dejaba ver al pleno resplandor del sol. Al parecer sí que estaba paranoico, aquellos movimientos visuales de un lado a otro y el rápido andar, seguido al rostro bajo, hicieron que aquella maldad se llegase aumentar, más, por dentro, sentía cierta lástima por el joven moreno de ojos dorados. ¿Estaba siendo muy pesado con él?. Seguramente así lo era, pero eran ganas inevitables de hacerle la bromita del felino aquel. Nintsu, luego de un rato, cayó en cuenta de que los felinos solían también lanzarsele sobre esta y terminar destrozándola, por lo que comenzó a balbucear alterada, aun así, sabiendo que era una broma sólo. - Idiota, Idiota, Idiota! . Sabes que no me gustan los gatos!. Devuelve la marcha y salgamos de aquí! Se quejaba entre sollozos, mientras inquietamente balanceaba su cabeza por los lados, dando leves topes a mi cabeza de vez en cuando por tal de llamar aun más la atención- Ah!~ no seas pesada Nintsu, no te pasará nada, ni a ti, ni a Gilbert.- Respondía rodeando el ojo, mientras la tomaba entre mis manos y la sacaba del hombro, dando una especie de 'besito esquimal', por tal de tranquilizarla. Desde ahí, la dejé entre el borde de mi chaqueta del pecho, dejándola entre esta por tal de 'protegerla más'. Luego, me acerqué un tanto más a Gil, aun risueño ante aquella broma pegada.

- Baja la guardia~ no creo que un felino te preste interés si no tiene nada que les llame la atención.- Aconsejé quizá con un tonito cruel y pesado, pasando de ello a la par completamente. Posé el brazo derecho en la espalda ajena, mientras daba pequeños palmeteos en señal de que se tranquilizase, siguiéndole el paso con algo de prisa, mientras podía denotar que aquel lugar antes localizado se encontraba a una distancia más cercana. De un momento a otro, apuré el paso a un trote algo infantil, llegando hasta el lugar que se encontraba fresco, y a un punto en que el sol se terciaba con la sombra de los árboles.





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Mensaje por Gilbert Nightray el Miér Oct 30, 2013 11:54 am

Re: A ir a Acampar! [Priv.Gilbert]

Cada palabra del albino no hacía más que empeorar la situación y no es que la muñeca ayudara demasiado. De un momento a otro cambió su actitud a una contraria, intentando calmarnos pero sin conseguirlo al menos por mi parte. Era posible que apareciera un gato por ahí, de cualquier lugar, o cualquier otro felino. Grandes o pequeños, al fin y al cabo todos eran como los tan odiosos, temibles e inaguantables gatos. Mantuve una mueca de disgusto incluso después de la siguiente explicación, aunque... Baja. Era un verbo en imperativo, es decir, una orden. No podía desobedecerle, de ser ese el caso. Entrecerré los ojos con indecisión, respiré hondo e intenté evitar aquel repugnante tema. Sólo debía distraerme. Sólo eso.

Podía pensar en... en... ¿En qué? Además, en cualquier momento podía pedirme algo y si me encontraba distraído le haría repetírmelo innecesariamente. De todos modos debía evitar aquello. Debía evitar... Incluso había olvidado lo que era.
No lo tuve en cuenta, en consecuencia de aquel tonto despiste, hasta que sentí algo en mi espalda. Un gato, seguro. A fucking cat. Me sobresalté asustado hasta que reconocí el sujeto que había causado aquel contacto, el cual era el mismo que se suponía que estaba intentando que pasara de aquello.
En serio, ¿qué tenía aquel tío en la cabeza? ¿Un dulce? ¿Un cascabel? ¿Un...? No sabía ni lo que pensar sobre ello.
Suspiré algo más aliviado; era sólo una paranoia porque, de hecho, no había visto un solo animal allí, al menos en aquel momento. ¿O Stear y Nintsu contaban como un par? Porque, por sus actitudes, lo parecían perfectamente.
Y encima parecía querer que aligerara la marcha. No opuse resistencia pese a no estar conforme con ello y por lo tanto sintiendo cierta incomodidad, y me sentí liberado al ver cómo parecía estar feliz con el sitio al que había llegado. Me separé sutilmente de él cuanto pude por tal de que no se notaran mis intenciones, aunque eran más que obvias, y miré a mi alrededor por pura precaución. No, no había seres salvajes a excepción del par de locos con los que iba. No había peligro y aquello me tranquilizaba bastante aunque visualmente no se notara demasiado. Bien, estábamos a salvo..., hasta entonces. De nuevo me acerqué con él, como si fuera su perro más que un brujo, evitando alejarme demasiado aunque tampoco me gustara especialmente mantenerme cerca de él. No inspiraba confianza y esto no parecía poder cambiar.

Por tal de evitar la molestia de la luz solar, más teniendo en cuenta que mi acompañante, hasta donde sabía, era albino, me mantuve bajo un árbol sin la intención de moverme demasiado de allí. No era un crío así que no sentía la necesidad de correr a un lado y a otro irracionalmente, de moverme sin sentido y de únicamente gastar energías innecesariamente.
Gilbert Nightray
Mensaje por Alistear el Mar Nov 05, 2013 4:05 pm

Re: A ir a Acampar! [Priv.Gilbert]

Problemas comunicativos?.
Quizás demasiados a decir verdad.No importaba qué hiciese, el meno no se disponía a sacar ni una misera palabra. Parecía como si es que estuviese mudo, quizá el pobre tenía problemas sociales, o qué se yo. ¿El gato le comió la lengua?, Reí solito por lo bajo mientras me dedicaba a inspeccionar el lugar.Como si nada, procedí a sacar de mi chaqueta un mantel de cuadros violetas y azules, que se encontraba perfectamente doblado, procediendo a estirarlo en el suelo mientras dejaba todo en orden, junto algunas cosas usuales, la tetera del té, el azúcar, cubiertos, platos, tiestos con tapa de los cuales ahí se encontraban toda clase de manjares dulces, desde pastelillos individuales, hasta bizcochos , bolluelos, un sin fin de cosas que se podrían antojar en solo verlas esparcidas en una bandeja de plata. Aun así, no había servido completamente la 'improvisada' mesa, dado a que no dispondría de comer hasta que al menos el pelinegro articulase una frase conforme(?. Sí
Era una idiotez básicamente lo que haría para comer, más, el silencio era algo que podía llegar a detestar en verdad, algo que me contradecía, es que a veces lo encontraba gratificante y placentero, no obstante, eso la mayoría de las veces se trataba de cuando uno se encontraba solo. En cambio, estaba en compañía de él.
Ya sentía que la inquietud me sobrepasaría.

Dejé a Nintsu dentro de una cesta, mientras meditaba como podría conseguir de que el menor hablase más seguido. Quizá jugar con él no vendría nada mal para darle un poco de diversión al asunto, el problema era de qué manera jugar. Y cuando me refiero a jugar.. bueno, ya es un tema completamente pasado de la infantil, algo más de.. Un juego de. ¿Adultos?. Bueno, tampoco era pasarse de la raya en algo realmente ‘extremo’, simplemente un jugueteo que lograría que el menor desbocara alguna que otra palabra, aunque sea de un deliberado enfado o algo similar, sería algo satisfactorio al menor por mi parte. Era casi algo sin compromisos, o al menos lo que pretendía yo hacer no era de tal magnitud como para quedar realmente enganchado en aquello.
Como si nada me acerqué al menor con una sonrisa plasmada, sin emitir de momento siquiera una palabra, con tal de no ser tan pesado con ello, pero, levantaría sospechas. Me relamí los labios en lo que daba las pequeñas zancadas al menor
–No se te apetece comer algo, Gilbert? – Ofrecía en un tono normal, mientras pasaba a por su espalda y, elevándome un tanto fiándome de la los brazos sobre los hombros del menor, y lo abrazaba del cuello cerrando así el agarre juntando mis propias manos, entrelazando los dedos. Luego, me aproximé hasta la oreja derecha de él, siendo que la izquierda poseía un simpático pendiente del cual no me anticiparía a hacerle algo.- No haz comido en la mañana, luego te dará fatiga o algo Daba a conocer, mientras pasaba mis propios labios sobre la parte blanda de la oreja de este, como si se tratase de un simple jugueteo inocente. No pretendía mucho, en que hablase más seguido simplemente era mi objetivo, me mantuve ahí, esperando reacción ajena





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Mensaje por Gilbert Nightray el Miér Nov 06, 2013 3:09 pm

Re: A ir a Acampar! [Priv.Gilbert]

Me limité a observar a mi amo al notar, obviamente por verlo y oírlo, que se acercaba a mí. De tanto en tanto desviaba un tanto la mirada, perdiéndola en el paisaje completamente apreciable detrás de él, por tal de no parecer un obsesionado al cual sólo le faltaría dedicarse a decir "stare" o algo similar para denotar locura y un buen punto de amenaza. Por tal de, también, no analizar cuan demente su faz en todo momento, pretendí fijarme en aquella muñeca a la que se refería como Nintsu pero no logré hallarla en su hombro izquierdo, en el cual solía mantenerse reposando. La había dejado donde fuera mientras no miraba, seguramente. No me daba buena espina, en realidad, pues podría comenzar con alguna chorrada o simplemente haberla perdido, lo cual tampoco sería demasiado inteligente por su parte, y quererla buscar ignorando todo lo demás.

Me encogí de hombros durante un par de segundos por la duda de lo que pasaría si aceptaba tan fácilmente que estaba hambriento. No confiaba en ese hombre aunque le haría caso incluso si me pidiera que me comiera algo sabiendo ambos que estuviera envenenado. Terminé cediendo y asintiendo con suavidad pero de forma contundente poco después, pues era más que obvio ya que había ido a mi casa a despertarme para llevarme, precisamente, a algún rollo raro de los suyos relacionado con alimentos y, por lo que veía, algo similar a lo que en mi país natal se conocía como Tea time. Lo mencionado debía ser a las cinco, diariamente, y ni me lo había ofrecido antes ni era esa hora. Además, casi prefería disfrutar de ese tipo de cosas en soledad o con alguien más... cuerdo y maduro.

Se me acercaba por la espalda, ahí, a traición, y lo sabía pero no me giré hacia él ya que si se había tomado la molestia de ir hasta allí sería por algo. Eso sí, lo tenía en la mira; de una observación de soslayo no se salvaba, teniendo o no poder sobre mí. Lo mantendría vigilado fuera quien fuese a menos que mi amo, él, me ordenase lo contrario, y tampoco me gustaría no poder saber lo que tuviera en mente. Estaba demasiado cerca, y cada vez más, y más, y... Apenas terminaba de responder, considerando los gestos silenciosos con el mismo valor que una contestación verbal, y comenzaba a sentirme acosado.
No debía quejarme. Debía soportarlo. Si era feliz con eso, se lo permitiría sin rechistar. Me limité a entrecerrar los ojos con fastidio, evitando denotar lo mismo de algún modo más notable, y asentí a lo siguiente intentando evitar pensar en la incomodidad que aquel desgraciado me hacía sentir hasta que noté algo más. Comenzaba a excederse, y encima sin permiso alguno. Que yo supiera, era sólo su sirviente, no un inanimado juguete de su propiedad con la única función de dejarme hacer lo que fuera por él. No. Yo obedecía órdenes, por humillantes que fueran, pero si no lo ordenaba no estaba obligado a aguantar aquello. Intenté mantenerme cuanto pude. Me mantuve quieto, tranquilo, inmóvil. Tal vez se apartaría él solo si se cansaba.
No, era terco. Esperar no serviría.
Stop. Now. No lo diría en voz alta pero me estaba hartando. Me mordí el labio inferior con cuidado de no herirlo, lo aparté con ambos codos, avancé un par de pasos para al fin deshacerme de él y me orienté hacia él por pura precaución. No dejaría que jugara así conmigo de nuevo y, encima, sin previo aviso, así, repentinamente y con toda la soltura que se pueda mostrar hacia algún conocido.

Ahora la cuestión, tal vez más difícil, era evadirlo. Me desplacé un tanto más, hasta el mantel, y me senté en el borde de éste para no estar en el suelo pero, a su vez, evitar al máximo mancharlo innecesariamente. Mantenía las piernas flexionadas y un tanto separadas, presionando un tanto con las manos la tela que había quedado entre mis rodillas. Lo miré desde ahí, estando en un claro desnivel de altura contrario al anterior y más excesivo, con la intención de que se añadiera a aquello y dejara de hacer estupideces.
Gilbert Nightray
Mensaje por Alistear el Miér Nov 06, 2013 6:03 pm

Re: A ir a Acampar! [Priv.Gilbert]

EL silencio continuaba prevaleciendo entre él y yo. Aquella indiferencia tomada por el pelinegro no demostraba más que un simple desinterés en el asunto, no persuadía bien siquiera ,algo que me fastidió por unos segundos. Ninguna palabra emitida, ni una sola queja, simplemente con un ‘Deténgase’ habría quedado conforme sin siquiera demostrar enfado en las acciones por aquella respuesta. Lo soportaba todo, como si se tratase de que estuviese al frente de un simple muñeco de pruebas, algo sin vida, sin mente… bueno, corrigiendo que del joven Nightray se trataba de un Humano en vez de un simple objeto inanimado con solo un fin. Chasquee los dedos mientras reía a por lo bajo una vez que el menor hizo aquel desquite yéndose del agarre con facilidad, no pretendía, de igual manera tenerlo en una especie de encierro entre mis propios brazos. Aquella actitud silenciosa se hacía recordar las veces que visitamos el Palacio de Buckingham en Londres, para algunas reuniones sociales solos. La guardia real, hombres rectos de uniforme rojo y blanco con unos denigrantes –a mi parecer, aunque se veían de lo bastante elegantes– sombreros de un material pareciéndose algo realmente esponjoso de un color tizne negro. Aunque, el desperfecto iba desde años y años pasados. Si bien era la Guardia Real, aquellos incidentes con los Asesinatos hacia la reina eran casi pan de cada década, algo que se debería mejorar.
Pensándolo bien, a estas alturas quizá ya el palacio se encuentre desmoronado y hecho trizas ante la guerra última estallada en la tierra. Nuevamente me había ido por unos segundos de la mismísima tierra, parpadee lentamente saliendo de aquel regocijo , observando que ya aquellas danzantes cabelleras pelinegras estaban más bajas. El menor había procedido a tomar reposo en el suelo, de rodillas como quién diría. Le quedé observando por unos segundos en aquella posición, mientras pasaba una de mis mangas por el mentón en un acto lento, con la mirada entrecerrada, aun ahogando una sonrisa algo maliciosa ocultando esta mismas gracias al pedazo de tela gruesa que colgaba de mi mano con cierta gracia. Aquella chaqueta tenía su historia, la poseía hace ya varios años de los cuales me opondría a olvidar. Era como si uno mirase un viejo recuadro del cual poder tener mil y un flashbacks de los cuales recordasen aquel mismísimo momento del cual uno había vivido. Sentir la tela de la chaqueta por algunos instantes hacía el vacilo de recordar aquellos oxidados momentos de los cuales acontecieron desde que la obtuve en mis propias manos. Un obsequio, esta vez simplemente de un viejo amigo que trabajaba en una antigua tienda de ropa asimilándose victoriana. Desde un principio me quedaba grande, no sabía usarla y me limité a ocuparla de veces y no a diario como hoy lo hago. Tanteé uno de los bolsillos con satisfacción mientras me acercaba al mantel, no pensaba deshacerme de mi baúl de recuerdos, como quién diría.
Le miré casi directamente a los ojos por unos segundos aparentando de cómo que si nada hubiese ocurrido, no era algo que realzara demasiada importancia, por lo que se quedaría de la nada en un mismo olvido. Rompí el silencio con un gesto con la manga contraria, mientras reía indiscriminadamente
- Parecieses ser alguien de lo bastante poco comunicativo, aunque no me sorprende del todo. Desboqué un ligero suspiro, mientras recogía ambas mangas en un simple gesto; procediendo a tomar aquella tetera de porcelana, contenía el té a una temperatura bebestible, no tan caliente, más tibio era algo que poco se podría apreciar. La maravilla de aquello que por cuestión de días y gusto, cambiaba de la forma de hacer aquella mezcla de sabores. Hoy día había tocado un té simple, de un color oscuro, café, sin un color rojizo, con cierto dulzor pero amargura de unos cuantos palillos de canela de los cuales reposaban junto a un par de clavos de olor. Por cuestiones de mantener el sabor intacto una vez servido, este se encontraba sin dulzor alguno, el azúcar no estaba presente en sí, eso se procedería una vez que estuviese servido en la taza correspondiente, dar un sorbo de prueba degustando el té, y para, luego meter uno de los cubos de azúcar. Con un gesto de la mano contraria, levanté por medio de un simple hechizo ambas tazas, mientras las acercaba por tal de comenzar a servirlas sin mucho esfuerzo ejecutado- No obstante, puedes dejar aquel acto de presencia en el ambiente. Llegando casi a aparentar ser algo frío pero a la vez inquietante- Agregaba mientras le dejaba la taza a una corta distancia de sus manos, mientras atraía de la misma forma primeriza el tiesto con los cubos de azúcar. Primero le di el sorbo a la taza, degustando el sabor amargo pero almibar del té, procediendo a echar unos dos pares de azúcar mientras lo revolvía con un tenedor. Sí, era más factible ocupar un tenedor, que luego se ocupará para ensartar algún pastelillo para el té, así los demás útencilios no llegaban a ensuciarse, claro que, si se tratase de alguna cena o similar, se debería de comer con lo correspondiente; básicamente, era mala costumbre- Una inquietud que me agrada Dije en final, ya dando un trago a la taza mientras buscaba con la mirada algún aperitivo dulce del cual poder comer sin tener que dar demasiada vuelta al asunto. Observé a Nintsu que se encontraba en el canasto, en un silencio que usualmente se venía de ella cuando no tenía de qué hablar.





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Mensaje por Gilbert Nightray el Dom Dic 01, 2013 1:10 am

Re: A ir a Acampar! [Priv.Gilbert]

Asintió a sus palabras pese a no entender la razón de la segunda parte de la primera frase. Conocía su significado, claro, pero no comprendía el porqué de aquella aparente suposición. Al parecer, el albino había deducido que su sirviente era de pocas palabras nada más verlo, mas lo comentaba entonces, tras haber pasado ya cierto tiempo juntos, sin conocerse completamente pero sí lo suficiente para saber ese rasgo de él. Le extrañaba que lo comentara de la nada. Tal vez simplemente tenía ganas de hablar aunque el tema deseado era un gran misterio sin resolver. De hecho...
Solían deducir a simple vista que Gil no era una persona alegre, sonriente, sociable o habladora, pero denotaba completa frialdad pese a la calidez interior que poseía. Parecía ser una persona distante e incluso malvada, siendo en realidad excesivamente amable. Las apariencias engañaban a cualquiera, en su caso. No era de extrañar que Stear dedujera la parte fácil pero no la más rebuscada.
Lo siguiente fue sólo una simple insistencia de lo anterior y una afirmación de los pensamientos del menor, aunque algo como inquietante no se lo consideraba. Intimidante posiblemente, pues no cualquiera se mantenía indiferente con una gélida mirada dorada clavada en él o ella, pero no solía hacer este tipo de cosas con mala intención. No solía actuar de mala manera, más bien.

Por lo que él mismo podía captar a la perfección, deducía que el mayor controlaba el elemento aire o utilizaba algún mecanismo similar para hacerlo ver de un modo ciertamente convincente, utilizando posiblemente luz, sombras, naturaleza o algo que estuviera cerca, pero de un modo que no lo pareciera.
Teniendo cerca la acción, estaba cada vez más seguro de que el caso era el primero. No había necesidad de fingir poderes distintos a los reales delante de él, alguien en quien podía confiar perfectamente y en quien debería hacerlo. Gilbert no era un traidor ni deseaba el mal a sus amistades, aunque la verdad es que consideraba a Alistear su amo solamente, nada de amigos ni mucho menos algo más. No pretendía aceptar otra relación por su parte además de dueño.
No aceptaría comida del otro a no ser que se la diera directamente. ¿La razón? Es largo de explicar, pero se puede resumir la idea en que lo hacía por enseñanzas pasadas, pero eso es algo muy general. Fueron sus primeros dueños los que se lo inculcaron de mala manera. Quisiera o no, debía aprender y hacer lo que ellos quisiesen.

En aquel entonces era un niño con menos de una década vivida. Era inocente y torpe, como muchos a su edad, aunque tenía una particularidad poco común de aquella época: servía a una familia, concretamente a un matrimonio. Intentaba ser obediente y servicial pese a ser un simple crío pero no siempre le salía bien.
Con saber esto nos podemos situar perfectamente para ir al grano.
El pequeño Nightray había tomado cosas sin permiso alguna vez, sobre todo comida, y sus dueños no tardaron en darse cuenta y regañarlo. Como un infante terco que podía llegar a ser, siguió con ello cuando lo veía necesario o simplemente le apetecía, siendo reprimido varias veces. Entre todo, terminó aprendiendo la lección y prefirió evitar tocar lo que fuese de la propiedad de sus amos, independientemente de sus necesidades y deseos, estuvieran ellos delante o no. Tomó algo sin permiso, con sus dueños delante, y recibió regaños. Creyó recibir algo pero sólo lo ponían a prueba para comprobar que había aprendido la lección, sin éxito esa vez pero sí las siguientes. El día en que se le ocurrió ignorar esto, el castigo fue severo y prefirió no volver a intentarlo. Era como el elefante encadenado, de Jorge Bucay.
Algo tan simple como eso afectó notablemente a la persona que por ello se negaba a probar siquiera lo que su amo parecía ofrecerle. No volvería a caer en la trampa. No lo haría. Si se mostraba sumiso y obediente, evitando ser esquivo y permitiéndoselo todo, todo iría bien. Sólo había que esperar, dejarse hacer y obedecer sin quejarse. Eso era todo.

Observó las acciones del mayor mientras esperaba con paciencia a cualquier petición, queja sobre él o lo que fuera, dispuesto a aceptar sus culpas o cualquier humillación camuflada con una orden. No sería la primera vez que se lo hacían ni, seguramente, la última. También sería capaz de efectuar varias cuestiones en el tiempo de una o de aguantar sin quejarse a un acoso similar al de rato antes. Podía hacer muchas cosas y, a la vez, demasiadas cosas. Lo malo era que la segunda opción pareciera prevalecer en aquel momento. No hacía más que mirar, esperar, evitar actuar y hacer el mínimo de acciones posibles sin tener su consentimiento de antemano. No podía hacer otra cosa más que eso, de momento.

Ladeó la cabeza al oír lo último, pues le parecía curioso que pareciera quejarse de su silencio para luego halagarlo o algo similar aunque sin llegar a contradecirse. Desvió la mirada, desacostumbrado a ese tipo de comentarios, pero la volvió hacia él poco después.

Se planteó arriesgarse. Este amo no parecía como los anteriores y, de hecho, debía soportarlo pero no le pedía ni... Nada. No le pedía nada, directamente. Si se enfadaba era poco probable que lo tratara mal, aunque también sabía perfectamente que las personas tranquilas podían resultar ser las más peligrosas. Se lanzaría a ello de una vez. Tomó con ambas manos la taza de té cercana y la levantó un tanto pero ni probó el contenido. Siquiera la acercó a su rostro, pues en otra ocasión había aprendido también que era mejor no arriesgarse tanto. Si había fallado al aventurarse en ello, acercársela le facilitaría fastidiarlo volcándola hacia él para quemarlo. Podía ser tonto para algunas cosas, pero también era excesivamente desconfiado. Podría preguntar, pero también prefería evitarlo. No quería ser rechazado de mala manera. Prefería esperar su reacción para proceder sin apenas riesgos y manteniendo aquel completo y para él elegante silencio que tanta tranquilidad le hacía sentir en comparación con los ruidos que pudieran haber.

Además, si se acercaba algún felino lo oiría fácilmente.
Gilbert Nightray
Mensaje por Alistear el Miér Ene 01, 2014 1:05 am

Re: A ir a Acampar! [Priv.Gilbert]

Si bien se trataba, como quién diría, un simple día de campo, aquel mantel, sobre aquella tela a cuadrillé de tonalidades violetas y azules, un color frío, pero a la vez, elegante, exquisito, se encontraban los más finos postres, como me gustaba decir a mi, de lo que podría un ‘sujeto que alguna vez perteneció a un gran status social’ podría tener a su disposición. Si bien, había innumerables tipos de pasteles de un tamaño pequeño, ni uno me había llamado la atención pro completo. Observé al menor de reojo, mientras mis propios labios saboreaban aquel té natural, con un sabor casi almíbar de la azúcar, mezclado con aquel amargo, pero realmente suave sabor a la porcelana de la taza en la cual estaba servido. Sentía como el vapor de este emergía hacia el aire, y así, desvaneciéndose en las ya, últimas brisas de lo que quedaba de invierno.
A un metro más menos de distancia, descansado en una copa de considerable tamaño , un exquisito trifle reposaba, listo para ser devorado de una manera gustosa. Elaborado a partir de una crema de nata, suave, casi al punto de la perfección, dulce, las frutas del bosque, arándanos, frambuesas, moras, más, este únicamente se daba en fresas de las cuales estaban rojas, y del tamaño de un dedo pulgar, regordetas, con solo imaginarlas se podía sentir como aquel ácido jugo se escurría entre la comisura del labio hasta la barbilla, para luego ser limpiada con un pañuelo de seda, y, hasta una pequeña y sutil relamida de labios; masa de bizcocho, esponjosa, suave, casi casi con un sabor al vainilla y canela, zumo de frutas, esta vez, una mezcla entre arándanos y moras, logrando así un vivo color púrpura oscurecido, y gelatina de manzana, la cual daba un sabor un tanto más ‘ida’ de la receta original. Claro, un ‘chef’ tiene sus formas para la cocina, no?-. Aquel postre, característico ingles, estaba al solo alcance de la mano, y, sin titubear , lo cogí entre mis manos, dejando la taza, de antemano, junto al sitio en donde descansaba, sosteniendo el copón entre mis palmas, para familiarizar la forma, era como quién diría, la cintura de una mujer, una realmente bien demarcada. Sonreí de medio labio, viendo la fresa decorativa de la punta, mis manos, posadas en el descanso de la media esfera, dejando le meñiques en donde se sostenía, solo un suave roce. Luego de una suave relamida de labios, saqué con el tenedor del cual se encontraba en el platillo del té, sacando así la fresa de decoración, sumergiendo esta misma en un poco de la nata cremosa, se veía, perfectamente, como uno de aquellos comerciales de yogurt , o, de hasta, el mismo cereal integral Svelty realmente antiguo, a mi parecer.  El silencio, era el dueño de la situación, de parte contraria, claro estaba. Una vez propinado el primer mordisco, me relamí quizá por décima vez los labios, sacando lo blanco de estos mismos

No obstante; dejas mucho que desear. Ladee a la izquierda el rostro, a la par, un ‘crick’ sonó producto del cuello, reí casi instantáneamente. De más estaba mencionar, que el contacto visual era casi, el reflejo de la alma de uno ¿Por qué lo era?.. ¿Era en todos similar?. Pues,  la gran mayoría de las personas deja todo en aquellas orbes, ya sean pequeñas, grandes, rasgadas, saltonas, de colores oscuros, claros; en fin. La mirada eran las ventanas de uno, los ojos reflejaban el interior, las personas, en especial psicólogos expertos, y hasta los mismos detectives de criminalística, lo sabían muy bien, claro, lo tenían dominado, el lenguaje visual lo era todo para ellos, al igual que el corporal, el verbal?, algo más sencillo de sacar, pero, no era válido sin ver las acciones, bastaba simplemente una pregunta , y escuchar la respuesta ajena vaga, titubeando, mientras las orbes de interrogado iban en diagonal hacía arriba. ¿Qué era lo que nos podía decir aquello?. Mucho, en realidad, pero eso varía de las acciones de las personas, Uno se da cuenta de que le miente, si es que conoce al mentiroso. Usualmente, las personas cuando recuerdas los hechos verdaderos, solo miran hacía arriba, como si la respuesta se encontraba en el cielo, allí en la luz de la mañana, en la media claridad de la tarde, o en la oscuridad de la fría y extravagante noche; si es que mentía, lo más probable es que anduviese con inseguridad desbocando palabras, quizá se llegue hasta contradecir en algunos eventos o pequeños detalles, pero, usualmente mirará en diagonales hacia arriba, o a los lados en busca de una respuesta, completamente , inexistente. Pero, como antes mencioné, había que conocer bien a una persona para fijarse en eso dos detalles. Observé por una.. ¿cuarta, quinta vez? Las orbes doradas del pelinegro, casi como si fuese un acto natural, completamente involuntario. Sonreí de forma más amplia, mientras daba la segunda mordida a la fresa   – Puedes tomar lo que te he dicho como un cumplido, como también, una llamada de atención, más, de antemano, no digo que esté mal que calles. Observé el fruto rojo, como  si allí, en aquella fresa, encontrara la pregunta más difícil del mundo, más.. perspectiva, más… imposible de responder. – Pero… estaría bien que empieces a ser un tanto más.. Sociable~ eres guapo, seguramente te irá bien con alguna señorita de por acá – Acto seguido, terminé riéndome yo mismo de mis propias palabras. De hecho.. hasta.. pude percibir cierto sabor amargo en la punta de la lengua al pronunciar lo último. Con extrañeza miré la fruta, lamiendo la zona mordida, comprobando. Dulce, como la miel. Dejé el postre a un lado, saboreando así un sorbo de té, del cual, ya no sabía a dulce, producto de la ingesta del Trifle del cual  había degustado, aunque míseramente solo era  una pequeña fresa.
Realmente, el menor me traía un extraño impulso de curiosidad. No uno cualquiera, claro estaba. Era algo más.. quizá hacía que volviese aquella actitud juvenil de andar a lo loco, casi, poder volver a disfrutar del más mínimo placer, siempre y cuando estuviese con aquel complemento que lo efectuase a la perfección. A qué me refería?.
Era un cosquilleo en el pecho que te impulsaba a tratar de averiguar cuanto podía soportar el moreno. Qué tanto podría llegar a ser, hasta qué nivel podría llegar, y un sinfín de etcéteras que daban ganas de comprobar. Y por qué no hacerlo?. Después de todo, no tenía demasiado que hacer en esos momentos, no, no en el día, es más, podía dedicarme día tras día en ir dando picoteos al cascarón para ver el interior, o al menos ,  una parte de él. Solté aire riendo por lo bajo, y miré esa vez al grisáceo pero soleado cielo de la montaña. ‘’Stear, te haz ganado un capricho?’’, pensé tomando con el tenedor un trozo de crema con biscocho y fresa del postre, saboreándolo. Cerré el ojos, suspirando suavemente recordando aquella frase, pronunciada si bien, la memoria no me falla, por Lord Henry, > La única diferencia entre un capricho y una pasión de toda la vida, es que el capricho dura un poco más <, Dorian Gray. Quien sabe, quizá así sería una buena oportunidad para ver los dados de la suerte, como quien diría. Mi plan, únicamente, era en descubrir la ‘naturaleza’ del dueño de las orbes doradas, poder así tener el capricho cumplido, sentir aquel placer de haber logrado algo que quizá pocas personas lo habrán hecho. Después de todo, hay que poner algo de fuego a la vida.
Una vez ya repuesto en mi propia meditación, pude verme interrumpido por el sonido de la taza contraria salir del plato, era un pequeño pase a llevar, producto del ambiente fue fácil poder percibir el sonido de la porcelana chocar contra la otra. Me enderecé, comiendo otro trozo de pastel, mientras veía el amago de beber del joven Gilbert Nightray.¿ Realmente se dispondría de beber de la taza?. Era la duda que más recalcaba la situación, tras una tercera relamida, tomé con la propia tela de la manga, bajo de esta, mi mano, la oreja de mi propia taza, mientras la alzaba con sutileza, mientras le guiñaba el ojo, sonriéndole, dándole esta vez un sorbo fuera ya del confort algo más, hogareño y cálido. Se podría expresar, fácilmente, que era una indicación a que podía beber todo lo que quisiese después de todo, no me enfadaría o le tiraría el tenedor por la cabeza si bebiera algo que yo mismo me dediqué a ‘’servir’’.





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Alistear
Mensaje por Gilbert Nightray el Vie Ene 03, 2014 1:06 pm

Re: A ir a Acampar! [Priv.Gilbert]

No entendía qué quería, pero al menos no parecía molesto por su actitud. Si no le pedía algo y no lograba descubrir sus deseos, no tenía forma alguna de complacerlo aunque al menos podía evitar enfadarlo. Teniendo, en cuenta, claro, que siempre tenía dos opciones: la primera era la simple, y se basaba en hacer lo mínimo de lo que le pidiera y evitar lo que le desagradara. Simplemente eso. La segunda era más complicada y podía llegar a parecer un acoso serio, pues consistía en descubrir todo lo que quería o no quería, lo pidiese o no, lo que necesitaba, lo que evitaba... de cualquier manera. Cualquier táctica servía en este caso, por tal de complacer al superior. Gil mantenía el equilibrio en lugar de mantenerse en un extremo fijo, aunque realmente se decantaba más por la segunda opción.
Pero se encontraba un tanto confuso respecto a la situación y las palabras ajenas hasta que creyó captar algo. "Señoritas". Definitivamente, ese tío no se enteraba de nada.

- No me interesan las... señoritas. - Murmuró. De hecho, deduciendo que con eso se refería a amores podría haber añadido que siquiera le interesaban las relaciones ni nada que fuera más allá de amistades. De hecho, apenas le interesaban las amistades siquiera. De hecho... Ya se entiende. Si el albino sabía a lo que se refería con eso, al menos el moreno se salvaría de comentarios que referidos a él eran completamente inútiles.

Y de nuevo, silencio. Así estaba mejor, aunque los comentarios aleatorios del otro le hacían saber si hacía algo bien, mal o si le era indiferente. Ambos estaban calmados y nada raro ocurría. No tenía por qué alarmarse.

Beber o no beber, ahí la cuestión. No era que desconfiara de la bebida ni del contrario, pero no había recibido permiso aún para probar siquiera aquello. El guiño ajeno lo consideró un parpadeo, pues para que se note que se ha cerrado un solo ojo se necesitan dos, pero la sonrisa la captó perfectamente. De lo que dudaba entonces era que fuera un permiso o un reto. Desvió la dorada mirada de la carmín del contrario, aunque seguía dudando sobre ello, y decidió al fin darle aunque fuera un pequeño trago a aquel té que el otro le había acercado. No parecía tener trampas, esta vez, pero no estaba seguro de si había fallado por tal elección. Necesitaba instrucciones más directas para actuar con seguridad, como si de un robot programado se tratase, y aun así temía fallar en alguna de las órdenes que le eran dadas. Temeroso, siguió bebiendo el té aunque dudaba todavía estar haciendo lo correcto.
Si no le decía nada, sabía que debía decidir él mismo, lo cual no le agradaba especialmente. Pero si, al contrario, se quejaba, sabía que debía andar con cuidado y evitaría hacer lo que no le pidiese por más que lo necesitara. Con sus límites y excepciones siempre, claro.

En su mente se repetía que éste amo parecía distinto a los anteriores, que parecía pretender consentirlo más aunque también fastidiarlo y más conociendo su mayor fobia, y que no parecía querer hacerle nada malo, pero... Las apariencias engañan. De momento prefería disfrutar del té intentando evadir estos indeseados pensamientos sobre el mayor.
Gilbert Nightray
Mensaje por Alistear el Jue Ene 09, 2014 8:57 am

Re: A ir a Acampar! [Priv.Gilbert]

'' No me interesan las... señoritas. ''
¿ Que fue ? . Miles de sentidos podía tener esa mísera frase desbocada por el pelinegro en un tono bajo. Si bien, podría ser un desinteresado total, es decir, no se sienta atraído en alguien, o en nada más bien; al igual, se podría tratar de que aun no demuestra el interés por alguien, y platea quizá encontrarlo o, lo mismo, le da igual, o otro.. ya lo otro suena algo más rebuscado pero tampoco imposible, a la vez.. quizá curioso y divertido.
Fui nublado del tema repentinamente una vez que denoté los labios contrarios posarse en la porcelana de la taza, inclinar esta misma, y así, bebiendo del contenido, en este caso, un té simple, quizá azucarado, la verdad es que no presté atención si es que este le había echado azúcar o no. Parpadea esta vez de una forma repetida , mientras probaba del mio sin perder de vista las orbes doradas del contrario. Luego, me di cuenta de quizá, la imagen dada por el otro si es que desviaba la mirada a la propia sería un tanto.. rara.. hasta para mi. He involuntariamente terminé tosiendo ligeramente ahogado producto del té. Me tapé los labios con la manga contraria con la cual sostenía la taza, luego de un inhalo y un exhalo, recobré el pulso de la respiración, así, soltando un suave y aparentemente aliviado suspiro. Pasé mi propia lengua por dentro, degustando aun el sabor al té -que aun podía verse dentro de la taza de igual manera- pausando así por bastante tiempo el dialogo.

- ¿Está a gusto el té?- Pregunté de una manera cálida, casi.. como si tratara de un registro dulce como la miel, aun así con aquella sentencia de empalago que caracterizaba mi propia voz. Alcé nuevamente mi propia taza, esta vez, sonriendo con amplitud, haciendo un suave gesto de 'salud', tipo brindis, diciendo la palabra anteriormente entrecomillada sin voz, es decir, moviendo los labios suavemente.- Puedes cargarlo más ,si es que lo deseas-Volvía romper el silencio en ello. Esta vez dejaba la taza en el platillo correspondiente, cogiendo luego el pastel a medio comer, tomando el tenedor, dándole un pequeño bocado.

Aparentando físicamente, así, estar totalmente concentrado en comer la merienda, pensaba una manera quizá de ''fastidiar'' o simplemente divertirme un rato, teniendo casi como una víctima de un 'acoso' inocente al pelinegro. Me relamí de nueva cuenta los labios, sacando así la crema pastelera que usualmente manchaba el superior junto a la zona del bozo , del cual cómicamente antes uno se ensuciaba con la nata de la leche blanca cuando se disfrutaba en un crudo día de invierno. Cuando en ello, un chasqueo de dos internos me dio una gratificante idea, dado a la frase desbocada antes, podría hasta, sacar provecho de la situación y así saber con exactitud a qué se refería con el
'' No me interesan las... señoritas. '' Aprovechando de ese manera cierto despiste del menor, concentrado en tomar el té, casi a ganas me hice paso entre el mantel con los agregados, quiere decir, pasteles, cup cakes, en fin, lo que se define comida, para quedar tras de él, a rodillas, como quien diría, y terminar pasando una de las manos bajo del brazo izquierdo del menor , rodeándolo así del torso, y pasando el derecho sobre el otro, alcanzando la mano que sostenía la taza del contrario. Acercaba así mi propio mentón hasta el hombro ajeno, respirando de una forma suave, casi como si fuese algo inerte. Acto seguido, apreté un tanto el lazo del torso sosteniendo la mano de la taza con un tanto más de fuerza, procurando de que no se cayese ante quizá un acto involuntario ajeno. Ejerciendo una leve presión en la misma, terminé probando el té del contrario, relamiendo luego los labios, dejando le la taza . No estaba endulzado a mi gusto, más, se podía sentir cierta presencia de igual modo. Sin irse del tema... Luego de dejarle la taza, le tomé del mentón, alzando este mismo de manera lenta y poco brusca, no.. no queremos que el joven Nightray termine con tortícolis. Pasando así, la punta de mi nariz en el arco que se formaba entre el cuello y el mentón del otro. Suspiré ahí mismo, luego, riendo por lo bajo - ¿No te interesan las señoritas?~ - Susurraba en el contrario, disfrutando involuntariamente de su aroma.Deje pasar 1...2...3...4... segundos, para volver a hablar- Eso~... dice demasiado.- Y tras cada palabra, el brazo del cual lo rodeaba se apretaba de a pocos, siendo gentil - ¿De que se trata? ~ - Alcé la vista hacia arriba, atento a la expresión ajena. -Acaso...tendré el pla- - Alistear, te estás pasando- Sentí la voz áspera de Nintsu opacar así el momento. Pase de su advertencia, yo mismo sabía hasta donde podía llegar por tal de divertirse un rato, y, aclaro de antemano, que podía llegar a ser realmente algo a fuera de lo normal. En este caso, quizá llegar más allá de un simple roce de piel a piel. Sonreí ladinamente, casi casi, con malicia en ello. - Tendría más que el placer de tenerte como sirviente, si no, básicamente hablar de algo más... posesivo?~.. Murmuré mientras subía por el arco de la forma, casi llegando así a la mejilla suave del otro, así, terminando aquella 'escena', con un suave beso es la misma nombrada, posando mis labios por un par de segundos ahí, soltándolos luego, aligerando así el agarre del mentón, como del abrazo.





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Mensaje por Gilbert Nightray el Sáb Ene 18, 2014 7:40 pm

Re: A ir a Acampar! [Priv.Gilbert]

Todo iba bien y no parecían haber trampas o trucos extraños, por lo que se tranquilizó un tanto mientras seguía a lo suyo, bebiendo de forma calmada y habiendo reducido ya notablemente la tensión que se había apoderado de él mientras seguía con la duda de si debía o no debía actuar sin permiso. De hecho, tampoco estaba haciendo algo prohibido, sólo que no había preguntado sobre ello. Mientras el albino no quisiera que su sirviente fuera completamente sumiso, obediente, dependiente y casi como un robot carente de ideas y sentimientos, tenía posibilidades de que todo saliera bien.

Asintió levemente a su pregunta, indispuesto a quejarse de algo que le hubiese dado su amo y a la vez sintiéndose más seguro por ella, pues le había dado a entender que no se había equivocado al lanzarse directamente a la acción sin haberle sido pedido. Perfect.
Un nuevo asentimiento del moreno podía ser denotado al oír la oferta en señal de que la había captado, mas no pretendía cumplirla. Sólo la tendría en cuenta ya que le agradaba lo suficiente así. No quería llenarlo todo de azúcar innecesariamente o algo similar. Sería demasiado empalagoso para él entonces, sencillamente.
Continuó disfrutando del té por su cuenta, bebiéndolo con lentitud para saborearlo de mejor manera, sin sorber pero tampoco tragando como si no hubiera mañana. La temperatura de la bebida era la adecuada, por lo que si lo hiciera tampoco se quemaría ni le desagradaría por estar demasiado frío, pero prefería hacerlo de un modo más calmado y apacible.
Apenas le prestaba atención al que podría considerarse entonces su acompañante, manteniéndose sumido en unos pensamientos vacíos mientras poco a poco dejaba igual que éstos la anteriormente llena taza. Sin darse cuenta, mantenía la mente prácticamente en blanco. Sólo pensaba en lo que veía y sentía aunque a la vez no le prestaba especial atención a su alrededor.

En cierto momento dejó la taza en su correspondiente platito, sacudió con suavidad y muy levemente el rostro, con especial cuidado y de un modo realmente delicado con la única intención de volver en sí, y le dirigió una analítica mirada al mayor, observando cada uno de sus movimientos durante apenas unos segundos. Luego se sintió como casi un acosador y desvió rápidamente la mirada, avergonzado por ello y haciendo aparecer un disimulado rubor en sus mejillas que apenas se aposentó allí un tiempo tan reducido que casi ni se notó, aunque, eso sí, esto último no había sido a su elección. Volvió a beber con aparente tranquilidad, esperando no haber incomodado al otro por esa simple y rápida mirada, llenando entonces sus pensamientos con el reciente hecho.
No volvería a hacer algo así innecesariamente y se arrepentía de haberlo hecho esa vez, aunque fuese una chorrada de tal nivel. Se mostraba distraído en consecuencia, reflexionando sobre lo recién sucedido, añadiéndole inútil importancia a lo que no se la merecía y percatándose de los movimientos del otro pero sin prestarles especial atención y sin la principal intención de intervenir o de llamarle la atención siquiera. Sólo estaba ahí, tranquilo, pasivo, callado, como si de un simple objeto se tratase. Una figura con su apariencia se asimilaría bastante a él en aquel momento, con la diferencia de que ésta última no podría moverse para beber poco a poco aquel delicioso té que poco a poco se iba terminando. Apenas le quedaba ya y no quería pedir más directamente al no saber cómo hacerlo sin molestar a su dueño.

Seguía pasando completamente del otro hombre, a lo suyo, hasta que sintió contacto físico por parte de éste. Se tensó completamente por ello, desconociendo sus intenciones. Había estado en malas situaciones que habían iniciado de un modo similar: aparente confianza, calma, silencio, acercamiento... y ataque repentino. Aquello no le daba buena espina, pero no quería quejarse. Debía aguantar todos los caprichos de su amo por el simple hecho de haberse declarado por una razón u otra su fiel y leal sirviente. Creía ser abrazado por la espalda sin previo aviso, pero era extraño, por lo que, por su parte, el pobre chico estaba tan confuso que no sabría describir la situación.
Well, calma. Sólo debía mantenerse inmóvil. Completamente inmóvil.
Sentía varios factores que apuntaban a lo contrario, como la aceleración de los reiterados latidos de su corazón en señal de que estaba listo para huir en cualquier momento si los elevados nervios se lo pedían y la situación en sí no lo dejaba tranquilo. Depositó una suave mordida con la mandíbula superior al labio contrario, manteniéndola así por tal de no emitir quejidos si el otro hacía algo peor, y esperó con fingida paciencia que ni él sabía de dónde había salido a que todo aquello terminase.
Porque iba a terminar rápido, ¿o no?
El tiempo de indeseada espera se prolongaba y sólo se empeoraban las cosas. Sentía el aliento ajeno cercano a su propio cuello y aquello lo incomodaba, pero intentaba disimularlo al máximo. Debía aguantar. Sólo... debía mantenerse inmóvil, lo sabía y esperaba poder cumplirlo perfectamente. De momento no había fallado.

No. Debía distraerse. Si pensaba en otra cosa, los elevados nervios se esconderían momentáneamente y cuando volvieran estaría ya a salvo, posiblemente. Decidió pensar en el inicio de todo aquello, la razón de la terriblemente insoportable actitud ajena. ¿Había hecho mal? Se soltó el labio, temeroso. Sí que lo había hecho, por supuesto, y lo sabía de sobras. Pensándolo bien, no había pedido permiso para...
Le... estaba... robando... el té... que... él mismo... le había... dado. Increíble. Era una trampa. Había sido una trampa de lo más rastrera. No volvería a tocar algo delante de él sin permiso.
Ya no era "su" té; era de Stear. Todo era de Stear. Incluso Gilbert era propiedad del gran Alistear.

Carraspeó con suavidad en un intento de reclamo, sin saber qué más hacer, sintiéndose imponente. No le privaría de tal acto, por supuesto, pero mentiría si dijera que lo estaba disfrutando. Le tentaba demasiado empujar a aquel maldito crío precoz y enviarlo a la mierda, pero debía contenerse. Aquel "crío" era su amo. Era su deber complacerlo, y eso incluía consentirlo. Ese chico no estaba haciendo nada malo, no. Sólo estaba bebiendo su té, pero haciendo que fuera su sirviente el que lo aguantara.
Sí, era eso. Sólo eso. Nada malo. Nada.
Soportaría eso y más. Mucho, mucho, muchísimo más. Había pasado por situaciones más complicadas y peligrosas que aquella.

Resentido, soltó un ahogado suspiro y se dejó manipular, mostrándose excesivamente sumiso, pasando a ser como prácticamente un simple muñequito. Debía mantenerse completamente quieto y aparentemente calmado y así el otro terminaría dándose por vencido él mismo. Cada vez faltaba menos.

Al fin habló, pero seguía invadiendo por completo el supuesto espacio personal ajeno, aunque Gil tampoco estaba obsesionado con éste realmente, y al parecer lo que quería era utilizar sus propias palabras en su contra. Niñato desgraciado.
Se planteó responderle, pero, ¿para qué? Seguiría molestando, y más. Conocía aquella actitud.
Sí, no le gustaban en el sentido amoroso, pero, ¿qué iba a decir? "Me gustan los hombres." sonaría extraño, y sabiendo cómo era el albino sospechaba que pensaría algo raro, y... no sabía si estaba dispuesto a soportar tanto. No le gustaba ese tío sólo por gustarle los de su sexo. De hecho no le gustaba nadie ni nada en ese sentido, pero podría sentirse atraído de cualquiera y en cualquier momento, o eso se suponía. No fingiría amor por un chico sólo porque fuera su amo y de su sexo preferente. Le resultaba fastidiosamente ilógico.
Y más preguntas... Incluso se planteaba responder por tal de que se callara, pero temía animarlo más y por lo tanto empeorar todo el asunto de un modo todavía mayor. Era mejor mantenerse como un simple objeto, o eso esperaba.
Tragó saliva con nerviosismo. Qué suplicio...

- S- - Apenas dijo una letra antes de ser salvado al fin. Una simple muñeca lo estaba ayudando, al parecer. Suerte. Suspiró aliviado, esperando a que el albino lo liberara al fin, pero no parecía que eso fuera a ocurrir tan pronto. Se mantuvo así por si acaso, sin pretender apartarlo de forma brusca pero deseando de todo corazón que se le alejara de una vez.

Agradecía internamente y muy insistentemente el atrevimiento de Nintsu, aunque no le sirviera a él hacer eso ni a ella haber hecho lo otro.
De nuevo, dudaba entre responder e ignorar directamente, aunque añadía contestar con gestos en lugar de palabras. Carraspeó una vez más con cierta decisión ya en él.

- No. - Respondió secamente. Ya le permanecía completamente, por lo que, ¿qué había más posesivo que aquello?

Al fin era libre, pero se sentía extraño e incómodo. Dejó la taza casi vacía en el plato con cierto disgusto y apoyó las manos entre sus rodillas. Ya no tenía ganas de nada. No tomaría más té de Stear a menos que él se lo pidiera directamente.
Gilbert Nightray
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Re: A ir a Acampar! [Priv.Gilbert]

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