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Mensaje por Alistear el Vie Feb 08, 2013 3:00 pm

A ir a Acampar! [Priv.Gilbert]

Recuerdo del primer mensaje :

Era extraño que madrugara, sobre todo sin tener trabajo hoy.Aproveche la madrugada para arreglar ciertas cosas , no tenía mucho que hacer, nada más que pasar en casa de ocioso comiendo pasteles mientras miraba el tejado y hablando con Nintsu, pero no quería desperdiciar el día así, quizá, una salida no estaría mal.Primero en lo primero, me dispuse a tomar una ducha de agua helada para despertar bien, y desayunar como todo un rey para que en el día no me agotara demasiado.
Mi ' gran idea ' era ir a acampar ¿por qué no?, después de todo la cúpula era lo bastante grande, y habían diversos lugares, me tome la libertad de arreglar las cosas para ir a acampar, una carpa, sacos, linternas, comida, dulces, pasteles... dulces, agua, lo que uno necesitaba como para ir a acampar, y.. Repelente de insectos, mucho repelente de insectos, que al tener un ph dulce era como tarta para los mosquitos y después amanecería todo enrronchado por ellos seguramente morirían de diabetes al picarme, al menos eso era gratificante.

Hice los últimos arreglos, lo suficiente para mi y para mi ' compañero '. ¿Acaso iba a ir solo con Nintsu? Na'; que fastidio ir solo, mi idea era llevar a mi joven ' sirviente' como sea conmigo, después de todo, ya bastante tenía con la soledad en casa.Meh, seguramente Gilbert no se molestaría, o, aunque lo hiciese me seguiría como buen perro (?), bien, como buen chico que es~ si no~.. Recibiría un~ castigo.. si, castigo...

Salí de casa con los bolsos,me encontraba exactamente por el bosque, cerca de aquel lago; con una plena sonrisa, comiendo un caramelo, aun no sabía donde vivía Gilbert, pero eso no sería un problema, claro, si tienes magia...
Primero en lo primero saqué una pócima de mi chaqueta, la cual, dejaba mostrar los aromas de las personas; mire a los lados, buscando algún punto clave, después de pasarme unos minutos buscando algún lugar conocido, tire aquel liquido por el aire, de inmediato, un tipo de ' aire ' de colores apareció, eran distintos aromas, de distintos tamaños.
Perdí casi media hora buscando el olor de Gilbert, me costó encontrar ese suave olor a cigarrillo, pero al fin lo había encontrado.
Seguí aquel rastro un buen rato, ya daban las 8 de la mañana, quizá era impertinente despertarlo, pero.. se debía de subir la montaña temprano para al menos tener un poco mas de luz solar para tender la carpa y esas cosas.
Al llegar a la casa de el, espíe por las ventanas, buscando la habitación de él, hasta que logre encontrarla, no veía muy claro, más, me di las ideas de darle un susto matutino; saqué mi sombrero de copa , y me metí dentro de él, como es de mi costumbre aparecer bajo las camas o dentro de los muebles de las casas.Deje las cosas afuera, no creí que caerían con facilidad así, solo entre yo y Nintsu, aparecí bajo la cama de él.Con cuidado salí, para no despertarle, quería darle un buen susto.

Al salir, pude ver que aun dormía, valla vago, reí suavemente, pero casi en murmullo, para no ser sorprendido, saqué del mismo gorro mágico un peluche de gato, subí a la cama , sobre él, pero no recargándome, no, , me apoyaba en la cama, pero estando sobre el, con cuidado,pokie las mejillas de él, repetidas veces, poniendo en su pecho aquel peluche de gato, era gris, con rayitas negras, creo que aquella raza se llamaba pardo, ni idea, no sabía de gatos..


- Gil~ Gil~.. Despierta dormilón! -





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Mensaje por Alistear el Jue Ago 22, 2013 5:00 pm

Re: A ir a Acampar! [Priv.Gilbert]

-Adorable~- Canturreo la muñeca rubia en mi hombro; le dirige una mirada de soslayo, sin entender el por qué el comentario; claro. En parte había notado aquel torno rojizo en ambas mejillas del pelinegro, más encontré absurdo el comentario de la muñeca a por ello, o al menos desde mi punto de vista lo era. Quizá su hubiese algún motivo en el específico del cual el joven Nightray se sonroje podría dar alguna certera y vaga opinión sobre aquello, pero el por qué..¿Qué ocurría?, analice rápidamente las palabras, no había nada de.. doble sentido o algo familiar en lo que haya dicho yo como para que este se sonrosase así sin más, en fin.. a de saber

-Eh~ , yo tengo cabeza para lo que me interesa; la poesía no es uno más que un desteñido recuerdo de años atrás~

Respondí mientras me encogía de hombros; poesía, una de las formas más sentimental y quizá algo cliché de expresarse; distintas formas, palabras, sentimientos, todo expresado en palabras que seguramente no cualquieras las entendería, metáforas, hipérboles, comparaciones, demasiadas cosas que de un zis zas atravesaron mi mente, para luego salir ejectadas hacia afuera en un suave y casi como un pitido del viento recorrer una pequeña sanja de rocas, un suspiro pequeño, una sonrisa esbozada.
Salud . Dijimos a coro, Nintsu y yo al sentir el estornudo ajeno. Bien; seguramente el salir en la madrugada con el clima húmedo mañanero no fue una magnífica idea, quizá el pelinegro había cogido un resfrío por el cambio drástico de temperaturas de su cama y el exterior, eso, o simplemente salió por salir, y sí, a veces pasaba que por cuestión de algo de polvillo, alguna luz incandescente o solo por así sin motivo alguno, uno estornudaba sin más. Aun así el día seguramente se pondría más templado y el sol saldría en su máximo esplendor a dar calor a los habitantes de la cúpula.. Sol.. Un suave bufido escapó por mis labios, algo irritado de pensar en que tenía que exponerme a la luz solar.Piel blanca, luz de sol, agh. La piel comenzaría a calentarse, y a sufrir quemaduras, insolación, como odiaba esa palabra, y.. y.. agh. Me molesté yo mismo de solo pensarlo, menuda molestia. Era tendencia de mala suerte que las veces que el sol daba en su punto, que i piel insolase, y como resultado, estar de dos a tres días en cama con la piel horriblemente quemada, sin poder moverme y además con un horrible vomito que dejaba mi garganta malherida y hasta sin ganas de poder saborear un dulce de limón, punto bueno, descanso y ser consentido.. consentido, gah. Ya no había nadie que podría hacerlo nuevamente, una muñeca que a duras penas habla, y. . . . básicamente eso simplemente.
- Venga, si damos buenos pasos llegaremos a la hora de la Merienda.
Dije con tranquilidad mientras daba un pequeño salto para acomodar la mochila en mi espalda; al verlo ya listo, la sonrisa esbozada se amplió unos centímetros más, para luego ser opacada por una risa pequeña y casi ahogada. Comencé la marcha, sin siquiera mirar atrás por si este se movía, aunque , estaba tan seguro de que lo iba a hacer sin más.- Ten cuidado por donde pisas- Y eso dije como último, sonriendo con diversión.

Soledad.


A caso, era eso en lo que terminé cayendo? ¿Tenía… razón?. Miré el suelo mientras caminaba, pateando una que otra piedra mientras que con mi mano diestra sacaba una piruleta de ginda. Meditando. Soledad.  Por alguna razón aquella palabra hacia que un remordimiento interno me invadiese, pero no algo en especifico, simplemente remordimiento, un sentimiento de vacío, ne.. necesitaba algo?.. mas bien, necesitaba a alguien?. Mentiras… Solo.. Mentiras que sustituían la verdad; desde cuando dependía de algo, o de alguien?, desde.. desde cuando empecé a cuestionar mi situación actual mas bien. Quizá era a algo que me había acostumbrado. Steven Harrison, joven abandonado (prácticamente) por sus padres, quedando con su abuelo cascarrabias en Oxford, viviendo bajo un techo con un ambiente repugnante y amargo, incoloro, apestoso que simplemente deteste en mi niñez, o al menos eso fue lo que pude suponer y al sentir al recuperar las pocas memorias que comencé a detestar desde que había hecho aquel conjuro años ya atrás. Steven Harrison, dentro de una residencia que no le correspondía, huérfano, su residencial quemada, accidente, supuestamente, a merced de un trío de señoritas, cambiado el nombre, simplemente, por Alistear. Quizá desde.. desde ese entonces había aprendido lo que era cariño, quizá, solo quizá me había encariñado eternamente por las musas que me abrieron sus puertas… Quizá… tragedia por tragedia se me veía obligada, Soledad, sí, era a lo que ya estaba acostumbrado desde pequeño. No recordaba exactamente a qué edad en específico caí bajo la tutela de mi abuelo, redondeaba quizá los seis u ocho años de edad; tiempo atrás cuidado con mis padres. Para ser más exactos. De estar con el matrimonio en una vida relativamente normal, a pasar a un ambiente sombrío bajo los estudios de hechicería y magia, pociones y encantamientos, luego el incendio, y caer en un bondadoso y cálido regazo, para luego, destrucción y gritos desgarradores, desesperación, lamentos, nuevamente, soledad, amargura, aunque, no, no podía ser un bastardo desgraciado que desperdiciaba cada alma que había conocido desde que entre por aquel portal a la academia; estudiantes más que nada, jovencitas de las cuales dedicaron tiempo de su vida en hablar conmigo, bien, en especifico una que me dejo completamente encantado; pero aun así, el hecho de estar nuevamente solo era abrumador.Perdido en mis pensamientos, o lamentos?, en fin, solo me dedicaba a mirar la piedra que pateaba, sin notar nada alrededor, ni desnivel, ni sendero, ni camino, ni viento, y por supuesto, pasando sin querer de la presencia del joven Gil.





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Mensaje por Gilbert Nightray el Sáb Ago 24, 2013 11:47 pm

Re: A ir a Acampar! [Priv.Gilbert]

"Adorable~"... ¿De nuevo? ¿En serio? ¿Qué había hecho esta vez? No me gustaban los halagos. De veras, tenía un serio problema con ellos. Nunca he sabido cómo reaccionar frente a éstos. Dar las gracias, sonreír, asentir... Todo me parecía absurdo, innecesario, fuera de contexto, muy alejado de mi personalidad... Y encima lograba sonsacarme rubores, aunque como a veces salían de la nada no eran el mayor problema con el tema de las alabanzas. Entre tanta confusión llegué a odiar los elogios. Siquiera le respondí a la muñeca, esperando a que ella sola se percatara de ello. No era difícil darse cuenta de algo tan notable, a mi parecer.

Me extrañaba que dijera eso habiendo recitado tal poema completo y con tanta soltura momentos antes, pero no quise discutírselo. ¿Quién era yo para poner en duda lo que le interesaba y lo que no? Me limité a responderle con n parpadeo un tanto confuso seguido de un leve ladeo de la cabeza, aún dudando sobre ello.
La mayor razón por la que no quería llevarle la contraria era por varios recuerdos que llevaban mucho tiempo permaneciendo dolorosamente en mi mente. Cada vez que intentaba dar mi opinión... La verdad es que prefiero no explicarlo. Nunca me ha gustado pensar en cosas malas aunque pueda ser muy pesimista en según qué casos.

Asentí a lo siguiente aunque suponía que lo decía por decir. Si tuviéramos prisa seguramente hubiera venido antes a molestarme despertándome, o... ¿tal vez había tardado mucho en prepararme? Lo dudaba seriamente. Recordé que nos habíamos entretenido con chorradas pero supuse que no fue para tanto. No nos habíamos pasado una hora con eso ni por asomo. Me pregunté cuál era el problema entonces y volví a la conclusión inicial, por más vueltas que le diera: lo había dicho por decir. Siquiera sería cierto, seguramente. Llegaríamos a donde fuera a esa dichosa hora a cualquier paso excepto uno excesivamente lento. Con uno así no llegaríamos ni después de varios días.

Me extrañé por lo último pero no pregunté sobre ello. No sabía por qué debería tener tanto cuidado como para recibir un aviso. Conocía más o menos los alrededores y no le encontraba sentido a sus palabras.

Aligeré un poco el paso para terminar a su lado derecho para que pudiera verme bien, por si desconfiaba de mí mayoritariamente. Prefería que no fuera comprobando dónde estaba a cada rato.
Observé cómo se dedicaba a patear una piedra, indiferente a lo demás. Parecía realmente melancólico, lo cual me extrañó mucho ya que solía portar una sonrisa risueña y demasiado infantil. Pensé en llamarle la atención, preocupado por lo que pudiera pasarle. Tal vez estaba pensando en algo malo. Una mala posibilidad de lo que pudiera pasarnos era una clara posibilidad. A lo mejor pensaba en el futuro, sí, pero podía ser también que lo hiciera en el presente o el pasado. ¿Tendría algún trauma? Quería saberlo todo sobre ello pero no me atraía la idea de preguntárselo directamente. No creía que fuera a enfadarse por eso pero una extraña sensación, un presentimiento tal vez, me decía y repetía que sería mejor que no lo hiciera. Podía no responderme y dejarme aún peor que antes de haberme atrevido al fin a cuestionárselo directamente. Lo mejor era esperar, por el momento. Esperar y esperar... A qué podía ser un misterio, pero hacer uso de la paciencia podía resultar realmente útil en varias ocasiones.
Seguía igual, con esa inhabitual expresión. Eso me mantenía inquieto aunque físicamente ni se notara. Decidí acercarme más a él y, posiblemente, arriesgarme a quién sabe qué y cuántas cosas.

Sí, debía hacer algo. Ese desasosiego podía conmigo.
Entreabrí la boca pero al no saber qué articular, cómo exponerlo, lo que debía expresar exactamente, cómo transmitir algo así, decidí volver a cerrarla. Era mejor mantenerme en silencio. Ya se sabe, [i]"más vale parecer tonto callado que abrir la boca y confirmarlo"[i], aunque la verdad es que esta frase tiene muchas posibles variaciones. Demasiadas, pero todo dicen lo mismo y eso era lo que tenía en cuenta.

Al fin me armé de valor y me aferré a su brazo para que me tuviera en cuenta. Si algo le preocupaba podía contármelo, pedirme consejo y todo lo que quisiera, además sin el compromiso de tener que hacerme caso, siquiera.
Me acurruqué en él mientras seguía caminando a su lado, siendo sabedor de que el mayor disfrutaba de la compañía y los mimos ajenos. Iba a susurrar algo para sacarlo de sus pensamientos y ayudarlo a sentirse mejor, aunque fuera "amo", pero estuve a punto de tropezar de un modo extremadamente ridículo y decidí desistir a la inútil idea para concentrarme en evitar caídas y grandes torpezas de ese tipo. Admito que desde pequeño fui bastante... muy torpe, pero me resultaba inevitable. No podía dejar de serlo.
Gilbert Nightray
Mensaje por Alistear el Dom Ago 25, 2013 12:50 pm

Re: A ir a Acampar! [Priv.Gilbert]

Aun así; una parte de mi ya se había acostumbrado de estar en una vida como más monótona, era ya algo cotidiano, no me arrepentía de nada, de lo que pasó sin mi juicio, y de los actos que alguna vez cometí , siendo buenos o malos, malos, en general, cosa que poco me inmutaba. Por?.. El mal y el bien, simples estereotipos de la sociedad que viene desde tiempo inmemorables; Bien, qué era?, Mal, qué era?, simples palabras que dejaban en cuenta lo interesado que era el ser humano. Un bien es cuando algo te beneficia, cuando es satisfactorio para ti, cuando te conviene, y el mal, simplemente algo que te saca de quicio, canas verdes, algo que seguramente le dolía a las personas, algo que no le conviene, exacto.
Desde cierto punto de vista, la maldad también era buena para unas personas ¿no?, y para esas personas tachadas por los buenos como 'malos', para ellos los buenos seguramente eran sus manos, joh~ valga la redundancia. Al fin y al cabo, la vida estaba basada en los mismos trastornos que uno y otros provocaban, siendo buenos/malos.
Y así me la pasaba, pateando la piedresilla ella únicamente de tierra que a cada roze contra el suelo se desmoronaba, terminando en únicamente polvo, pero! Eh°!, venía otra más grandesita y rechoncha! a darle!.
Bastos minutos pasaron, y sentí como los brazos ajenos rodearon el derecho mío, parpadee, mirándole de soslayo con una expresión curiosa. Si hubiese sido cualquiera, seguramente sería merecedor de un buen manotazo en el mentón en señal de 'apartate, bicho raro', y seguramente con solo un desquite con el bolso , dando un empujón y produciendo que este cayera hubiese sido más satisfactorio y entretenido. Pasé completamente de aquello.
El hecho de que el pelinegro estuviese ahí no me molestaba en lo absoluto, más bien, me sentía extrañamente regocijado con aquello como... si ... simplemente se tratase de un gesto de cariño del cual ya estaba acostumbrado.
Era como aquel calorsillo humano, que, no se sentía mal a esas horas de la mañana, pues el sol no estaba en su punto, por lo que lo dejé ahí, simplemente.Cierto movimiento ajeno me despertó aun más de aquel sueño mental en el que quedé hace un rato atrapado, soltando así mismo una pequeña risa al momento en que el paso se reitero firme


-Cuidado~ Susurré volviendo a esbozar una sonrisa más plena.Pase a , con el mismo brazo, llegar a rodear solo uno de los ajenos, pues los dos me quedaría seguramente corto de brazo como para que diesen la vuelta completa; quedando, únicamente abrazado, sujeto del brazo ajeno, en un gesto de que en vez de sentir incomodidad o algo por el estilo, más bien era comodidad y completo regocijo, debía admitir, pero, solo para mi mismo, aceptar el echo, de que extrañaba el cariño y los gestos de aquello proveniente de mi, y viceversa, claro.Suspiré con levedad, mientras dejaba a mi objeto de diversión (piedra) en paz, quedando esta misma pasos atrás a medida que se avanzaba.
Con la mano izquierda, regatee entre mis bolsillos en busca de un par de dulces,por simple gusto; y, teniendo en cuenta de que el menor estaba en ayunas, pues le había ido a despertar yo mismo y estaba como quién en brazos del sueño profundo, aunque no costó demasiado ponerlo en pie firmemente, por lo que un dulce, al menos, supuse que no le sentaría mal.Lo acerque al brazo contrario con cual terminé con él, en gesto de que lo cogiese
- Supongo que andas medio hambriento~ ¿no?~, el dulce te mantendrá entretenido por un rato, no quiero que te fatigues~. Le sonreí con sinceridad, bien, solía ser un desgraciado anteriormente, pero, sirviente, meh. Cuidar lo que tienes mejor, y, de paso quizá formular un vínculo..más profundo con el menor~ y~ por qué no?~ , la estadía acá adentro se haría mas divertida con una 'fuente de confianza'~ suponía~.





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Mensaje por Gilbert Nightray el Lun Ago 26, 2013 9:25 am

Re: A ir a Acampar! [Priv.Gilbert]

Me mantuve aferrado a él, com si de una lapa se tratase, asintiendo mecánicamente a la única palabra que me dedicó. Cuidado, cuidar, cuidarse... Sí, debía cuidarme. Tendría que haberme ido a dormir más temprano y así hubiera estado ya despierto a las... ¿A qué hora había ido a despertarme? Alcé la mirada hacia el cielo para intentar suponerlo. Las ocho, las nueve, las diez, las once... No, las once no. No era tan tarde. Las nueve o las nueve y media, tal vez.
Me puse a pensar. No me había acostado tan tarde, así que tal vez hubiera fallado con mi suposición de hora. No es que fuera excesivamente dormilón, pero... Espera, ¿en qué estaba pensando? ¿Por qué? Me iba adormeciendo poco a poco y comenzaba a delirar. Morfeo estaba haciendo de las suyas y el sueño pretendía apoderarse de mí nuevamente, logrando que disminuyera ligeramente el paso hasta que...

- ¿Eh? - Solté, sorprendido por las palabras ajenas. Le iba a decir que no hacía falta pero desistí a la idea, pues sería inútil ya que muy probablemente insistiría. Hambre... Hacía unos años había sido castigado varias veces sin poder comer, injustamente, pese a ser sólo un crío. Mis primeros amos llegaron a ser muy crueles algunas veces. Demasiado. Pocas personas serían capaces de tratar así a un pobre, simple y, sobre todo, indefenso niño. Aun así prefería mi vida de sirviente a la de los demás, tan... libres, dependientes y mayoritariamente monótonos. No les tenía envidia. Además mi actual dueño era muy bueno y permisivo. Los demás debían encelarse de mí, y no al contrario. Eso lo daba por seguro. Tomé el dulce y al fin solté al mayor. - Than... Gracias. - Le agradecí finalmente. Por alguna razón estuve a punto de hacerlo en inglés, seguramente por pura distracción o felicidad momentánea en consecuencia de mis raramente alegres y algo egocéntricos pensamientos. Efectivamente, cualquiera querría a Stear como amo pero debían fastidiarse porque era exclusivamente mío. Yo era el único con el derecho de hacer esa afirmación.

Caí en cuenta en algo cuando me metí el dulce en la boca: había logrado atraer su atención y, lo que era mejor, le había hecho sonreír. Estuve a punto de devolverle la sonrisa pero me lo repensé a tiempo y en lugar de ello lo abracé animadamente, casi de un salto, y... No, eso tampoco era demasiado típico de mí. En cuanto me percaté de lo que había hecho, me separé rápidamente. Ipso facto. Agaché la cabeza, arrepentido, y me sonrojé completamente, avergonzado. No debí haber hecho eso.

- Lo siento. - Me apresuré a disculparme en un hilo de voz y preferí dejar las excusas de lado. Tampoco es que tuviera alguna convincente, así que me convenía pasar de ellas para no tener que pensar en algo que claramente sería mentira y demostraría fácilmente que prefería no dar la razón real de ello. Llegué a titubear durante unos, tal vez, dos largos e incómodos minutos, justo hasta que me di cuenta de la inutilidad de este acto. - ¿Falta... cuánto? - Bien, ya ni hacía frases coherentes. Lo pregunté en voz baja, apenas mirándolo de reojo y por decir algo principalmente. Debo admitir que, aunque sabía que no era fácil, por no decir que se me hacía imposible, hacerlo enfadar, el albino me daba algo de miedo. Poseyendo ya tan sólo un suave y algo dulce rubor, me digné a mirarlo directamente, en todo momento estando en  su lado derecho, teniendo cuidado de no tropezar, o casi... de nuevo.
Gilbert Nightray
Mensaje por Alistear el Lun Ago 26, 2013 2:14 pm

Re: A ir a Acampar! [Priv.Gilbert]

- No agradezcas~
Respondí, esbozando aun más una abierta sonrisa al ver que el dulce era recibido. Ah!. Como amaba aquello! Solía siempre dar dulces con quienes me topase, ya sean críos, señoritas, caballeros, ancianos! No importaba quienes sean! Dulces para todos!; era algo que me hacía ser internamente feliz aunque no siempre lo demostrase en palabras, simples sonrisas empalagosas comúnmente soltaba tras ello. A demás, el echo de que lo aceptara!~ aw. Muchas personas en anteriores tiempos me los habían negado, desconfianza, o quizá simple miedo al recibir un dulce de un extraño ¿Qué tenía de malo? ¿Veneno?... No!, encontraba muchas formas divertidas de hacer pasar malos ratos a las personas, ya sean algo sanguinarios o por simple bromista, pero, con los dulces no se juega así, estaba la gran posibilidad de que me confundiera de caramelo, y envenenarme yo mismo con aquellos, además, los dulces son para disfrutarlos! No para temerles!.
Segundos después, note que sus brazos terminaron por rodearme en un cálido abrazo, igual, le mire con sorpresa, no con repugnancia, ni con asco, ni con desapruebo, solo curiosidad, pero, no se me dio el tiempo para corresponderlo, quién como animalillo asustado se alejo segundos después, tornándose de un rojo llamativo, reí ligeramente, haciendo un gesto con el brazo contrario del cual lo sostenía de despreocupación.


-¿Por qué lo sientes?~... Pregunté mientras reanudaba el paso normal, esbozando esta vez una sonrisa con gesto de diversión, y, quizá, llegando a ser enternecida por el acto del pelinegro. Sin llegar a titubear ni nada, de echo, casi.. un acto involuntario, volví a tomarlo del brazo. Era ya una costumbre; cuando salia a dar paseos con la joven Elizabeth, solía esta de tomarme del brazo mientras caminaba a su lado sosteniendo una sombrilla de sol, o al igual que su madre Laurent, o... bueno, mil y un señoritas me habían echo tomar aquella costumbre de ser tomado, y hasta tomar los brazos ajenos cuando se caminaba, se me hacía cómodo caminar así, más, también se podría aprovechar la cercanía para.. ciertas cosas~no?~
-No haz echo nada malo en abrazarme~, de echo fue un gesto que deja mucho que decir, hasta podría decir que llegó a-
- Adorable!~ Fui interrumpido por la muñeca. Bufe ligeramente, en un gesto infantil, pues me había robado la palabra de la boca, cosa que no gustaba que hiciesen en esos casos, alce el hombro izquierdo, haciendo que esta misma se agitase hasta soltar ella misma un chillido temeroso, mientras reía como quién con crueldad, pero era únicamente por diversión ante ese.. ¿castigo?.. que le brinde. La deje estar, mientras me relamía los labios, para perseguir. Escuche su pregunta, parpadeando mirando arriba, ya estábamos a por el pie de la montaña aquella, y mi intención no era ascender por completo hasta la punta, ni loco, seguramente se tendría problemas de presión, y un desmayó o algo por el estilo no sentaría bien a nadie en esos casos. Busque con la mirada un lugar arriba, no tan alejado, peor no tan cercano, que se viese cómodo, y fresco, y que no hubiesen desprendimientos de rocas, ugh, un accidente era lo menos que se deseaba. Encontré una saliente perfecta, a unos cuantos metros, no demoraría mas de una hora en subir al paso que íbamos hasta ese lugar, una pequeña saliente, compuesta por dos arboles en la punta en forma de arco, y al parecer una especie de cueva, que no lograba distinguir si solo era una apertura sellada, o simplemente una pequeña cueva, seguramente de un oso o algún animal de por sí; no era un punto en ciego, por lo que era difícil perderse por aquel lugar.
Señalé con el mismo brazo izquierdo la saliente, ladeando el rostro a la derecha, casi, casi, recargándome en el hombro ajeno

- Ahí esta bien~. Aun~que~, si bien quieres~podríamos ascender unos cuantos metros mas a ver qué hay mas arriba-





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Mensaje por Gilbert Nightray el Mar Ago 27, 2013 7:09 am

Re: A ir a Acampar! [Priv.Gilbert]

- Gracias de todos modos. - Insistí por su negación a mi palabra. Sólo se lo había agradecido y aun así lo rechazó. Hablaba poco y pretendía ser amable, pero podía evitarlo completamente si eso era lo que quería. Podía pasar de él, ser la persona más desagradable que hubiera conocido, rebelarme, alejarme de él y no volver a hacerle caso. Podía, y lo haría si me abandonaba pero no si simplemente me lo pedía. No podía prescindir de eso así como así. Si siquiera era capaz de dejar de fumar... Suspiré levemente. Recordé algún enfado que había llegado a tener con mi anterior amo, llegando a dejarle de hablar y a ignorarlo hiciera lo que hiciese. Recordé que él intentaba llamar mi atención, sin éxito. Recordé que... Simplemente, cuando me enfadaba aplicaba la ley del hielo: fingir que esa persona no existe, por más que moleste. Seguía con esa táctica ya que me fue útil desde la primera vez que la puse en práctica. Eso sí, con mis primeros amos no lo hice. Era muy pequeño cuando estaba con ellos, y esos... dudo que me hubieran permitido hacer algo así, sobre todo él. Había llegado a castigarme muy duramente.

Tras lo que consideré un pequeño conflicto conmigo mismo por el abrazo repentino y mi propia disculpa, al parecer extrañé al otro. Negué con el rostro, sin ocurrírseme una buena respuesta a eso. Negué también lo siguiente aunque no entendí del todo a lo que se refería, pues fue interrumpido, y estuve a punto de quejarme por lo de Nintsu pero al parecer mi buen amo se anticipó. ¡Era ya la tercera vez que decía eso! ¿No tenía algo mejor en lo que pensar? Al fin y al cabo era una simple muñeca que por alguna extraña razón hablaba, pero... No sabía demasiado de ese tema así que lo dejaré ahí. Prefiero no juzgar porque sí y menos todavía sabiendo que es muy probable que me equivoque en algo.

Noté que me tomó de un brazo y se lo permití, sin molestia alguna pese a no estar acostumbrado a ese tipo de acciones. Podía hacerme lo que quisiera, incluso maltratarme física y psicológicamente, y pensaría lo que fuese de él pero ni me plantearía contraatacarle, quejarme o, de algún modo, prohibírselo. Por lo tanto, ¿por qué no debía dejarle hacer algo tan simple? Seguí caminando sin darle demasiada importancia a esa acción por su parte.

Bien, mi pregunta de distracción fue útil y además claramente respondida. Negué suavemente con la cabeza y me di cuenta de que el mayor parecía pretender apoyarse en mi hombro izquierdo. A lo mejor tenía sueño, estaba cansado pese a ser tan enérgico, o ni se había percatado de ello.

Lo miré de soslayo. Tal vez quería que accediera a seguir un rato más del previsto. Pero si había dicho que debíamos apresurarnos... Ahí estuve seguro de que definitivamente lo había dicho sin pensar. En fin, no iba a echárselo en cara y no hice siquiera algún gesto para constatar mi descubrimiento.
Pensándolo mejor, si caminábamos más me despertaría y por lo tanto espabilaría bastante... o no. Teniendo en cuenta también que estuve a punto de dormirme, momentos antes... Dudé entre ambas ideas y terminé haciéndome una lista mental de pros y contras. Tal vez avanzar sería la mejor opción... Aunque ahora que lo pensaba, mi anterior negación, la última, seguramente fuera lo que contó como mi respuesta. Nos desplazaríamos lo mínimo necesario, entonces, pero si lo había planteado era por algo así que dudé de nuevo. ¡Que decidiera él! Si había dicho aquel lugar, pues en aquel lugar terminaríamos o, si no le gustaba, que me llevara con él a donde quisiera. Pensaba seguirlo en todo momento, ir con o tras él, como si fuera su mascota o algo así, mientras lo quisiera. Incluso había ido a buscarme, así que eso era lo que quería, por lo que pude suponer. Costase lo que me costara, pensaba complacerlo, y si era algo tan simple como eso, pues mejor.

Llegué a un pensamiento con una cuestión entonces... ¿Cómo había encontrado mi casa, si se suponía que no sabía dónde vivía? ¿Qué intentaba ocultarme? No sabía si era mejor preguntárselo o, simplemente, limitarme a reflexionar sobre ello y hallar la respuesta aunque tuviera que darle varios millones de vueltas al asunto, sólo por... no tener que pedirle explicaciones a él, supongo.
Gilbert Nightray
Mensaje por Alistear el Lun Sep 09, 2013 7:09 pm

Re: A ir a Acampar! [Priv.Gilbert]

''Gracias de todos modos'' Eso fue lo último y única cosa que dijo en aquel momento. El silencio de quel se me hacía horriblemente insoportable. Era aquella costumbre de estar rodeado de pericotes hablando sin cesar, cosa que no me agradaba demasiado, pero .. el Silencio era una de las cosas que me daba un extraño desagrado a la situación. Y no. No era por que gracias a eso se tornase un aire incomodo, o hasta tenso, más bien, si la persona fuese insoportable y no parase ni siquiera un segundo para tomar aire, de seguro que un ''Callate'' o...''Cierra la boca, mocoso insoportable'', habría sido seguramente una de las posibles cosas que hubiese soltado de cara a cara sin temor siquiera a una reprimenda o desquite ajeno.
Pero, en comparación, Gilbert hablaba tarde mari nunca, poco más tendría que exigirle que dijese algo o.. cosa por el estilo; aun así, una minúscula parte de mi se sentía satisfecha con la gratitud del sonido ambiental...Pajarillos que gracias a aquella pequeña luz dada por el sol, que llegaba hasta sus pequeños ojos, despertasen de sus nidos, y emprendieran vuelo por los alrededores. Recordaba, de la nada, que aquello mismo salía en un libro el cual hasta hoy en día aborrezco haber leído, más bien, el solo día que toque con mis manos la portada de ese libro me habían dado unas nauseas de calamidades ''El Niño que Enloqueció de Amor'' De Eduardo Barrios, narrador Chileno.
Aquel libro me lo recomendó nada más y nada menos que la joven Beth hace años atrás.
Al comenzar la lectura , por un prólogo largo para ser una lectura recomendada en las escuelas de ese entonces para niños entre la edad de 11-14 años. A mi parecer, la trama era horrible, un crío que se enamoraba de una amiga de su madre, Bah!, hasta las novelas de lo que daban antes en la televisión era mejor que aquel relato!. Eso sí, llegué a admirar suavemente aquellos toques casi incomprensibles por mentes aniñadas del prólogo, eran leves detalles, los cuales terminé por deducir al terminar de leer el espantoso libro...


(...)Suele ocurrir que un rayo de luna, un rayo levemente dorado, derramándose, derramándole por entre el misterio del follaje, alcanza la rama donde se acurruca el avecita dormida, y la despierta. No es el alba, como imagina el ave. Pero... ella canta.(...)...descubre su engaño, hunde otra vez el pico en la tibieza de las plumas y se vuelve a
dormir...(...)...No obstante, avecitas hay, inquietas y frágiles, para quienes el rayo de luna tiene un poder de sortilegio. Y tras de cantar, saltan aturdidas y vuelan... Sólo que, como no es el día el que llegó, se pierden pronto en la obscuridad, o se ahogan en un lago iluminado por el pálido rayo de oro, o se rompen el pecho contra las espinas del mismo rosal florido que, horas después, pudo escucharles sus mejores trinos y encender sus más delirantes alegrías....(...)

Básicamente el texto solo constaba de que se hablaba de una avesilla. El autor, asemejaba este animal, con aquel pobre niño que yació en su cama a fines y al cabo muerto, enloquecido, muerto de pena, por el amor de una mujer unos ¿Veinte, Treinta años mayor?... En fin.

A medida que se comenzaba ascender, y claramente no había respuesta alguna, decidí ir a aquel trozo de saliente que había visto, total, no pretendía ir a la cima, como antes dicho. Con tal de llamar su atención, descendí el abrazo , dejando de sostenerlo del brazo, pasando a agarrarlo casi de la muñeca mientras la manga de la chaqueta se arremangaba de apoco a causa del movimiento.Dí un suave tirón, terminando por darle, improvisadamente la mano al pelinegro, de paso ; un pequeño entrelace de dedos que únicamente lo hacia para molestar, mientras que con los míos,del medio e indice, tiraba un tanto del dedo del centro ajeno.Le miré de soslayo, soltando un pequeño suspiro


-Supongo que nos quedaremos en el lugar que he visto; pero, estas en tu libertad de ascender más una vez que ya este todo armado e instalado~, claro, que no para quedarte, quizá pesques un resfriado o algo peor por mi culpa.- Finalizada la frase, terminé por una suave encogida de hombros.





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Alistear
Mensaje por Gilbert Nightray el Miér Sep 11, 2013 9:46 am

Re: A ir a Acampar! [Priv.Gilbert]

¿Preguntar o no preguntar? Seguía debatiéndome respecto a ese tema. No, no debía molestarle por una chorrada como esa. Debía pensarlo yo solo. Podía comenzar a suponer por... Siquiera sabía por dónde empezar. Podía pedir aunque fuera una pista, sutilmente, pero tampoco se me ocurría cómo hacerlo. Además lo molestaría por igual así que sería lo mismo que cuestionarlo directamente. No quería interrumpirle y no sabía ni el porqué, si llevábamos ya un buen rato en completo silencio. Era mejor seguir así, dándole vueltas y vueltas yo solo, teniendo en cuenta que si no emitía palabra alguna posiblemente ocultase alguna razón.
En serio, no entendía cómo me había encontrado con tanta facilidad. No sabía dónde vivía ni a qué hora me despertaba, ni... De veras, era completamente intrigante.
Podía intentar sacar el tema disimuladamente y romper así el hielo. Podía no notarse si...

Me soltó un poco. Había algo que le molestaba. Había hecho algo mal. Lo había hecho todo mal. Nunca hacía las cosas bien. Era un desperdicio de... ¡Stop it!
No debía ser tan optimista, pero sabía que había pasado algo de verdad. Algo menos o más serio pero importante, porque si mi amo lo tomaba en cuenta yo lo hacía también. Me interesaba mucho lo que hubiese ocurrido pese a desconocer detalles y la información general en sí. Lo miré de soslayo, curioso, preguntándome si realmente había pasado algo grave que debiera arreglar de inmediato. Antes debía saber lo que era...

Un cambio de agarre, sólo eso, bien. Más que bien: perfecto. Si así iba más cómodo, yo estaba conforme con ello. Hubiese sonreído si fuera una persona algo más expresiva, pero no mostré ni un pequeño amago.
El nuevo agarre evolucionó hacia otro que consistía, al parecer, en ir tomados de las manos. Como en los libros, sobre todo los protagonistas de las novelas románticas, las parejas de enamorados que...
Había algo que no encajaba. Él y yo no éramos nada de eso ni por asomo; yo no tenía ese derecho y esa excusa era útil porque tampoco quería algo más... cercano, por así decirlo, con ese crío. Lo obedecería independientemente de lo que me pidiera, sí, pero de rollos amorosos nada. No me gustaba la gente tan infantil pese a no estar ya en la edad de ese tipo de actitud. Era mayor de edad y se comportaba como un crío. Él y yo, nada. Había muchos más hombres en la cúpula así que tenía donde elegir excluyendo a ese chico. Casi preferiría estar con una mujer que con ése... No, no tanto. Mi admiración a él como mi amo que era me obligaba a no llegar a tales extremos.

Pasó a entrelazar los dedos y hacer el estúpido. Lo relacioné rápidamente con algo desagradable. No, eso sí que no.
Alguien se estará preguntando por ese "algo desagradable"... Gatos.
Imagínense a un niño de unos quince años, una fresca mañana, bajo las cálidas mantas mientras los primeros rayos de sol se asoman tímidamente y comienzan a teñirlo todo de su vivo color gracias a la luz emitida. Imagínense que dejó la ventana ligeramente entreabierta y que entra una suave brisa en esa mañana ideal y perfecta... hasta que siente un par de cosas clavándose en uno de sus dedos, y luego algunas más acompañándolas. Un par de filosos colmillos y más dientes; filosos y brillantes dientes de una boca, de un animal, de un... gato.
Me ahorraré la descripción del grito que solté y el modo del que el horrible felino abandonó el cuarto. A esos repelentes y desconfiados bichos les tengo fobia, no miedo racional, por lo que desde siempre les he temido y no por algo como lo recién explicado. Encima convivía con dos.
Siempre preferí el perro al que había cuidado poco antes de terminar con esas malas bestias.

No pude reprimir una mueca de desagrado ante aquellos recuerdos, la cual desapareció en cuanto oí hablar al responsable de mis poco preciados pensamientos. Asentí a sus palabras.

Un recuerdo futuro al anterior, posiblemente llegando a los dieciséis años o habiéndolos pasado ya, se apoderó de mí esta vez.
Aquel día pretendía ordenar tranquilamente los platos, vasos y demás recién lavados, pero de repente sentí que algo rozó mis piernas. Estaba seguro de lo que era aquella bola de pelos, así que tragué saliva, intentando armarme de valor inútilmente, y bajé la mirada hacia el animal. Chillé asustado al comprobar de lo que se trataba y me alejé del felino cuanto pude justo antes de oír un maullido detrás de mí, ahogar un nuevo grito y sentir cómo aquel horrible ser tropezó, enloqueció o yo qué sé qué hizo, que terminó cayendo, o tirándose, de la mesa en la que se había subido y agarrándose en mí de mala manera. Al intentar apartarlo me arañó y mordió las manos y los brazos, y... pueden imaginarse cómo terminó aquello. Dichoso castigo injusto...
Me acordé de que otra vez aún peor. Mucho, mucho peor.
Había terminado de cocinar y estaba a punto de...

No. Fin. Nada más. No quería recordar más momentos como ese. Aparté a gran velocidad la mano que me tomaba el otro, terminando con aquella tortura mental. Lo miré cuan animalillo asustado y me tapé la mano con la otra. Dudaba que pudiera llegar a suponer con facilidad todo aquello. Pensándolo bien, seguía sin haber descubierto cómo llegó a mi casa, y todo aquello. Sería un buen y gran modo de evasión a lo otro. Suspiré completamente aliviado mientras me mantenía al lado de mi entonces posiblemente desconcertado amo.
Gilbert Nightray
Mensaje por Alistear el Miér Sep 18, 2013 12:30 am

Re: A ir a Acampar! [Priv.Gilbert]

Pude notar que al poco tiempo, el esquivo comportamiento ajeno en un parpadear, soltó la mano sin más. Lógicamente no me preocupé, era quizá una mala costumbre mía andar tomado del brazo, de la muñeca, en fin.. costumbres que uno desarrolló en sus momentos serviles. No protesté contra su acción, para nada, quizá simplemente el joven Nightray no estaba acostumbrado a aquel 'contacto', físico, o , simplemente no se había formulado aquel 'hilo de confianza' lo necesario como para que no le importase...o.. simplemente le ponía nervioso. Demasiadas posibilidades, cada una de las más rebuscadas le daba una vuelta más divertida al asunto.
Algo extrañado, de por sí, le miré de reojo, con una sonrisita algo burlesca plasmada de oreja a oreja, y no, la extrañeza no era por la acción anterior, si no, que ni una sola palabra había emitido. Sí, daba por ello que las platicas eran cosas a las que me acostumbré, al igual que hablar demasiado.. pero. .. en este caso hablar al parecer no serviría de mucho. Quizá el pelinegro era consciente de lo que decía, pero simplemente no quería dar comentario alguno y le daba igual.

- Ambos parecen que estuviesen en un velorio..- Canturreo Nintsu de un momento a otro, absorbido el ambiente por el silencio, y destrozado por aquella molesta y gruesa voz de la muñeca. Solté un quejido de desapruebo ante tal tono de voz, soltando el aire en un suspiro en son de que la menor era molesta, y, que únicamente para seguir el juego de aquello con fines de molestarla lo hacía.
- Puede que estés en lo cierto, pe~ro... es menos agobiante estar en silencio que oírte. Le dije completamente natural, mientras sentía un gruñido de la rubia.Reí indiscriminadamente, mientras que con la mano diestra -La cual anteriormente había dado al pelinegro- acaricié sus cabellos en un acto casi, casi, cariñoso ante ella.-Pero en ese caso, el luto lo traigo desde ya un tiempo..Le murmuré con tranquilidad.
El tema casi tocado no me traía muy buenos ánimos, pero tampoco los bajaba a tal grado de caer en una desesperación o 'depresión'. la muerte era algo cotidiano, que a todos algún día le llegaría, y no importaba cuantas décadas cargabas en la espalda, algún día un desgraciado terminaría con tu vida en el momento menos indicado, o simplemente la manecilla del reloj daría fin a las vidas sin aviso anterior. Aun así, la joven pelicastaña no estaba en su tiempo de marchitarse y quedar aplastada por los botines de puercos que le quitaron la vida, o al menos, con eso me mentalicé desde ese entonces.
- Calla- Protestó en mala forma Nintsu, como cuan cría malcriada siendo sublevada con su mayor. Apreté con ligereza los dientes, dándole un coscorrón en la nuca aprovechando la situación de darle la caricia. Esta solo soltó un gemidito atolondrado, guardando silencio.
Carraspee, deduciendo qué hora seguramente era, no tenía reloj de muñeca, y buscar entre mis bolsillos sería una perdida de tiempo, siendo que si buscaba aquel fino reloj de oro antiguo, de números Romanos con manecillas de plata de bolsillo, y encontrase en vez de aquello, algún pañuelo o hasta -seguramente- algunos frascos de brebajes que buscaba hace unos días.
Miré el sol, medio día aun no era, al parecer, pero se aproximaba. Guardé una exclamación, mientras me posicionaba tras del pelinegro y daba leves puntadas con mis dedos en su espalda


- Hay que apurar algo el paso, no quiero toparme con algún zorro o animal en caza~- Canturrie pasando a posar las palmas en la espalda ajena, ejerciendo presión en señal de que en realidad se apurase.
De partida.. no tenía ni la mas remota idea si habían zorros al rededor, aunque estaba por seguro de que sí, quizás gatos monteses.... gatos...Sonreí maliciosamente ante aquel pensamiento. Quizá una nueva broma no sentaría mal.. o.. más bien dicho 'intento de broma', puesto que los gatos monteses quizá ni existiesen por esos rumbos.Entre tanto, subí las manos hasta sus hombros, poniendo ligeramente en punta de pies para alcanzar por completo su oreja izquierda, me acerqué lentamente a esta, mientras daba las suaves pisadas con tal de no perder tiempo en detener
- Aunque escuché de buena fuente que los Gatos Monteses suelen bajar de sus refugios a esta hora en busca de presas. . . al igual que los Caracales, o los llamados Linces~ Susurré en su oído en un tono que demarcaba burla, malicia; que se lo creyera era casi imposible ante tal tono de voz, aunque, su temor a los gatos seguramente diría otra cosa, solo era cuestión de segundos, para esperar la reacción del joven Gilbert...





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Mensaje por Gilbert Nightray el Sáb Sep 21, 2013 3:20 pm

Re: A ir a Acampar! [Priv.Gilbert]

No le di demasiada importancia al comentario de la pequeña muñeca, pues tenía razón; el silencio era absoluto y no íbamos precisamente dando saltos de alegría. Por mi parte al menos, no era que estuviera melancólico o algo similar. Simplemente estaba como siempre, mostrando una expresión indiferente y yendo con mi amo ya que eso era lo que él quería. Desde pequeño me había acostumbrado a seguir a mi o mis dueño o dueños allí a donde fueran, en muchos casos desconociendo el destino pero aun así sin preguntar sobre él por tal de no recibir broncas innecesarias.
Nadie, repito, nadie tenía el derecho de hacer callar a mi buen amo. Nadie. Estuve a punto de quejarme de esa dichosa molestia cuando él mismo le hizo pagar por su palabra. Suspiré aliviado pese a no haber actuado en lo que podría denominarse una venganza.

Era extraño pensar que ese momento había sido el más animado y dinámico de todo el trayecto. Muy probablemente fuera mi culpa pero la verdad es que tampoco me interesaba hacer el idiota mientras caminábamos, de perder el tiempo y alargar aún más la espera hasta llegar al lugar indicado aun sabiendo que me había pedido que me diera prisa. Tal vez pudiera hacer algo para al menos volver más ameno el tramo que quedaba por recorrer, o...
Mis pensamientos fueron interrumpidos por unos toquecitos que comencé a sentir en mi espalda tras haber desaparecido el albino de mi lado. Miré hacia atrás, encontrándolo ahí haciendo o intentando quién sabe quién sabe quién, por lo que me detuve durante unos segundos justo antes de oír que pretendía lo contrario. Ladeé la cabeza con suavidad y aligeré el paso. ¿Por qué había decidido ir allí y a esa hora si temía ser alcanzado por algún animal salvaje? Carecía de sentido excepcionando que le gustara correr riesgos y hacer que otros los sufrieran también, llevándolos con él. Aun así no pregunté ni le reclamé por tal incoherencia.

Por lo que no pude mantenerme en silencio fue por lo siguiente. Sólo... me veía incapaz de no quejarme ante tal información. ¡Sabía que no soportaba ni ver a los...!

- ¡¿Gatos?! - Exclamé, dando un salto hacia delante para alejarme de él. - ¿P-Por qué...? - No sabía ni cómo preguntarlo pero quería saber la razón por la que me había llevado a un sitio con ese peligro.

Me planteé escapar sin mirar atrás, volver a mi casa y cerrarlo todo para que aquella molestia no pudiera volver para fastidiarme de nuevo con eso pero me lo repensé en seguida. Eso sería muy cobarde y además no debía desobedecer a mi amo. Tembloroso e intentando no dejarme llevar por el pánico, miré a un lado y luego al otro repetidas veces, completamente alerta. Si visualizaba algún ser similar a un gato, incluso si era un cánido, me alejaría en seguida o me desharía de él como fuera si no pudiera evitar que se mantuviera cerca. Lo golpearía si hacía falta aunque el bicho no supiera la razón seguramente. No podía arriesgarme a tener una cosa como esa tan cerca. ¿Y si realmente había gatos? ¡¿Y si los habían?! ¡Ah! No sabía lo que hacer. Por pura obediencia seguí avanzando con más velocidad que anteriormente, mas deseaba volver cuanto antes.
Agaché un tanto la cabeza, sin abandonar la revisión visual de mis alrededores cada minuto como mínimo. No lo calculaba pero era tal la obsesión y la paranoia que estaba seguro de que el tiempo estaba actuando de un modo anormal y que en cualquier momento un gato aparecería de la nada y se abalanzaría a mí a una velocidad anormal.

¿Y si todo era una simple broma mal hecha, una mentira con la única finalidad de fastidiarme un rato? Stear, maldito desgraciado...
Gilbert Nightray
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Re: A ir a Acampar! [Priv.Gilbert]

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