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Mensaje por Noah H. el Vie Feb 27, 2015 9:38 pm

Que Comience el Espectáculo [Priv:Natasha Diatlov - Shuuya Kano - Daian Doyle]

Todo partiría con el mismo fin, con el mismo deseo. Hacer el trabajo que se había otorgado.
Los días, semanas pasaban y aun nada, la cúpula se veía tan limpia y tranquila, que ya no daba caso pasearse por los más recónditos lugares en busca de algún externo con el cual poder divertirse un rato. Y ni hablar de encargos, porque siquiera se les había encomendado alguna misión.

Nada, todo pobre, aburrido, sin sentido.
A suertes en un día cualquiera, un día equis se dio la circunstancia y el momento para planificar algo más divertido y fuera de lo usual. Un pequeño grupo de Asesinos, siendo algo quisquilloso, al menos podría fiarse de lo que se trataría de sus compañeros de rubro. ¿Por qué no salir a propias cuentas a limpiar Caos?. Después de todo nadie los limitaba con bajar o subir, podían hacerlo cuando quisiesen, al menos hasta que se les fuese denegado por los superiores.
Después de todo no hacían nada bueno arriba, un poco de diversión no les haría nada mal. Moverían lo oxidado, liberarían stres, sonaba simplemente perfecto ir a jugar con algunos sacos de carne que no merecían un plato de comida siquiera.

Lo único que podría preocuparle era algún tipo de accidente abajo, puesto que saldrían como quién diría a lo loco, aunque veía difícil que siendo cuatro algo malo les pasase, ahora, si se topaban con una horda las posibilidades comenzaban a ser alarmantes, pero no tan imposibles de derrotar. El sector previsto no sería cualquiera.
Había uno en especial que lograba percatar la atención de hasta los científicos que se encargaban de la investigación de Tierra ( o caos, como se prefiera llamar ). Le sonaba como una especie de triangulo de las bermudas pero mucho más bizarro de lo que era llamado aquel lugar. Sector A-20. No sería difícil de llegar si se pasaba por el sector D-32, el cual vendría siendo uno de los pocos climas estables habitables en aquel deplorable y radioactivo sitio.

¿Interesante, no?. Adentrarse en tierras desconocidas, en las cuales nadie que iría bajo el nombre de ‘Vongola’ había logrado salir con vida de aquel lugar, ni por numeroso del grupo. Desconoció cuanto tiempo se estaba planeado estar, llevó un pequeño y ligero bolso con lo que podría ser útil. Agua, un botiquín. Y Eso nada más, siquiera comida.

Para ir al grano.

La travesía no se vio complicada, no hubieron atados en el camino por lo cual todo marchaba bien, aburrido, pero bien. En nada ya estarían pisando un lugar mucho más ¿Misterioso?.
Los terrenos templados desaparecieron en una especie de terreno vacío , comenzando con lo que sería después un terreno con restos de civilización, la neblina era abundante y apenas se podían ver siluetas de estructuras caídas por la guerra, eso sumando al silencio sordo que había, únicamente el viento deleitaba con alguno que otro ruido. Para asegurar de que el rumor fuese cierto, del bolsillo de su abrigo sacó el localizador, el cual comenzó a experimentar interferencias, la pantalla terminó por ceder en estática, por último apagándose con la batería aparentemente muerta
– Oficialmente se nos ha ido toda conexión, desde acá hay que procurar no separarse – avisó el albino a los demás.¿Preocupado?. Para nada. ¿Miedo?. Tampoco. Sentía una terrible curiosidad por saber de qué iba y venía aquel renombrado sector, seguramente sería un día digno de presenciar


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Noah H.
Mensaje por Daian Doyle el Sáb Feb 28, 2015 11:25 am

Re: Que Comience el Espectáculo [Priv:Natasha Diatlov - Shuuya Kano - Daian Doyle]

Estaba extasiado, la adrenalina y emoción corría por todo su cuerpo de saber que irían hacia los confines más desconocidos que toda la academia jamás pudo llegar a conocer. Era sin dudas un lugar peligroso, todo el mudo le temía a lo desconocido, nadie sabía que les podría esperar entre tanta neblina pues jamás pudieron tener contacto con quienes se adentraron allí.

Ellos eran asesinos ¿Quién podría impedirles el hacer algo? Solo dos personas, su superior Xanxus o el mismísimo Vongola, sin embargo ninguno de ellos estaban allí. No tenían órdenes de permanecer  siempre en la cúpula, el día en que fue contratado se le dijo que debía limpiar el lugar y eso haría ¿Por qué? ¡Por diversión claro esta! El joven rubio pasó de ser un simple estudiante a convertirse en un despiadado asesino para poder asegurar su supervivencia, el que en esas instancias trabajara para el nombre de Vongola no significaba que sus deseos de asesinar disminuyeran, por el contrario, podía hacerlo como un trabajo ¿Qué mejor que trabajar de lo que te gusta?

Marchaba más calmado de lo usual, aunque podía notarse una sonrisa imborrable en sus labios mientras sus ojos observaban con curiosidad todo a su alrededor. Tenía el balón en su mochila, la cual también poseía una muda de ropa,la daga que se le había entregado al ser contratado, algunos alimentos y agua, mucha agua. Ya que estarían mayor parte del tiempo cruzando por los terrenos templados llevaba puesto un simple pantalón y una camisa blanca de mangas cortas desprendida, pues debajo traía puesta una remera negra.

Se detuvo, acercándose hacia su compañero peliblanco, aquel a quien le había agarrado suma confianza de forma rápida -¿Ya no se ve nada? Preguntó curioso, observando el aparatito por arriba de su hombro -Wah Estamos perdidos~  Soltó una risa, como si eso le fuera completamente agradable –Parece una ciudad fantasma… Comentó mientras observaba los edificios entre neblina -¡Y bien! ¿Hacia dónde capitán? Preguntó al asesino, pues él parecía ser el ocupado de guiar a él y el resto de asesinos. Observó hacia a su alrededor, podía escucharse el viento, pero el tigre, quien tenía sus sentidos completamente desarrollados, podía escuchar mucho más.

Sus respiraciones eran pausadas y calmas, lo que le demostraba que ninguno de sus compañeros tenía miedo, eso era bueno. El viento soplaba suavemente y si prestaba atención podía escuchar las estructuras romperse poco a poco, algunas pequeñas piedras caer desde lo alto, perdiendo el sonido a lo lejos. Estaba agradecido de sus sentidos, sería más fácil evitar perderse, sin embargo su visión no era de mucha ayuda allí –No puedo ver nada…  ¿Cómo sabremos por donde vamos pisando?  Comentó esta vez hacia todo el grupo, manteniendo las manos en los bolsillos de su pantalón, soltó un suspiro –Si solo nos dieran un mejor equipo podríamos tener alguna visión nocturna o censor de calor... Murmuró apenas, en verdad deseaba tener algo que los ayudara a saber dónde metían el pie, pero siendo ellos asesinos experimentados, no había mucho que temer.


Última edición por Daian Doyle el Sáb Mar 07, 2015 6:25 am, editado 1 vez


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Mensaje por Natasha Diatlov el Sáb Feb 28, 2015 4:46 pm

Re: Que Comience el Espectáculo [Priv:Natasha Diatlov - Shuuya Kano - Daian Doyle]

Exterminio, esa palabra se encontraba completamente grabada a fuego tanto en su mente como en su corazón desde que había sido convocada para formar parte del selecto grupo de asesinos que residían en la cúpula con el único fin de erradicar toda amenaza que pusiera en peligro la estabilidad de dicho lugar. De algo se podía estar seguro, era una mujer que carecía de miedo hacia su propia muerte puesto que desde que fue apenas una adolescente se había envuelto en diversas situaciones emergentes gracias al trabajo de su padre como gobernante de Rusia en tiempos difíciles, por lo que su personalidad había sido tallada a fuego hasta generarle ciertos quiebres mentales en el pasado bajo la estricta crianza de una familia que consideraba más importante la disciplina que el afecto.

El descenso no le preocupaba en lo más mínimo, sin embargo se mantuvo casi todo el viaje en completo silencio, maquinando en las posibilidades ya que era una persona que aunque no lo dijera abiertamente prefería tener todo previsto, o al menos algún plan B por si la cosa se salía de control. La realidad es que poco conocían de ese sector, al menos ella solo lo conocía por palabra, jamás había estado en ese sitio y no sabía que esperar al respecto. Confiaba en el grupo, ya que a Noah le tenía gran respeto por ser uno de los más veteranos en integrar el grupo, un hombre bastante recto al menos en lo que respectaba su trabajo puesto que parecía tener el mando de la pequeña travesía iniciada. Con el rubio inglés, bueno, había compartido algunas misiones en el pasado que la dejaban tranquila en cuanto a su rendimiento si la situación llegaba a ponerse tensa, además de poseer una relación amorosa secreta con Doyle, ya que el chico tenía novia y debían ser sumamente reservados aunque a la bella ninfa de curvas tentadoras le molestase tener que ser la segunda. Finalmente y no por eso menos importante, Kano, el joven asesino con él que había tenido entrenamientos, momentos lindos que despertaban en ella ese sentido de protección absoluta en cuanto a él se trataba, justamente por sentirlo como su pequeño hermano menor.

No podía ver con claridad, aunque sus bellos orbes celestes de ninfa le profirieran una visión más definida que cualquier otra raza, la niebla era demasiado espesa, solo podía valerse de sus otros sentidos, como por ejemplo el oído o el olfato. Continuamente decodificaba las corrientes de aire, una de sus habilidades tan cuidadosamente desarrolladas que la proveía de un amplio rango de detección como si poseyera el sonar de los murciélagos. Por el momento no captaba nada que llamara su atención o despertara la sensación de alarma, así que se limitó a observarlos en silencio hasta que pudo prestar la debida atención a las siluetas borrosas o difusas de las construcciones, fierros y escombros retorcidos tras la espesa pero misteriosa niebla.

Finalmente colocó las manos sobre la cintura cuando se detuvo unos momentos para analizar el terreno, estaba vestida con una prenda negra en la parte superior que dejaba al descubierto sus brazos y parte de la espalda en secciones, otorgándole un toque de sensualidad y estilo único en su forma de vestir. Bajando y cubriendo tanto cintura como parte baja podía notarse un short de jean, ceñido en conjunto con unas botas de color negro. En el muslo derecho poseía un par de correas de cuero marrones que sujetaban la zona, manteniendo la daga contra su cuerpo que había recibido ni bien fue convocada, las mismas tenían un compendio o mecanismo de rápidos movimientos de dedos que solo la ninfa conocía, precisamente para evitar que alguien la usara en su contra. Esa espesa melena rosácea hasta por debajo de la cintura tan bien cuidada enmarcaba finalmente la silueta de esa hermosa mujer cuya mirada fría como el hielo se mantenía entornada en todo momento.

-Solos y abandonados en este sector desconocido, bueno…algo me dice que va a llevar un par de horas salir de aquí, y estoy siendo optimista- Musitó en un susurro de manera asertiva pero con ligeros atisbos propios de sensualidad en su forma de expresión verbal que le eran naturales. –Dudo que quedarnos quietos en un solo lugar sea bueno, eso nos expondría ante cazadores o renegados que se manejen como pez en el agua por este sector, pero también el movernos puede generar que solo nos metamos en problemas. ¿Qué elegir?- Finalizó la pelirosa quien carecía de miedo ante la gran mayoría de las cosas, puesto que esa personalidad que los años habían forjado continuaba aún más arraigada en ella después del triste apocalipsis.


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Mensaje por Shuuya Kano el Jue Mar 05, 2015 4:18 pm

Re: Que Comience el Espectáculo [Priv:Natasha Diatlov - Shuuya Kano - Daian Doyle]

Una ligera sonrisa, fue la única expresión que el rubio mostró durante todo el trayecto, una sonrisa que denotaba emoción y felicidad. Una felicidad nacida de poder hacer algo que le divirtiera al fin. Su mirada era despreocupada e incluso mas de una vez bostezó, producto del aburrimiento al caminar.
Siempre cerca de Natasha observaba sus alrededores, la vista era bizarra, un mundo que alguna vez albergó vida, ahora solamente era hogar de la muerte y la destrucción misma. 

Si bien el chico parecía completamente despreocupado de lo que se enfrentaban o hacían en ese momento, en realidad estaba alerta y expectante, calculando cualquier posibilidad en cualquier momento, la punta de sus dedos rozando sus armas, pero claro, todo esto era invisible para sus compañeros que por su habilidad le veían sonriente y calmado.
Sus manos descansando en su nuca y un ojo cerrado. El pensamiento de poder usar sus armas en objetivos reales le hacían sonreír por dentro, pasó su mirada por sus compañeros, si tuviera que elegir a alguien con quien salir de misión no podría haber elegido un mejor equipo, sabia que cada uno de ellos estaba mas que calificado para tratar con cualquier basura que se presentara por lo que no estaba muy preocupado. 
Los dias habian estado pasado muy lento últimamente sin mucho que hacer en realidad. Estaba hasta a punto de bajar por si mismo, incluso morir haciendo algo interesante sonaba mejor que morir de aburrimiento bajo un viejo arbol.
Se había preparado bien, llevando solo lo suficiente, en sus ropas habia pequeños pomos con ingredientes; en la parte de atrás de su cintura, un par de dagas; bajo sus mangas, un mecanismo en su brazo le permitía esconder y sacar un par de armas de fuego y por supuesto cuatro tabacos colocados en su bolsillo.


- Ara~? Ya estamos fuera de comunicación? - Preguntó el metamorfo, no pudo evitar un ligero tomo de emoción en sus palabras. Desde este punto tendria que prestar mas atención a su alrededor. Para los demás, su posición seguía siendo despreocupada, mientras que en realidad sus manos ya estaban en el mango de ambas dagas, se acercó un poco mas al grupo, en silencio.


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Mensaje por ADC MASTER el Vie Mar 06, 2015 10:03 pm

Re: Que Comience el Espectáculo [Priv:Natasha Diatlov - Shuuya Kano - Daian Doyle]

El suelo rocoso pronto se transformó en asfalto, los restos de lo que una vez fue una autopista a un lado de una enorme ciudad formaban el sendero que ahora los asesinos estaban cruzando. En los cielos nada podía verse, aquel sector estaba cubierto de tonalidades grises, colores oscuros opacos y sombríos, como un eterno día de lluvia faltante del agua. A lo lejos podía verse los restos de los edificios destruidos de los cuales, si guardabas el adecuado silencio, podías escuchar desprenderse aun la construcción.  Las piedras sonaban debajo de sus pies con cada pisada, el eco de sus pasos terminaba ahogado entre la más espesa niebla. Se habían adentrado a un lugar donde la tecnología no ayudaba, lo que una vez fue considerado el triángulo de las bermudas no tendría comparación con aquel inestable y tan poco explorado sector, el cual se había llevado consigo la vida de incontables exploradores, con los cuales se había perdido todo contacto ni bien pusieron un pie en aquel lugar.

El viento era suave y poco a poco comenzó a ser mínimo, las temperaturas gradualmente fueron subiendo un poco más y el aire se tornó pesado, la humedad estaba claramente presente mientras que la niebla del lugar a cada momento y con cada paso que daban al adentrarse se volvía más y más espera, dificultando considerablemente la visión. Más dentro del sector las corrientes de aire cesaron completamente, el calor y la humedad eran tan altos que prácticamente sofocaban, la niebla se había vuelto tan abundante que la visibilidad se volvía nula luego de un metro, con mucha suerte metro y medio para quienes tenían su vista más desarrollada. Las siluetas de los edificios ya eran imposibles de ver, lo único que podía escucharse eran sus pisadas y respiraciones, lo único que los libraba de aquel silencio que había mandado a la locura a los anteriores exploradores.

No había nada más inestable y sorpresivo que un terreno del cual no se tenían datos, por este motivo, era realmente imposible saber que les depararía a estas cuatro personas su viaje por dicho lugar. De un segundo a otro, las pequeñas piedras del destrozado camino comenzaron a temblar, el mismo suelo comenzó a vibrar mientras el sonido de construcciones sacudiéndose a sus cercanías se fue haciendo más y más potente, como si de un gran temblor se tratase, el sonido parecía que pronto aturdiría a todo el que estuviese por esa zona. Sin embargo, repentinamente el silencio se adueñó del lugar, todo pareció nuevamente entrar en calma hasta que un gran estruendo resonó por todo el sitio.

El suelo se desprendió justo debajo del más alejado de los asesinos, aquel que se mantenía de forma relajada con las manos en los bolsillos y una sonrisa en su rostro. Un geiser se abrió camino entre los escombros y asfalto,  las rocas volaron por los aires y una potente ráfaga de agua a las más bajas temperaturas y escarcha salió desde lo más profundo de la tierra, levantando el cuerpo del joven por los aires hasta luego hacerlo chocar contra algún muro de las edificaciones. El pequeño espectáculo duró aproximadamente  tres a cuatro segundos antes de que todo culminara con un profundo hoyo en medio del sendero y un asesino completamente empapado y repleto de escarcha.

El silencio absoluto solo puede presagiar dos cosas: Paz, o una tormenta avecinándose. Para estos asesinos esperar la primera opción sería claramente un error. Apresuradas pisadas comenzaron a escucharse, juntas, como si de miles de insectos se tratasen, casi podría confundírselas con un zumbido. El sonido de las patas comenzaba a escucharse cada vez más cerca, aquel pequeño chirrido se veía acompañado prontamente de muchos más. Desde el fondo del hueco que había dejado la explosión, comenzaron a asomarse miles de criaturas similares a una araña con ocho largas patas con múltiples articulaciones y una cola, legando a medir cincuenta centímetros teniendo estirada la misma. Alrededor de cuarenta de estas criaturas salieron rápidas y feroces, dispuestas a atacar y devorar lo primero que tuvieran en su camino: los asesinos.

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Mensaje por Noah H. el Sáb Mar 07, 2015 7:33 pm

Re: Que Comience el Espectáculo [Priv:Natasha Diatlov - Shuuya Kano - Daian Doyle]

Guardó el aparato dentro de uno de sus bolsillos tras un largo suspiro, cualquier señal de auxilio hacia la estación de Italia era completamente nula desde aquel punto, había claramente marcha atrás, pero esa no era la idea . Observó a Kano, asintiendo con el rostro, para luego responderle al felino –Si estamos en la entrada, no queda más que seguir adelante– respondió con sencillez al rubio, en parte estaba más ‘relajado’ ante la actitud despreocupada de Daian,sentía el ambiente un poco más animado, sin duda, pero a la vez ya veía que de la nada lo perdería de vista ante aquella niebla. Subió el cuello del abrigo hasta bajo la nariz, sujetándoselo – Es cosa de no correr , puede ser inestable – Advirtió entrecerrando la mirada intento discernir lo que se podría encontrar más adelante, pero la espesa niebla no dejaba que observase más adelante. Por suerte no perdió la visual de los demás.
Luego si salían ilesos tocaría hacer un espléndido informe sobre lo que se encontró en el sector misterioso, como también la experiencia de vida. Pero bueno. Aquello ya no iba demasiado en el caso.

La observación de Natasha era asertiva, puesto que nada les aseguraba de que en aquel sitio no rondaban peligros que pudiesen amenazarlos y llevar a una pelea. Aquello fue el punto en contra de pisar terrenos desconocidos, pero lo hacía mucho más interesante y adrenalinico. Iba removiendo de vez en cuando el cuello del abrigo mientras pensaba posibles opciones, aligeraba el paso por tal de no irse demasiado en sus pensamientos y terminar caminando apresurado sin siquiera prestarle atención en el camino.
– Los cuatro sabíamos el riesgo, meternos en líos suena más coherente ¿no? – fue lo que se le ocurrió responder, tomando el peso de lo que él mismo era respondido. Por un lado luego vendría hacerse responsable si algo pasase, más que nada ante lo que era la autoridad. Aunque no arrastró a nadie a bajar, fue simplemente un acuerdo entre tres, pero si tal vez la osadía de bajar conllevaba a cortar personal, él veía que era más coherente cortar una cabeza, que cuatro, los cuales eran eficientes a lo que era el trabajo de Asesinos. Era el momento adecuado para encender un cigarrillo, y en cuanto buscó entre las cosas, se dio cuenta de que no tenía ni uno más dentro de la cajetilla.

Las pisadas fueron cada vez más sonoras, a la par que resonaban también eran tragadas por aquel mismo vacío. La frescura del ambiente había cesado. ¿Qué estaba pasando?. La brisa del viento era tan nula que sentía que hasta las exhalaciones se desvanecían en un pis pas. Omitió hacer advertencia o escándalo alguno, puesto que supuso que no sería el único en percibir aquel cambio.
No se preocupó hasta que la elevación de la temperatura comenzó a jugar en contra de su propio metabolismo, odiaba el calor, por ello mismo mantenía el aire acondicionado a la más mínima temperatura inclusive en otoño, pero esta vez siquiera pudo refrescarse las manos tirando sus escarchas, puesto que una vez que los balines fueron expulsados de su boca, llegaron hechos gotas de agua
– Damm – gruñó por lo bajo. Su organismo si bien se encontraba debidamente hidratado, el calor del lugar impedía el hecho de que pudiese producir un hielo completamente sólido, y aquello no le servía en absolutamente nada. Y lo peor de todo. Estaba sudando. Qué más puerco, asqueroso para él que sudar. Por ningún motivo se quitaría el abrigo, prefería caldearse en su propio fluido corporal…pero… ya no lo soportaba, aunque siquiera estaba demasiado sudado, con desesperación y repudio se desabrochó el abrigo, teniendo a Daian más cerca, se lo lanzó sin siquiera ver a donde, estampándo a su cara – Sin perderlo – advirtió tomándose la camiseta negra, intentando airearse .
Quedó más peor en cuanto el estruendo formuló, con el corazón en la mano, puesto que los sonidos extremadamente fuertes le daban un buen susto, y eso era de pequeño. Se detuvo ante la especie de temblor, dudando de la seguridad del terreno
– No se separen – advirtió por si alguno terminaba retrocediendo.

Procuró no perder a uno de vista, pero luego de un segundo movimiento visualizó la ausencia de uno, cubrió el rostro con sus brazos, quedando sorprendido ante la explosión helada a la cual Shuuya salió expulsado. Internamente sintió tanta envidia. Pero quitando aquello de su mente, no fue capaz de ver hacia donde había terminado. El sonido que luego devoró el lugar no era absolutamente buena señal. Juntó las manos comenzando a apretar los pequeños hilillos que sostenían las dagas en sus muñecas, dejándolas entre los dedos de sus manos preparado ante cualquier eventualidad.


¿Dónde diablos se habían metido?. No se estaba arrepintiendo en lo absoluto pero ver espectador de una horda de criaturas extrañas. Nunca había visto tales especímenes pisar la tierra, no al menos antes de la guerra ¿Todo aquello fue producto de la radiación?. Lo primero que hizo cuando una de esas cosas repulsivas se le acercó fue patearla , pero sólo consiguió que ésta misma se prendiese a su bota
– Qué asco – No pensó más que en pisotearla, intentando evadirlas más que atacarlas. Los encontraba parecido a los escorpiones, solo que mucho más grande que aquellos seres venenosos. Mientras iba en intentos que no se le subiesen encima, ensartaba las dagas a quienes tomaban delantera elevándose con la cola.


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Mensaje por Daian Doyle el Sáb Mar 07, 2015 9:18 pm

Re: Que Comience el Espectáculo [Priv:Natasha Diatlov - Shuuya Kano - Daian Doyle]

No correr, le habían dicho que no debían correr a la persona más hiperactiva del grupo, para su suerte, el felino estaba al tanto de sus propios instintos, los cuales estaban de acuerdo que alejarse y separarse del grupo solo sería muy mala idea.  Comenzó a caminar, manteniendo las manos en los bolsillos de su pantalón mientras parecía bastante aburrido al notar que no sucedía nada -¿Problemas? Este lugar parece un desierto… Aunque bueno, no se juzga un libro por su portada Sonrió suavemente, pues sabía que eso no era siquiera la punta del iceberg.

La falta de sonido era por demás aburrida, parecía que el silencio era la peor tortura para él; por esta razón, se mantuvo constantemente cerca de la pelirosa, regalándole sonrisas confiadas y cómplices, como si le dijera “Vámonos juntos de aquí” aunque claramente fuera una broma.De un momento a otro todo parecía simplemente centrarse en ella, caminando a su lado, su mano buscó la de ella hasta entrelazar sus dedos a los ajenos, besándole los nudillos unos instantes antes de dirigir la mirada nuevamente hacia adelante, pues si bien estaba relajado con ella, también debía estar al tanto de  no alejarse del grupo.

-¿Soy el único que siente que no puede respirar? … Se quejó luego de haber estado el tiempo record en silencio, sacudiéndose levemente la remera con la mano libre para tirarse aire ¿Qué sucedía? La una brisa refrescante se había desvanecido de un momento a otro, la humedad era tanta que respirar y caminar se volvía agobiante, el calor era demasiado, nada odiaba más el tigre que sentir su nuca sudada. -¡Noah! ¡Tengo calor!  Noaaaah Oeee.. Noaaah…Se quejaba no demasiado alto, aunque el contrario parecía estar también algo mosqueado por la situación actual, metido en sus pensamientos.

Desvió la mirada preocupado para buscar a quien consideraba un pequeño hermano menor, sonriendo cuando sus orbes dorados se fijaron en la figura de Kano, aquel relajado asesino que parecía siempre ir sonriente por la vida –No te alejes demasiado bro… ¿También tienes calor? ¿Te sientes bien? Se alertó unos segundos en los que volteó la vista hacia adelante y directamente sobre su rostro cayó el abrigo del líder del grupo. Sostuvo el abrigo y escuchó aquellas palabras, terminando por sonreír ampliamente ¡Noah tenia calor! No era algo que se veía todos los días. Soltó con cuidado la mano de Natasha para quitarse la mochila y abrirla, metiendo a la fuerza el abrigo de su compañero para luego quitarse la camisa y quedar simplemente en remera, guardando su prenda también, puesto que el calor era demasiado en esas instancias.

El temblor logró alertarlo, sus pupilas se contrajeron increíblemente mientras escuchaba las rocas del camino y los edificios retumbar al mismo tiempo que daba atención a la orden del peliblanco. Se colocó la mochila nuevamente y elevó la mirada cuando el silencio regreso al lugar -¿Que fue- … No pudo terminar de hablar que un gran estruendo lo hizo alarmarse completamente –¡Natasha!  Instintivamente abrazó a la pelirosa y se movió hacia atrás, cerrando los ojos escasos segundos antes de presenciar en primera fila como su compañero fue elevado por los aires, perdiéndolo de vista – ¡Kano! No supo a donde fue a parar, la maldita niebla dificultaba todo, y para peor, cuando buscó con la mirada a su otro compañero tampoco pudo verlo.

Su atención fue rápidamente hacia el frente, pudo observar como varias cosas parecían acercarse por el suelo ¿Qué rayos era eso? Sus orbes se ampliaron en sorpresa cuando una de ellas saltó hacia donde él se encontraba con la contraria, por lo que elevó el brazo para cubrirse el rostro ya que su cuerpo prácticamente estaba tapando a la chica. Aquel desagradable ser terminó prendido de su brazo mientras agitaba la cola -¡Wah! ¡¿Qué es esto?! Lo sacudió con brusquedad, tirándolo al suelo, notando que más de esos seres se acercaban a su posición. Pisó fuertemente al que estaba más cerca de ellos y quedó completamente asqueado ante las babas que estos seres le habían dejado en el zapato.  Esquivó a los siguientes que se abalanzaron, tomándolos de la cola para lanzarlos al suelo y golpearlos hasta quedar satisfecho en que no se volverían a levantar.


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Daian Doyle
Mensaje por Natasha Diatlov el Dom Mar 08, 2015 12:20 pm

Re: Que Comience el Espectáculo [Priv:Natasha Diatlov - Shuuya Kano - Daian Doyle]

De reojo observó al albino y su ademan algo molesto presuntamente por la temperatura, ciertamente el ambiente estaba algo pesado, sobre todo ella que había sido criada en Rusia y detestaba en gran medida el calor. La humedad podía en esos instantes sacarla un poco de quicio o tenerla algo molesta, sin embargo ninguna palabra referente a eso salió de sus labios por más que quisiese hacerlo. La mano izquierda se deslizó hacia el bolsillo trasero del short donde ahí tomo una pequeña bandita elástica de color rojo para sujetarse todo su cabello, dejando finalmente una bonita cola de cabello que ondeaba a medida que la ninfa se movía.

Algo la tenía intranquila, y no era precisamente la temperatura molesta que podía percibirse, más bien el cese del viento que por ende ya no podía decodificar más, dejándola en parte sin una poderosa herramienta en la que siempre confiaba, de hecho…en sus numerosos entrenamientos a ojos cerrados se valía únicamente del sonido para poder ubicarse tanto a sí misma como la posición de sus enemigos. ¿Qué hacer? , podría generar corrientes de viento por ella misma pero el gasto sería innecesario y prefería guardar fuerzas por si debía utilizarlas más adelante. Así y todo…los pasos de la chica se tornaron increíblemente sigilosos cual depredador en constante movimiento. –Lo que faltaba…ya no puedo decodificar absolutamente nada…no oigo ni percibo más allá de nuestras posiciones- Comentó más que nada en clara señal de molestia en lo que chasqueaba la lengua algo insegura.

La visión de la ninfa era bastante buena en la noche, pero así y todo con tanta niebla presente nada podía hacer, se sentía impotente y por lo poco que podía hacer era mantenerse mínimamente alerta, tanto por ella como por sus compañeros ya que no quería que les ocurriese absolutamente nada malo. De algo estaba segura; cuatro asesinos habían ingresado y al menos tres de ellos saldrían; su vida realmente le daba igual si es que debía elegir por esas casualidades del destino. –No, no eres el único Daian, está bastante pesado, siento que muero de calor- No mentía, tampoco le agradaba para nada, al menos porque si es que debía usar sus técnicas y el ambiente estaba tan pesado se le tornaría dificultoso. El cuerpo de la pelirosa entraba fácilmente en calor, le costaba regular temperaturas y eso la hacía sentir por momentos hasta aturdida, molesta o con clara sensación de ardor.

El temblor la hizo detenerse por completo, podía incluso sentir la vibraciones constantes bajo sus pies y en vano intento decodificar algún tipo de sonido, quizás por el simple instinto permanente de hacerlo todo el tiempo. Observó tanto a Noah como Kano de reojo, manteniendo el ceño fruncido. El carecer de información sobre el sector no era precisamente algo que le alegrara, ellos estaban avanzando o caminando por un terreno completamente inhóspito y además sin el permiso de Xanxus; la ayuda estaba completamente descartada. Terminó escondiendo el rostro entre el pecho del rubio ni bien sintió esa explosión que apartó al menor de ellos, arrojándolo quien sabe dónde, ni siquiera a sabiendas si el joven había terminado en buen estado o no después de semejante golpe que seguro se había llevado.
Agradeció entonces internamente el no haber estado decodificando el sonido en esas instancias, ya que con tan bruta explosión seguramente sus oídos hubieran terminado sangrando al funcionar como amplificadores o incluso como el radar receptivo de los murciélagos. Optó por separarse apenas de Doyle, buscando con la mirada al menor de ellos…al que consideraba como un pequeño hermano, quizás hasta incluso con atisbos de desesperación en la mirada por no saber qué había ocurrido con él.

-¡¿Kano?!- Exclamó dejando escapar un pequeño gruñido con la clara intención de adentrarse en esa espesura peligrosa para intentar al menos ir en busca de él, sin embargo, al escuchar las palabras del que dirigía esa pequeña expedición se quedó completamente quieta, cual can obediente ante quien por el momento poseía la sartén por el mango. No podía negarse, terminó estremeciéndose al escuchar un zumbido o sonido extraño que emitían algunos tipos de animales cada vez que se aproximaban…pero nada podía verse, o percibirse, solo era cuestión de esperar. Finalmente, exhalo tranquilamente a medida que permanecía en esa posición, acercando la mano a la daga que estaba sujeta sobre su muslo; la mirada de la ninfa se había tornado completamente impasible, como si la misma nada reinara en esos ojos color azul cielo. Cual felina rezagada retrocedió un par de pasos, no precisamente por temor o por querer escapar, todo lo contrario, estaba dispuesta a arremeter contra quien sea o lo que sea que apareciera tras el velo arcano o misterioso de la niebla.

Solo divisó a su izquierda una especie de criatura que jamás había visto ni siquiera en sus pesadillas más bizarras, esta estaba intentando prenderse a su pierna con la clara intención de continuar escalando por el cuerpo de la asesina. Gruñó con notable molestia entre el estupor que eso le causó y la repugnante sensación que le transmitió tal abominación de la naturaleza. De un veloz movimiento con su mano libre terminó por tomar a la criatura de la cola, arrancándola de su pierna para azotarla con fiereza contra el suelo. Tras eso, coloco el pie derecho sobre la misma y no dudo en enterrarle la daga, moviéndola con brusquedad en un tajo prolongado que ocasionó la expulsión algunos fluidos realmente asquerosos. Daba suerte no haber sido salpicada por los mismos o literalmente podría haberse muerto del asco ahí mismo.

-Esto es un verdadero asco- Musitó para sí misma en lo que hacía una mueca de que claramente lo sentía así desde el fondo de sus entrañas cuando retiró la daga cubierta de vísceras, fluidos o restos corporales de la criatura. Suspiró, intentando no pensar en aquello en lo que divisaba a nueva cuenta hacia el frente aunque la visibilidad fuera casi nula. –Por el mismo demonio…¿Qué son?...- Musitó completamente pasmada al ver la cantidad de ellas que empezaban a surgir quien sabe de qué sitio.


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Mensaje por Shuuya Kano el Lun Mar 09, 2015 11:43 am

Re: Que Comience el Espectáculo [Priv:Natasha Diatlov - Shuuya Kano - Daian Doyle]

Observó a sus compañeros, esbozando una sonrisa, si bien el calor se estaba volviendo molesto no tendría problemas para moverse rápido en estas circunstancias, lo que enserio le estaba molestado es que parecía que alguien deliberadamente estaba cortando los medios de comunicación entre ellos, la falta de vientos, el calor elevado, la densa niebla que estaba empezando a aparecer, solo faltaría que los empezaran a separar uno a uno. No le agradaba, no le agradaba nada, pero de nuevo estos pensamientos solo se mantenían dentro de su cabeza, sin siquiera reflejarse en su rostro, se bajó la capucha sacudiendo su cabello un poco. Suspiró un poco, al menos podría intentar algo. Alzó su mirada hacia los tres asesinos con quien estaba, utilizó las fosetas loreales que su parte serpiente le ofrecía para intentar localizar a sus compañeros, pero claro se quedó parado un momento, solo lo suficiente para perderlos de vista y asegurarse de que podría verlos incluso en esta niebla, lo cual no fue mucho, puesto que era tan densa que solo se necesitaba estar a dos metros de alguien para dejar de verlo.

- Que molesto - Musitó el rubio al notar que el calor en el ambiente le traía problemas para localizar las fuentes de calor de sus compañeros. Si esto continuaba así, iba a ser difícil mantener una formación de pelea decente; solo si había un combate claro. 
Se apresuró a acercarse de nuevo a los demás, solo para sentir un temblor, miró a sus alrededores, esto no era nada bueno, volteó a ver a sus compañeros para actualizar la posición de cada uno de ellos, cuando fue atrapado en lo que el pudo haber descrito como una gélida explosión. Esta no le agarró completamente de sorpresa pero a fin de cuentas nadie se encuentra preparado completamente para que un geiser helado aparezca de debajo de tus pies. 
En el aire el rubio trató de cumplir con dos tareas simultáneamente, primero trató de retomar el control de su cuerpo para decidir como caer, la segunda se trataba a calcular que tan lejos caería, contando los segundos que tardaría en llegar al suelo así como el angulo en el que fue lanzado. Pero ambas tareas se vieron frustradas al chocar sorpresivamente con lo que el sintió fue un gran muro. Cayó al suelo plantando un pie y arrodillandose con la pierna contraria, su espalda se había estrellado sacandole el aire de los pulmones.
- Tch... Justo lo que dije que faltaría... - Una sonrisa se formó en sus mejillas. Alzó la mirada ante el sonido de una gran cantidad de golpeteos; ¿Pasos?.
Al saber que sus fosetas loreales no funcionarían en el lugar una lengua bífida se escapó de entre la sonrisa del rubio un par de veces. 
- Ara~? Son muchos.. - Exclamó levantándose por completo, desenfundando ambas dagas. Sabiendo solamente el numero que se enfrentaba pero no a que. 
Casi de inmediato lo que el rubio observó en un principio como una esquelética y asquerosa mano se lanzó al nivel de su cara. Por reacción partió a la misma con el arma en su mano derecha. Le observó rápidamente en el suelo para notar que se trataba de una especie de arácnido, levantó su daga izquierda junto con su mirada para cortar una segunda criatura. Desvió su mirada hacia donde creía podrían estar sus compañeros mientras que su delgada lengua salia en lapsos me medio segundo. 


-Ugh.. Parece que primero voy a tener que eliminar estas cosas si quiero reencontrarme con todos- Cortó a una tercera "araña", la única forma para percibirlos ahora era a través de su lengua y el órgano de Jacobson, un órgano auxiliar del sentido olfativo, al sacar la lengua bífida captura compuestos químicos que enviaban al mismo para así localizar formas de vida.


- Supongo que puedo divertirme un poco.. - Alzó ambas dagas al nivel de su cara listo para enfrentarse contra lo que llegara.


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Mensaje por ADC MASTER el Mar Mar 10, 2015 12:43 pm

Re: Que Comience el Espectáculo [Priv:Natasha Diatlov - Shuuya Kano - Daian Doyle]

Los bichos equilibraban por aquella cola compuesta de variadas articulaciones, las cuales no sólo lograba darles altura, si no que el efecto que causaba el despliegue de aquella extremidad era con tal fuerza a motivos de lanzarse sobre los Asesinos.
Los sonidos de ellas eran muchos más que desagradables para cualquiera, era una especie de gruñido viscoso, ahogado y casi metálico, resonando en el vacío inhóspito.

A cada golpe sencillo que éstos recibían, caían de espaldas al suelo moviendo sus patas cuan tortugas sin poder incorporarse, pero estos rodaban yendo a por más batalla; no obstante eran recibidos de otra forma más efectiva que un simple empujón o apretón, si no que con estocadas de armas blancas que penetraban en aquel duro cascarón que los cubría, haciendo que un gruñido agonizante emitieran sus cuerdas vocales, reventando en un espeso plasma que podría definirse como sangre, de un color verde manzana que saltaba de las heridas abiertas, como también el espesor de esa maloliente mezcla se quedaba impregnado en algunos filos como si de gelatina se tratase. Poco a poco los que ya estaban con las entrañas fuera de lugar quedaban agonizando en el suelo, emitiendo un ruido a altos grados que a cualquier oído molestaría si estuviese cerca de la fuente por demasiado tiempo

Sumado a los ataques de las criaturas, la tierra volvió a remecerse. Un sonido más profundo provenía de la abertura que anteriormente había estallado, aunque no era el mismo zumbido molesto que emitieron los bichos, si no que uno que era más uniforme, que no demostraba tanta cantidad de seres, solo se trataba de uno. O eso era la impresión que daba.
El movimiento era suave, pero a la vez lograba que el desplazamiento del suelo fuese evidente, las piedras danzaban entre sí, dando saltos continuos, abriendo un poco más la boca del geiser, que terminó emanando un vapor que salía cristalizado, como si se tratase de una segunda erosión de hielo, pero luego al difundirse por el sector sólo conformaría un ambiente aún más pesado y húmedo, logrando elevar aún más la temperatura, si es eso seguía siendo posible.

Las criaturas que antes habían emergidos de las profundidades desconocidas del agujero aun daban lucha a los que habían pisado su terreno, para ellos sus invasores. Por un lado, los que estaban aún en pie aglomerados en la pareja de la pelirosa y el rubio comenzaron a saltar seguidamente hacia ellos, con intención de arrimarse a sus rostros. El sector que se trataría del torso de los animales mutados (Si es que se podrían catalogar así) dejaba ver un tramo más suave de su complexión, al centro de lo que pareciesen ser músculos se encontraba una abertura prominente, la cual se abría y cerraba. Estaba claro que su objetivo era atrapar lo que pudiesen al entrar en contacto con los sujetos que venían de la Cúpula.
Por otro lado, los otros dos que se encontraban alejados a una considerada distancia, si bien lograban arreglárselas contra algunos cuantos, los que quedaban a sus alrededores rodearon a los hombres, dispuestos a atacar por todos los lados que se les fuese posible, cuan hienas yendo por la carroña.

La perspicacia que mantenían las criaturas era tan inigualable como lo bastante básica a los posibles peligros que podrían asomarse ante cualquier movimiento. Parecía que no había más de cuarenta especímenes sueltos, entre el grupo claramente, algunos dado de baja. No volverían a emerger más desde el agujero. El movimiento que podría expresarse como telúrico cesó junto con el emano de vapor, quedando la temperatura elevada, sin amagos de volver a descender para dar el ambiente más agradable.
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Re: Que Comience el Espectáculo [Priv:Natasha Diatlov - Shuuya Kano - Daian Doyle]

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