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Mensaje por Jaeger Köenig el Sáb Ene 17, 2015 4:03 pm

¿Me lo prestas? (Parte 2) [PRIV.]

Spoiler:

Después de intercambiar un par de palabras, pareció que necesitaba adentrarse más en la academia, pues nadie haría su propio trabajo, que era estar continuamente estudiando cualquier bicho o cosa mágica, viviente o inanimada. No obstante, también contaba cierta preocupación suya, la cual procuraba no revelar a nadie, pues todavía, ni él mismo sabía lo que tenía.
En las últimas semanas, le costaba dormir: extrañas pesadillas, además de una voz inhumana, invadían su sueño. Podría contárselo a la pelirroja, pero no vio la necesidad.

Las explicaciones que dio ella le dejaron bien claro que ella era la herdera de los Ravenclaw, sin conocimiento acerca de la existencia de hermanos. Cuando la chica hizo la reverencia, al alemán le pareció un cabello increíblemente largo, ¿le llegaría hasta la cintura? No se trataba mucho con chicas, de hecho, esta era la primera pelirroja natural que se encontraba ante sus ojos.
A ella también le entró la curiosidad, no estaba en contra de hablar sobre su persona... hasta cierto punto, claro. Juntos partieron hacia la gran academia, cuyo director también fue el artífice del proyecto de la cúpula, o eso había oído en sus años de estudiante.

-En efecto, tengo ciertas técnicas auxiliares que, por cierto...- Semi-flexionó el brazo derecho, con la palma abierta y orientada hacia el cielo, como si fuera a hacer algo. Antes de que ella dijera o preguntara nada, lo cerró en puño, mirádola con una media sonrisa de suficiencia - ...como buen mago, no revelaré.

Igualmente, no se descartaba la posibilidad de que el pelimorado tuviera que hacer uso de sus habilidades, quién sabe si para bien o para mal. Si aquella joven prestaba atención a sus poderes, no tardaría en darse cuenta cuál era su elemento: la luz. Aparcando el tema de su magia, también le ofreció una breve explicación de su espada, describiéndola como su ''varita''. El sol apenas se veía por culpa de las nubes, pero el ambiente estaba iluminado, aparte de que ya estaban dejando los jardines.
Una peculiar y exótica fragancia llegó hasta su sentido del olfato. Procedía ni más ni menos que de la joven Ravenclaw. No podía negar que se trataba de un aroma agradable, debería comentarlo. Debería, mas no estaba en su labor. Simplemente le dedicó una corta sonrisa, escuchándola atentamente.

-La única verdad es que todo es mentira- Reflexionó sobre aquellas palabras que le contaba su padre, mitad filósofo, mitad mago. Pero sin pretender profundizar, la vio por el rabillo del ojo, acercándose a la puerta, para que accedieran a los pasillos. Probablemente, estuvieran dando clase, así que no le sorprendería que todo estuviera en calma. Abrió, cediéndole el paso a la pelirroja:

-Sólo tomaré prestado un libro, no te preocupes- Y con prestado tal vez se refiera a ''robado próximamente''. Y en efecto, como ella predijo, los interminables pasillos estaban desiertos, sin un alma viviente, pero eso acabaría en el cambio de clases o con la presencia de algún sujeto inesperado. Esta situación le beneficiaba, pues no había nadie que podría recordar la cara del renegado.

Pensó por unos segundos, llevándose una mano a la barbilla, contemplando al suelo, como si eso sirviera de algo, sin advertir que ella le estaba analizando. A continuación, volvió la vista hacia aquellos grandes ojos, respondiendo:

-Recuerdo que los de clase Tormenta y los de Sol solían llevar un tomo básico de hechizos ígneos. Con tu ayuda, no creo que tardemos, Ravenclaw. ¿Vamos?

Dicho y hecho, la tomó de la mano cuidadosamente, para que ella le acompañase a seguir cierta dirección, como si Jaeger ya supiera perfectamente qué hacer, cómo llegar y cómo era el libro. Bien que se podía equivocar, pero allí estaba la pelirroja para corregirle, después de todo, él no tenía memoria infalible. El tiempo estaba en su contra.
Y si la cosa se ponía tensa, había que atenerse a las consecuencias. Con que algunos profesores o trabajadores no le vieran, estaría todo bajo control... O eso imaginaba.


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Jaeger Köenig
Mensaje por Invitado el Miér Ene 21, 2015 11:56 am

Re: ¿Me lo prestas? (Parte 2) [PRIV.]

Los pasos de ambos resonaban en aquellos pasillos aparentemente solitarios en el horario de clases, aunque bien podía verse algún que otro presunto estudiante que se dirigía a los demás salones. Por su parte, la joven maga se mantuvo como era de esperarse siempre en calma, esbozando una tenue sonrisa de tanto en tanto sin perder detalle a las palabras y explicaciones del mayor, dando obviamente la atención requerida al asunto. Le observó de reojo, de pies a cabeza, notando la contextura del contrario algo trabajada, pero sin ser en exceso, lo que quizás podría derivar en un muchacho algo atlético.

-Así que eres mago, eso es interesante, yo por el momento no conozco muchos. Pero lo mejor también está en la diversidad- Respondió con aquella típica gentileza, manteniendo así mismo los ojos ligeramente entornados. Las manos de la joven se mantenían a cada lado de su cuerpo, denotando una postura física cuidada pero ciertamente relajada, ya que a fin de cuentas esa señorita no solía intimidarse de manera fácil aunque platicara con extraños, por el contrario.

-Con tantas clases imaginaras que las enseñanzas bien podrían ser muy variadas…aunque nos dividen por clases supongo que hay clases globales y especiales para los alumnos de cada una de ellas…Quien sabe, pero bueno, por el momento trato de cumplir bien con lo pedido, en lo que a mí respecta- Comentó entre pequeñas risas, rascándose la mejilla a nueva con cierto estado de buen ánimo. –Pero también me gusta ayudar a otros con su tarea, no me cuesta nada. Acá entre nosotros, desconozco que tipos de libros portan los Di Sereno y los Di Fulmine- Finalizó entre risas, comenzando a subir por una de las escaleras que propiamente los llevaría a su destino, a cada paso que daba, los pliegues de la falda se movían con cierta gracia, así como también los cabellos rojizos que tan bien le sentaban.

-¿Qué tipo de libro buscas en específico?, es decir, el nombre de la portada. Puede que si se trata de hechicería lo haya tomado para hojearlo-Cuestiono a nueva cuenta con toda la curiosidad del mundo, pero sin demostrarlo demasiado claramente. Repentinamente estiró sus brazos hacia arriba, dejando escapar un pequeño quejido en el proceso, tras eso solo sonrió un poco más. –El frío solo inspira ganas de dormir, o de tomar chocolate caliente, ¿no crees así?- Tras eso, se colocó frente a él con una actitud bastante confiada, animada, extendiendo los brazos para después retomar su posición habitual al lado del muchacho.

-Lo siento, a veces me paso de enérgica-
Invitado
Mensaje por Jaeger Köenig el Jue Ene 22, 2015 6:04 am

Re: ¿Me lo prestas? (Parte 2) [PRIV.]

No es como si se la llevar a algún lugar secreto o algo así, pero si ella se daba cuenta, el pelimorado andaba con cierta presteza, en comparación con el encuentro del jardín. Mientras la joven de cabellos escarlata le hablaba muy animada, su sentidos se centraban, intentando controlar la situación, no sólo a lo que ella decía, sino a su alrededor... Y a unos malditos e inolvidables recuerdos, llegando en forma de ráfagas de imágenes en blanco y negro.
Los primeros días para acostumbrarse a la paz reinante en la cúpula. La academia, un nuevo hogar para él. El arte de aprender y desarrollar su propio camino de la magia. Aquellos pasillos por los que había paseado tantas veces que incluso estando ciego, no se perdería. Las clases que se saltaba y las consiguientes riñas de los profesores. El aprendizaje en el manejo de su única y fiel compañera, la espada. Esas montañas de libros y litros de café que consumía entre semana y semana. Pero sobre todo, por las antiguas amistades y la invocación de aquel ser cuyo resultado fue inesperado. Sí, cometió un error al creer que existían vías para estabilizar a un demonio... Todos esos acontecimientos no le harían entrar en nostalgia en esos momentos.

La joven que recién había conocido en los jardines parecía bastante extrovertida (lo opuesto a Jaeger), pues no paraba de hablar. Tal vez le estuviera cayendo bien, tal vez así sea su carácter, pero realmente eso no le molestaba al chico. Después de todo, comunicándose se entienden las personas. Estaba por darle la razón, mirando de derecha a izquierda a la vez que paraba, observando un cruce de pasillos, asegurándose de que no pasara gente con la que se conociese:

-Ciertamente, somos tan iguales... Pero a la vez tan diferentes. El don de la magia no lo tiene cualquiera y supongo que conlleva sus responsabilidades- Había un gran reloj colgado de una pared, el cual se molestó en mirar. Las manecillas marcaban las nueve y media, de la mañana, claro. ¿Hubiera sido mejor venir de noche, menos arriesgado? Pero de tal modo, no se habría encontrado con la ayuda materializada en forma de una peculiar hechicera.

La división de las clases se lo sabía de sobra, como antiguo estudiante, estuvo más o menos enterado de las asignaturas, los profesores, los horarios, etc etc. Ambos procedieron a subir las escaleras y como ella le guiaba, él fue por detrás, fijándose más en las escaleras. Si se distraía con el meneo de la falda ajena, podría tropezarse y bueno... Sería divertido y doloroso a la vez rodar por las escaleras. Tan pronto como llegaron a la primera planta, volvió a observar en derredor con la misma intención, hacer como que buscaba el libro y vigilar a los presentes.

-''Compendio general de hechizos ígneos básicos'', el segundo tomo- Respondió sin vacilar, se sabía los nombres de unos cuantos, pero los autores le importaban más bien poco. Prefería la práctica a la teoría. Cuando ella se situó frente a él, la observó de abajo a arriba, aguardando con aire paciente y de brazos cruzados. No tendría tiempo para tomar algo, y el café le pondría aún más espabilado y nervioso de lo que necesitaba.

-No hay nada de malo en ser una persona muy viva. Agradezco tu ayuda, sin duda, eres muy simpá...- Unos pasos que se le hacían muy conocidos le impulsaron a actuar con una rapidez poco usual en él -¿Es por aquí?- Preguntó de sopetón, cambiando de rumbo para que aquel ex-profesor suyo no le visualizara y señalando alguna dirección aleatoria. Parece que se iba a complicar el tema...

Tanto el riesgo de ser descubierto como el pulso cardíaco del mago, incrementaron.


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Mensaje por Invitado el Dom Ene 25, 2015 4:03 pm

Re: ¿Me lo prestas? (Parte 2) [PRIV.]

-Mi padre solía decir que la magia reside en todos nosotros, pero que se manifestaba de maneras y ritmos diferentes en cada uno…- Musitó quizás con notables atisbos de cariño en su mirar, como también en las palabras que esbozaba respecto al hombre que más había adorado o admirado en su corta vida. Asentía de momento a otro, como dándole a comprender que estaba de acuerdo en la mayoría de las frases que el dedicaba como para continuar la conversación. Ante la presencia de aquel profesor, Arabella por fuera pareció no inmutarse tanto y de hecho, cambió de recorrido sin llamar demasiado la atención, repentinamente se encogió ligeramente de hombros en lo que aprovechaba para sujetar de mejor manera aquel largo cabello con un listón que iba a juego con el resto de su uniforme.

-Solo hay que subir un piso más y podríamos decir que…ya nos topamos con la misma, claro que algunos dicen que hay varias vías de ingreso, pero al menos yo no conozco más que la convencional- Replicó cruzando los brazos detrás de la cabeza unos instantes en lo que a nueva cuenta comenzaba a subir el piso que restaba para que al fin llegasen a su destino final. Por instantes observó hacia afuera, precisamente por las ventanas sin ninguna emoción en particular, más bien como mera acción de esas que no se hacen justamente planteándoselas. –Ah ya veo, si…ese libro se me hace conocido…es más, hasta creo que reconozco su localización entre los casi infinitos estantes- Acotó mostrando una pequeña sonrisa, claramente bromeando en aquellas pequeñas exageraciones que profería respecto a la infinidad.
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Mensaje por Jaeger Köenig el Vie Ene 30, 2015 1:07 pm

Re: ¿Me lo prestas? (Parte 2) [PRIV.]

Reflexionó por un momento acerca de sus palabras. ¿En todos nosotros, decía? Desde un punto de vista simple, no veía gran relación, que cada cosa posea magia, que cada persona utilice conjuros para ayudarse o matarse entre si, que cada bicho viviente supiera habilidades mágicas. Por otro lado, ella también podría referirse a otra magia, pero no la que enmarcaba su raza, sino a otros dones, como si cada uno fuera especial a su modo. No todo era hechizos y aprenderse hojas de libros, la magia ''varía'' en cada persona. Por desgracia, no había llegado a oír las enseñanzas del padre de la pelirroja.Tal vez fuera beneficioso escucharla y aprender cosas de ella, mas no había venido a por eso específicamente.

-¿Incluso los seres que jamás han llegado a saber de la magia?- Se puso a pensar en los humanos, una raza débil, pero lo suficientemente astuta y perseverante como para sobrevivir hasta la actualidad. ¿Ellos tenían el talento ''mágico'' para cambiar su propio destino, acaso? Mientras miraba con algo más de calma, aparte de oír que los pasos se hacían más lejanos y tenues, la chica volvió a darle pistas sobre el paradero del libro. ¿Así que había varias vías de ingreso? ¿Habría pasadizos secretos como en las novelas de misterio?
Una vez más, volvieron a subir las escaleras, apenas subieron cinco o seis peldaños, el pelimorado se paró a mirar hacia atrás por encima del hombro. En cualquier momento, podrían estar vigilándole, y le daba mala espina haber llegado tan lejos sin haberse dado siquiera la voz de alarma.

-No llevas mucho tiempo aquí, con que lleguemos, es suficiente- Recordó que ella era nueva en la academia, o eso le había contado en el jardín. Tras retomar la marcha, alcanzó a toda prisa a la pelirroja. Cuanto menos gente hubiera arriba, mejor.
Sin embargo, había cierto inconveniente para él: hacia donde se dirigían, no estaba el libro que requería el mago. Tal vez lo hubieran cogido o tal vez estuviese escondido, pero esos pasos que antes se había escuchado por el primer piso, se encaminaban hacia el destino de los dos magos. Después de todo, no había pasado tan desapercibido...

-Pero piensa en todos los libros que te abren ventanas a otros mundos. Esos estantes son un tesoro inimaginable.- Dijo con ilusión mal disimulada, aproximándose juntos hasta su ''meta''. Lo siguiente sería buscar sólo por etsanterías, o bien, consultar al bibliotecario. Se paró a mirar a la pelirroja en silencio:

-Y... ya de paso...- Murmuró en voz baja, aprovechando que estaba por aquella zona. Se suponía que lo había pensado, pero accidentalmente se expresó externamente -Podría mirar otros libros.

¿Saldría bien su plan de  ''tomar prestados'' uno o dos libros? Claramente, acabaría huyendo del escenario, pero... ¿a qué precio? Esa persona que portaba el libro buscado por el pelimorado comenzaba a subir los peldaños que antes atravesaron los otros dos jóvenes magos.


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Jaeger Köenig
Mensaje por Invitado el Mar Feb 10, 2015 10:27 am

Re: ¿Me lo prestas? (Parte 2) [PRIV.]

-Supongo que también ellos, los que nunca han experimentado ningún tipo de magia. Realmente no creo ser quien para decir que tipo de seres o razas están calificados para despertar sus poderes, sin embargo…la ambición puede causar bellos paraísos o incluso crear los infiernos más intensos- Replicó entornando levemente la mirada, en clara referencia al desastre que por esos momentos atravesaba la agonizante Tierra. Ya no quedaba sitio para vivir ahí abajo, al menos una irónica paradoja de supervivencia cual selva de cemento, en donde sobrevivía el más fuerte o hábil como en los tiempos prehistóricos.

-Los libros son maravillosos, pero prefiero tanto una buena lectura como así también experimentar las situaciones por mí misma, es decir, un equilibrio término medio, supongo.- Afianzó sus palabras mientras observaba de reojo al muchacho por unos instantes antes de desviar la atención hacia las ventanas de los pasillos, las cuales dejaban entrar la suficiente luz y de paso protegía a los de allí del intenso frio que se hacía sentir afuera. –No, no llevo mucho tiempo aquí, tampoco estoy muy segura cuanto tiempo estaremos formándonos, pero no es algo que me disguste. Es otra vida…es decir, quedé completamente sola en el mundo, debo aprender a valerme por mi misma y aquí nos dan las herramientas para poder hacerlo- Musitó con una pequeña sonrisa en sus labios aquella joven hechicera cuyo corazón se mantenía intacto a pesar de todo el dolor sufrido por la guerra o el apocalipsis.

-¿Y qué haces en tu tiempo libre, Jaeger?- Cuestionó repentinamente con curiosidad antes de sonreír con más entusiasmo aun al notar las grandes puertas de la biblioteca al final del largo pasillo que los llevaba inevitablemente hacia su destino final. -¡Oh! ¡Mira!...al final del pasillo…estamos a metros de tu tan ansiado libro- Comentó divertida e inocente con una gran sonrisa que denotaba ser una jovencita claramente alegre o dada con casi todas las personas que se aproximaran a ella.

nota:
Perdón la demora D: no sabía que habias respondido x-x. Tu me dices si seguimos aquí o abrimos tema ya dentro de la biblioteca, es a puro gusto tuyo :3
Invitado
Mensaje por Jaeger Köenig el Mar Feb 10, 2015 3:22 pm

Re: ¿Me lo prestas? (Parte 2) [PRIV.]

OFF:
No te preocupes, en los pasillos está bien :v Vamos a agilizar la cosa~

Ambición, ese sentimiento que te animaba de forma creciente a perseguir ciertas metas o sueños, sea cual fuere el método de hacerlo. A tuerto o a derecho, nuestra casa hasta el techo, según el dicho que solían decir. Pero no veía la relación entre magia y ambición, cada uno tenía su alineamiento, su carácter, su forma de ser, su magia, estilo, etc etc. Aquello le hizo pensar en la ambición del hombre... ¿Acaso los auténticos monstruos eran los humanos, cuya ambición les conducía a destruirse entre ellos mismos?

-El ser humano es egoísta, lo llevamos en los genes- Se incluyó, vaya que sí, zanjando aquel gran y certero dicho acerca de la ambición. Cuando la gente se unía para ciertos propósitos, también estaba la oposición. ¿Cuál era el punto de vivir si no había problemas? La gente no siempre busca problemas, pero se los encuentran de un modo u otro. Y Jaeger estaba en ese ejemplo. Vino a por un libro, pero sólo una única persona le dio la bienvenida amena: la descendiente de los Ravenclaw.

Al fin llegaban a su destino, por lo que bien podía decir que ella podría irse a clases y todo eso, con tal de no robarle tiempo a la pelirroja. Entre tanto, aquellos pasos de subir los peldaños se hacían audibles, aunque el chico estaba pendiente de la voz de la hechicera, por si ella le facilitaba cuanta información pudiera almacenar.

-Comparto tu opinión, hay que ser fino en esta vida- Le gustó más la oración de ''los libros son maravillosos'' que el de las situaciones. Pero quien aprende y aprende y no practica es como quien ara y ara y no siembra. La joven parecía bastante independiente y espabilada, sólo faltaba que supiese que él era renegado:

-Ya veo. Así que una alumna aplicada, ¿eh? - Preguntó sin esperar afirmativa, ya estaban detenidos ante las puertas de aquella enorme sala. Sólo faltaba robar ese libro y darse el piro en un suspiro. No obstante, sin que le diera tiempo a adentrarse en esa fuente de conocimientos, la pregunta le pilló de improviso. Por decirtle algo de él no pasaría nada. ¿Qué probabilidad había de que volvieran a encontrarse?

-Estudio acerca de la naturaleza y la invocación demoníacas. Devoro cuanto libro mágico veo y entreno con mi ''varita''- Si ella no se dio cuenta, la espada que llevaba al cinto era la tal mencionada ''varita de mago''. Esa joven se veía tan alegre, tan sonriente, tan simpática... ¿Completamente sola? Improbable, aqui tendría amigos, aunque claro, ambos había perdido a su familia. Desvió la vista para no profundizar en el tema.

Por desgracia, el buen rollo que llevaban no duraría mucho, pues una voz grave y algo más anciana se oyó desde las escaleras, ensombreciendo de a poco los ojos del pelimorado, volviendo su rostro una máscara inexpresiva:

-¿Es este el libro que buscas, traidor?- Mostrando el libro que requería el mago pelimorado, preguntó el antiguo profesor que Jaeger había tenido de estudiante con una severidad típica del maestro que regaña al alumno despistado, pero el calificativo de ''traidor'' tensaba el diálogo ligeramente, aparte de que el peliblanco de grandes anteojos no se lo pensó a la hora de generar una flecha arcana, la cual salió disparada y silbante, hacia la posición del mago.

Sin tiempo que perder, blandiendo la espada con una mano, ralizó un tajo para detener el avance del proyectil, evitando que se le clavase en el cuerpo. Acto seguido, aplicando la Centella Doble, uno de sus ojos brilló intensamente por un instante, cegando brevemente a toda persona que estuviera en ese pasillo.

-¡ALÉJATE DE ÉL!- Aquella advertencia iba dirigida hacia la pelirroja, pretendiendo que se marche para evitar salir herida en el encuentro. Pasando de ella, el pelimorado se impulsó hacia su antigua profesora, el cual recobraba la visión y justo cuando los dos se encontraron, se miraron a los ojos.

Aquellos entrenamientos con la magia, los libros que mandaba estudiar, las veces que les cadtigaba por hacer un uso indebido de la magia, aquella buena relación se habían esfumado. Y con razón, él los había abandonado para seguir su propio camino. No se quedó en la cúpula, no les necesitaba, no le permitían tocar conocimientos prohibidos. Todo pasó más rápido que aquella flecha mágica.

Y es que al intentar evitar que no le arrebatase el libro, el profesor retrocedió hacia atrás, sabieando que esa espada podría hacerle mucho daño, pero sin ser consciente de que atrás estaban las escaleras. Por todos aquellos peldaños que asecndió, bajó bruscamente rodando, rompiéndose varios huesos. Pero pareció que había sido empujado. Eso no le importaba al renegado, de todas formas, el libro ya estaba en... ¿Dónde rayos estaba?

Había salido volando, cayendo delante de los piés de Arabella. Y entonces la situación quedó algo delicada y comprometida, con dos magos de por medio y un asunto que tratar. ¿Conseguiría el dichoso libro?¿Qué haría Arabella? ¿Huiría? ¿Defendería la academia? ¿Pediría ayuda? Jaeger lo tenia bien claro: no se iría sin el libro en su poder. Bajó el arma para no parecer tan amenazante y extendió el brazo izquierdo, adjuntando una orden muy simple:

-Dame el libro.

Dependía de la pelirroja que el asunto se complicase...


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Jaeger Köenig
Mensaje por Invitado el Lun Mar 02, 2015 9:24 am

Re: ¿Me lo prestas? (Parte 2) [PRIV.]

x-x:
perdon, estuve dos semanas sin internet Dx

Lo que menos espero en ese momento fueron las palabras tajantes del profesor a quien tampoco conocía en demasía, puesto que no llevaba mucho tiempo en la academia como la estudiante que era. Observó a uno y a otro bastante confundida sin siquiera esbozar una mínima palabra aunque algo dentro de ella la hiciera sentir incomoda, tensa, ya que no le agradaba en lo más mínimo ese tipo de situaciones confusas cuyo tenor iba subiendo a medida que pasaban los minutos. El anciano había llamado a su reciente “amigo” traidor, y fue para ese momento que el corazón de la joven maga comenzó a latir con más fuerza todavía en lo que continuaba algo perdida en sus propios pensamientos, ¿ella había entablado relación con alguien externo a la cúpula? ¿Lo había metido en su acto de torpeza por querer hacer un bien o quizás por ser estúpidamente confiada?. Indudablemente ante el grito del mayor retrocedió un par de pasos completamente alarmada, pero sin siquiera llegar a comprender parte del asunto con claridad.

Esos dos parecían conocerse, pero no haber terminado en buenos términos y si Arabella hubiera sido otro tipo de persona, muy probablemente hubiera huido, pero no, huir no estaba en su sangre, en sus genes. No importaba que complicada podría resultar la situación, ella siempre avanzaba así corriera riesgo su vida, algo inteligente o estúpido dependiendo de la perspectiva que tomase ante el juicio de terceros. El mínimo enfrentamiento entre ambos concluyó en el anciano con una fuerte caída, por lo que la respiración de la pelirroja se entrecorto por segundos al ver el estado en el que quedaba. Esa escena la hizo estremecer por completo, como si estrujaran su corazón de forma intensa, despiadada.

No dudo por ese entonces en tomar el libro inconscientemente, terminando por llegar junto al mayor en cuestión de segundos, arrodillándose sigilosamente a su lado en lo que apoyaba con sumo cuidado la mano derecha sobre el brazo del herido. La mirada de la muchacha se tornaba algo nublosa seguramente al presentar algunas lágrimas que intentaba contener con todas sus fuerzas para no demostrar debilidad. Ni si quiera se animó a moverlo para no empeorar sus heridas, acrecentando todavía más la gravedad del asunto si es que llegaba a hacerlo.

-Resista, por favor- Murmuró algo nerviosa, con la voz notablemente entrecortada al mismo tiempo que dirigía una mirada juiciosa hacia Jaeger, escrutándolo de cierto modo cuando recibió esa orden enfática de entregarle el libro después de atentar contra el profesor. El ceño de la muchachita se frunció por vez primera, denotando incluso un destello algo furtivo en su mirada, que dejaba completamente de lado la personalidad amable de la maga, algo que indicaba que nada bueno estaba a punto de ocurrir.

-Lograste lo que querías, ya estás adentro…sin embargo…- Dirigió una fugaz observación al anciano en el suelo, por lo que finalmente arrojo el libro en un pequeño cuarto que se encontraba tras ella, este perteneciente a un segmento de la biblioteca donde se solían colocar algunas cajas de libros en desuso momentáneo. Tras dejar caer el libro en el interior del cuarto, cerró la puerta con decisión, volviéndose a voltear para dirigir hacia Jaeger con firmeza, personalidad avasallante y palabras que denotaban que ya no había marcha atrás.

-Si lo quieres, tendrás que pasar por sobre mí, Jaeger- Aseguró sin ningún atisbo de duda o temor en sus palabras o postura física. Desconocía contra quien estaba enfrentándose, pero el sentimiento de gran culpa por haber dejado ingresar una amenaza en la academia era más fuerte que su posible temor o dudas momentáneas, debía de algún modo reparar el daño causado, así eso significara trenzarse en peleas que tanto le disgustaban. La respiración de la maga era bastante serena a pesar del momento tenso, notándose tal cosa en el sutil movimiento de su pecho en cada inhalación. Las cartas ya estaban echadas, pagaría ella por su error, por su inexperiencia y también por el exceso de confianza en los demás de la peor manera, algo que seguramente le serviría en un futuro si es que salía con vida de aquella biblioteca. Ahora, ella era lo único que separaba al Jaeger del libro que había sido arrojado tras esa pequeña puerta.
Invitado
Mensaje por Jaeger Köenig el Jue Mar 05, 2015 2:22 pm

Re: ¿Me lo prestas? (Parte 2) [PRIV.]

Casi cual dirigente enfermera, acudió al auxilio del viejo y lesionado profesor, tal vez fuera para aplicar algún hechizo de curación o por la preocupación que suscitaba que alguien conocido rodara por la escaleras delante de ti. En cualquier caso, ya no tenía posibilidad de tirar a la hechicera por las escaleras, pues esta se hallaba atendiendo al accidentado hombre. Con aquella escena, tuvo la rara sensación de que sería muy fácil robar ese libro sin más y largarse de allí como si nada hubiera sucedido. Sin embargo, Arabella no parecía tolerar aquel ''pequeño'' tropiezo, aparte de que el anciano le habría aclarado un par de datos acerca del pelimorado... ¿Así que ella sería el siguiente obstáculo? No era novedad la valentía y nobleza de los Ravenclaw.

-No... M-márchate...- Le costaba hablar, pues algunas costillas perforaron uno de sus pulmones y por la boca le salían unas lágrimas de carmesí. El profesor pretendía convencerla de la huida, de que buscara apoyo de otras personas, o de salvarse la vida, en resumidas cuentas. Pero la pelirroja no parecía obedecerle, es más, hasta se veía decidida a arreglar este ''desacuerdo''... Y no precisamente por las buenas. El renegado resopló cansinamente, puesto que habría que solucionarlo de una forma más contundente y agresiva. En cuestión de importancia para Jaeger, aquel libro valía más que la vida de una estudiante. Aunque le hubiera ayudado a buscarlo, estaba distanciado de la gente de cúpula, mas no se arrepentía por ello. ¿Dónde sería bienvenido un desterrado de la cúpula y con la tierra devastada? En ninguna parte, por supuesto. A veces había que pasarlo mal, y aquella situación no sería excepción.

Arabella R. versus Jaeger K.


El condicional que soltó elló dejó en claro que no se marcharía de rositas, pues supuso que ella se tomaría la venganza por su mano. Los estudiantes no solían ser gran cosa, él ya había vivido antes como alumno de la academia... Pero ella era una Ravenclaw, maga de sangre pura. Subestimarla no era buena idea, matarla tampoco. Jaeger no tenía razones ni derechos para cometer homicidios. Podría intentar distraerla, aturdirla o ponerla en fuga, para evitar un auténtico duelo. Pero siendo una Ravenclaw, la voluntad de la pelirroja permanecería inquebrantable; el renegado quería comprobar tal rumor. No repetiría la orden, ya que dudó que ella le hiciera caso.

-Supongo que no tengo otra alternativa...- Habló con clara reticencia, dirigiendo sus pasos hacia su rival, blandiendo la espada con una mano, preparándose para enviar la primera ofensiva con su ''varita'' punzo-cortante. No entraba en sus intenciones malherirla (por ahora), sino más bien, infundirle miedo o cobardía. Los enfrentamientos largos le desgastaban demasiado, Jaeger solucionaba los combates atendiendo a la rapidez, la astucia y la precisión. No siempre ganaba, lo sabía de sobra.

-Seré gentil, damisela~- Comentó en un tono bromista y hasta amigable, sea cual fuere la relación existente entre ambos en esos momentos. Y ya a menos de tres metros de distancia, se impulsó sin previo aviso maniobrando un veloz tajo, buscando con la mirada acertar en algún brazo o pierna de ella. Si esquivaba, trataría de acorralarla, a la vez que delimitaba el perímetro con su arma personal. Era consciente de que ella podía utilizar hechizos mágicos... Pero él también, si y sólo si la situación lo requería realmente. Un breve combate cuerpo a cuerpo les haría entrar en calor a ambos.

¿Lo primero? Estudiar los movimientos y habilidades de la maga de sangre pura. No era únicamente atacar por atacar. La estrategia es pieza clave cuando se trata de medir fuerzas entre los sabios y poderosos. Aparte de eso, el tiempo corría en su contra, pronto llegarían los refuerzos y un ''20 contra 1'' no lo veía como pelea equilibrada.
Spoiler:
HP: (100/100)
HP mascota: (0/0)
Dado 1: Ataque


Hoja de personaje
Nivel:
5/25  (5/25)
Atributos:
AtributosNivel
❤ Vida Máxima2
◘ Fuerza1
⌂ Resistencia2
♦ Destreza
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Jaeger Köenig
Mensaje por ADC MASTER el Jue Mar 05, 2015 2:22 pm

Re: ¿Me lo prestas? (Parte 2) [PRIV.]

El miembro 'Jaeger Köenig' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados

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ADC MASTER
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