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Mensaje por Nintsu H. el Dom Ene 12, 2014 10:34 am

Merienda en los Jardines [ Priv. Chairo ]

Recuerdo del primer mensaje :

Hacía ya bastante tiempo en que ambas hermanas no se daban una vuelta por lo que era la Academia. En su información, las clases a las que ambas iban aun no estaban activas, cosa que se les hacía extraño, dado a que ambas estaban dispuestas a aprender lo que le enseñasen sus mentores en las ramas de la enseñanza , sonaría lo bastante cliché a los oídos de los demás, pero ambas tenían aquellas ganas de superarse así misma, pronto así la competitividad entre ambas se haría a cargo de sus vidas para destacar ante al menos, a los que ellas consideraban padres, y posiblemente tutores de los cuales estas no querían decepcionar con malas calificaciones, procesos, en fin.. Querían llevar una vida llena de éxito, a pesar de ser ambas unas pequeñas aun, y no tener demasiado tiempo de vida. Ambas de igual forma, solían bajar al sótano de donde vivían, allí, es donde la magia para ellas tendría un verdadero sentido. Si bien solo tenían autorización para ir allí en compañía de algún adulto que fuese responsable, aprovechaban el momento en que estos estaban en casa para bajar y meter mano a las cosas que encontraban.. ¿Por qué no bajaban sin el permiso?. Se trataba de un cuarto lo bastante lúgubre, sombrío y oscuro como para que ambas se armasen de valor para bajar a corretones a encender los candelabros de las paredes, a pesar de tanta tecnología a la que el mundo estaba expuesto, más bien, la cúpula, aquel lugar parecía lo bastante medieval, como de inquisición, que casi parecía irreal a sus propios ojos.No obstante, sus experiencias eran realmente progresivas, iban de paso a paso, a gatas, como bebés, pero sabían que de la practica se hacía al maestro.
Hoy, tenían planeado montar un pequeño picnic entre ambas en los jardines de la academia. La castaña temía al bosque de veces, ir sola no le era un problema, de hecho, de veces iba a cazar mariposas con su red, y luego las liberaba en el portal de la casa por momentos, para disfrutar de un panorama amplio, pero quien le preocupaba era su pequeña hermanita , Annie, la cual era más incrédula, miedosa y curiosa de las dos. Aunque se veía lo bastante más tranquila y valiente. La castaña y la morena eran sus contrapartes, si bien, Nintsu era alguien realmente sociable, y parlanchina, Annie era realmente callada, y solo lograba hablar cuando realmente esta lo estimaba conveniente .Lo malo de ambas era que la timidez era dueña de sus bocas, y tendían a sonrojarse con facilidad ante nuevas caras y personas. Aunque no tardaban en coger confianza con los desconocidos, cosa que no era muy alentadora para ciertas cosas. La mayor era la que estaba más consiente de los peligros que podrían atacarlas, aun tenía malos recuerdos del tiempo en que fue muñeca, y la apocalipsis allí abajo para ella habría sido realmente pésimo para a ella, puesto que cuando era simplemente un objeto, se sentía inútil. Gracias a dios se convirtió en una niña gracias al albino, aunque a veces prefería su antigua vida, dado que, según ella, se ahorraría muchos problemas.
La menor iba con un pequeño canasto en sus mano izquierda, mientras que la diestra iba agarrada a la de la mayor con suavidad y fuerza , por tal de no perderse en los senderos que ella realmente no conocía.

Una vez que ambas estuvieron dentro de la Academia, fueron directo a los Jardines, si bien no era un temporada primaveral, el invierno había dejado huellas de hermosas flores que aun estaban abiertas, sobre todo vivas, realmente, los jardíneros que se preocupaban por la ornamenta del edificio habían hecho un buen trabajo. Caminaron hasta bajo de un árbol, tendiendo ahí un pequeño mantel rosa de detalles estrellados color amarillo crema, dejando el canastito sobre este mismo

-Aun no tengo hambre... Habló la menor, chocando sus dedos con algo de timidez a la posible respuesta de su hermana, quien se había esmerado en poder llevarla al jardín -Aunque realmente no era un gran esfuerzo-.
-Vamos a ver si aun hay mariposas?- Propuso con ánimo la otra. La menor asintió un par de veces con alegría, y ambas dejando sus cosas bajo aquel árbol, fueron a meterse cerca de los arbustos, en busca de aquellas criaturas maravillosas que Nintsu solía ir a cazar.
Nintsu H.

Mensaje por Nintsu H. el Dom Ago 03, 2014 12:56 pm

Re: Merienda en los Jardines [ Priv. Chairo ]

La morena al escuchar la respuesta del chico de cabellos de chocolate, ladearía el rostro poniendo nada más y nada menos que una cara completamente incrédula ‘ ¿Nada de procedencia animal?.. ¿A qué quería referir con eso? ‘. Le tomó tiempo para poder armar parte del rompecabezas y poder comprenderlo. A veces deseaba saber un poco más de esas cosas, ya estaba considerando en evitar salir de casa y encerrarse por unas cuantas horas en la biblioteca para poder leer todo libro que encontrase a su disposición, con títulos absurdos pero aprueba de tontos.
Nintsu, en comparación, quien ya llevaba años en una vida no exactamente ‘normal’ , estando como muñeca lo bastante tiempo, pudo comprender sin vacilo en lo que Chairo pedía, de todas maneras la castaña optó por lo que quiso, y dejando el termo en su lugar, se dedicó a pensar qué podía tomar para el muchacho invitado >Nada de procedencia animal< eso indicaba que no se trataba precisamente de un vegetariano, era algo más quisquilloso y peor (para ella) un vegano. Sin leche, sin huevos … el requisito principal ¿no?. No habría entonces algún pastel – masa – comida que cumpliera con aquellos dos simples requisitos. ¿Quién hace una masa sin huevos?! … la leche era pasable, algunas cosas no necesitaban de ella, a veces siquiera necesitaban agua.
– Busca el pan integral en la sesta y el tarro de mermelada – Le dijo Nintsu a la pequeña morena, que aun se retorcía así misma mentalmente en el dilema de qué quería exactamente. Annie ya había entendido que quería algo que no tuviese nada que ver con algún animal , vivo, o muerto; le costó lo bastante para saber lo que pedía, pero ahora buscaba el qué darle, por un momento llegó a pensar en sacarle la fruta algunos pasteles, lavarla y dársela, pero eso era un plato lo bastante pobre, seguramente ni lo llenaría, y debería de sacar a una buena cantidad de postres la fruta para poder tener una porción relativamente considerada para él.
Asintió con el rostro metiendo sus manos a la sesta, de la cual sacaría lo que quedaba dentro, había entre tanto, una bolsa de unas varias piezas de pan integral, mantequilla, mermelada, manjar, y hasta una pequeña fuente de jamón ahumado por si querían disfrutar de algo un tanto más salado. Obedeció al pie de la letra, sacando la bolsa de pan integral y el tarro de mermelada, la cual era casera, de un sabor a moras netamente silvestres, recogidas del bosque de la cúpula ( o tal vez tomadas prestadas del invernadero…quien sabe) .
–Aquí está..- Diría la morena entregando lo sacado a su hermana, quien se veía dispuesta a preparar lo dicho.
Tras ello, Annie se tomó la libertad de poder escoger lo que comería, y a la vez, servirse un tazón de leche.
Nintsu abría la bolsa del pan, y sacando unas cuatro piezas comenzaría a untar la mermelada con un cuchillo sin filo, siendo cuidadosa en eso. No pondría en exceso para que se derramase hasta las manos de Chairo, pero tampoco pondría tan poco para verse como un pan que carecía de mermelada. Luego de tener las cuatro piezas abiertas, se las dejaría junto al chiquillo sobre uno de los platos, limpiándose las manos con uno de los paños ligeramente humedecidos
–Si quieres más, pídelo – Terminó por decir, mientras volvería a disfrutar de su merienda en silencio, algo más tranquila.
Nintsu H.
Mensaje por Chairo el Mar Ago 05, 2014 9:14 pm

Re: Merienda en los Jardines [ Priv. Chairo ]

Pan integral y mermelada. Perfecto. Mientras no tuviera truco, ya que había alimentos que parecían ser aptos para algunos pero se quedaban en eso, algo similar a una falacia, sería perfecto para él. Echó una ojeada a toda la merendola, notando que la mayoría seguramente llevarían nata -Visiblemente, además.-, queso, leche, huevos, miel... Incluso temía que hubiera algo de procedencia animal de forma directa, como lo podría ser cualquier tipo de carne o pescado. Eso no le gustaba ni verlo. Al menos las tartas tenían buena pinta, aunque fuese probable que hubiera el maltrato de animales detrás, siendo probablemente gallinas para los huevos y vacas para la leche. Sería mejor de pensar en eso para centrarse en lo que de verdad le importaba.
Se mantuvo inmóvil mientras tales pensamientos inundaban su mente aunque su expresión continuaba denotando una total indiferencia. No tenía por qué cambiar. No tenía razón para sonreír, pero tampoco se pondría a llorar porque unas vaquitas o unos cerditos lo pasaran mal para complacer a seres de forma humanoide. Fueran humanos, ángeles, dragones o vampiros, muy probablemente se alimentaran a base de otros, sin tener la consideración de pensar en lo que éstos últimos pudiesen sentir. Simplemente, pensamiento humano, siempre tan... extraño e irracional. Y luego los irracionales eran los animales. ¡Uno hasta consiguió hacer un trato con él, y aún ni sabía cómo! Al parecer había sido el espíritu de un conejo, y...
Eso es un caso aparte.

Seguía pensando en lo suyo, algo ajeno a las chicas pese a estar junto a ellas físicamente, tranquilo, pacífico... Y entonces vio el jamón.
Jamón. Cerdo muerto.
Jamón. Un cadáver.
El simple hecho de saber de la existencia cercana de tal "alimento" -No lo consideraba tal cosa, él.- le asqueó completamente. No pudo reprimir una desagradable mueca y, rápidamente, desvió la mirada. Era el trozo del cuerpo de un animal. Él se convertía en un animal al que le hacían lo mismo. Aquel pedazo de mamífero podría ser él perfectamente, en un futuro no muy lejano, ya que al ser sonámbulo y tan, pero que tan, vago, no le ayudaba a defenderse, y menos en la forma de roedor.
Y él había pensado en robar aquel apestoso cesto. Aunque, ciertamente, varias veces se había llevado carne entre su botín. ¡Malditos omnívoros! Si hubiera sido alguien más violento, no hubiera reaccionado bien ante la aparición en escena del jamón. Hasta se le estaba pasando el hambre...

Volvió en sí al recibir lo que era apto para él, por nombrarlo de algún modo. No las regañaría por comer lo que él no quería, pero le resultaba un fastidio estar rodeado de fragmentos de seres asesinados, posiblemente de una alocada forma cruel. Estaba siendo demasiado paranoico...

Pan integral y mermelada, bien. Mermelada de moras, más concretamente. También había visto mantequilla, pero no se la habían dado... Seguramente llevaría algo indebido, así que prefirió ni plantearse abrir la boca en búsqueda de una reclamación poco formal pero totalmente convincente. Apenas pensó en ello durante un par de escasos segundos, en los cuales ni terminó de formar la vaga pero abandonada idea ya explicada.
Hasta se lo preparaban todo ellas... Era simplemente genial, a su parecer. Dos mini-esclavas a su servicio. Fantástico, fenomenal, pero... Sería mejor no hablar sobre ello. No, al menos, delante de las niñas.

Tomó uno de los preparados, aquel ejemplar de pan endulzado con la pastita con sabor a mora, y le dio primero un pequeño mordisco para probarlo, saboreando tal delicia. Cualquier cosa le estaba bien, teniendo en cuenta su total incapacidad en el ámbito de la cocina y de la recolección general alimenticia. Siquiera era capaz de dignarse a ir a la cafetería a pedir... algo...
Una segunda mordida fue recibida por el alimento. Y una tercera. Y el muchacho continuó así, sin prisa pero tampoco durmiéndose en los laureles, hasta terminárselo. Y seguidamente atacó al segundo, y a éste le siguió un tercero. En cuanto tuvo el cuarto y último entre las manos, tras un buen rato, habiendo estado éste observando -No literalmente, claro.- la desaparición de sus compañeros, el castaño comenzó a pensar..., nuevamente. ¿Qué haría después? Se quedaría sin comida. Una de las féminas le había ofrecido más. Podía pedir más y guardarlo para más tarde, como quien no quiere la cosa, o despistarlas para tomar el pan y la mantequilla al tomarlas desprevenidas... El pan integral, únicamente, claro. También podía hacer ambas cosas.
Había mantenido la mirada fija en la mermelada mientras pensaba, comenzando a comer poco a poco mientras lo hacía, y cuando al fin se lo terminó todo le dirigió una mirada entrecerrada a la que parecía mayor.

- ¿Más...? - Cuestionó, sin estar muy seguro de cómo debía pedirlo. Esperaba que así estuviera bien y recibiera lo que quería.
Chairo
Mensaje por Nintsu H. el Sáb Oct 25, 2014 2:33 pm

Re: Merienda en los Jardines [ Priv. Chairo ]

Annie bebía de su taza, la cual estaba adornada con moñitos y corazones de colores, la leche, relamiéndose en un acto meramente infantil el arco de cupido por tal de que no quedase aquel bigote de esta misma en su piel. De veces intercalaba miradas con la rubia, miraba a Chairo aun curiosa y simplemente las otras les prestaba atención a la comida que había para servir. Comía entonces un pastelillo con un arreglado de fresas y guindas sobre la nata, el cual devoró en cuestión de segundos, limpiándose de inmediato con una de las servilletas que se encontraban por alrededor. Como cuan animalillo, gatearía a las cercanías del joven de cabellos de chocolate, ladeando el rostro tornando sus ojos una mirada curiosa – ¿Por qué no comes algo que sea animal, Chairo? – Preguntaba en aquella voz melodiosa e inocente que la morena poseía.
Sí, era algo ignorante. Ya había comprendido de sobras que no comía nada que sea vivo, pero no entendía aquella, el por qué exactamente. Era algo que no se lo guardaría para si misma, siempre había escuchado que ante una duda, habría que preguntar para liberarse de esta misma y así enriquecer su propia mente con más información. Claramente esta misma no sabía lo que era ‘el maltrato animal’ en sí, eso lo había leído en los libros, cazas clandestinas, etc…pero nunca se le habría pasado por su pequeña mente algún maltrato en la producción de los lácteos, mucho menos con las gallinas. Y claro, si es que alguna vez se lo hubiesen dicho, o visto gráficamente en fotografías, se habría espantado a tal punto que seguramente le daría asco, pena volver a comer algo que fue producido con tanta maldad.

Nintsu, por su lado se mantuvo comiendo en silencio, saboreando. En comparación a esta no le daba mucha importancia a lo que comía, los métodos, ni nada. No desperdiciaría nada de lo que fuese para comer. Además, de las dos esta era la que menos parecía niña al menos en el ámbito mental, a veces…¿Qué le importaba un simple animal?, cuando era muñeca estos no se apiadaban ni un segundo de ella, sobre todo lo que eran los gatos, a por ella que se les hiciese lo que se les quisiera mientras no la metan el saco… a ella, a los conejos que cría en su casa junto a los lobos, y por qué no , a Ginger tampoco.
Luego de terminar lo suyo, dejó todo en otro canasto donde se guardaría los trastos sucios, observó nuevamente a Chairo ante la petición, a lo cual asintió sin reclamo alguno. No le molestaba el hecho de esta misma preparar más pan con mermelada, además, no dejaría por ningún motivo que este tomara el chuchillo, ni porque fuese de mantequilla.
– Ok – diría tomando más piezas de pan integran, seguidamente les untaría la mermelada de forma uniforme para dejárselas en un plato, en total serían otras cuatro tapas. Si bien intentó no ensuciarse, se lamió los dedos, suspirando bajito tras una especie de bostezo que sonaría como un maullido algo apagado – Si quieres llevarte más de esto puedes. En casa sobra la comida – informaba luego, ordenando algunas cosas
Nintsu H.
Mensaje por Chairo el Sáb Nov 15, 2014 8:02 am

Re: Merienda en los Jardines [ Priv. Chairo ]

Decir que no esperaba esa pregunta sería mentir, aunque afirmar que sabía que llegaría tal momento también. El problema era cómo explicarlo para que lo entendieran sin parecer que quería concienciarlas al verlas como asesinas, o alguna chorrada de las que hacían algunos veganos extremadamente estrictos. Lo comentaría superficialmente, pues, e intentaría evitar el tema para que la curiosidad no les hiciera indagar demasiado sobre el tema. Parecían un par de niñas especialmente inocentes y no era quién para cambiar aquello de un momento a otro por simples pensamientos propios.

- Digamos que... comer conejo sería canibalismo por mi parte y si sólo evitara roedores estaría discriminando a los demás. La vida de una gallina vale lo mismo que la de un cerdo. - Suspiró levemente. Estaba hablando demasiado, a su parecer. - Lo entenderás cuando crezcas, supongo... Hasta al menos los quince años, la gente se suele dejar influenciar por la mayoría. - Quiso concluir con esto. Pasaba de explicar cómo funcionaba el tema de la explotación animal, alegando que comían cadáveres de animales probablemente maltratados, que ni sabían si los seres que digerían habían muerto en buen estado... No se excedería tanto.

Se le hacía raro que ni le dejaran acercarse a los alimentos separados que después le daban juntos, como si sólo quisieran que los tocara tras hacerlos ellas, o más bien sólo ella, la que parecía la mayor y más activa, pero prefirió no comentar por si se daban cuenta y se lo entregaban a él. Le gustaba más la duda que el trabajo. Mientras lo hicieran todo ellas y le ahorraran la faena, no preguntaría por más curiosidad que le diera, que tampoco es que fuera demasiada. Para algo podía pensar por su cuenta. Seguramente temían que les quitara todo el pan y la mermelada y huyera, o algo así, aunque no lo haría ni por obligación porque eso implicaría correr. Y correr implicaría hacer ejercicio. Y hacer ejercicio implicaría hacer algo. Y hacer algo implicaría cansarse. Y cansarse era... cansado. Demasiado para su gusto. No haría algo así.

Asintió al escuchar lo último, pareciéndole buenas noticias al pensar en que podría sobrevivir a base de pan y mermelada durante al menos un par de días más, aunque entonces debiera volver a buscar... algo comestible, en general. Cada vez que tenía hambre le tocaba salir para ir a por algo. De hecho, si estaba fuera de su cuarto era porque se había quedado sin comida y quería alimentarse con lo que pillara, porque se lo habían pedido múltiples veces y había terminado cediendo por la pesadez ajena o que por la temperatura, el olor o algún factor así había decidido acoplarse en algún banco cercano al edificio, por los jardines, para tomar un poco el aire mientras hacía algo como leer, dibujar o coser, principalmente.

De la nada, como un fugaz destello, se dio cuenta de que sabía que la morena se llamaba Annie, o algo así, porque lo había oído un par de veces de la boca de... de... ¿de quién? Ese era precisamente el problema. La otra niña debía tener un nombre, claro, pero desconocía cuál era. No podía estar pensando en ella eternamente como "la que parece mayor de ambas", teniendo en cuenta que, además, podía encontrársela por separado. De hecho sí que podía, evitando tener que recurrir a nombrarla, pero creía más adecuado, por una vez, preguntarlo directamente. De hecho no estaba seguro ni de cómo se pronunciaba el nombre de la de apariencia más infantil, aunque "Ani" parecía ser lo más adecuado.

- Sois Annie, ¿y...? - Tal vez no lo había cuestionado tan directamente, pensándolo mejor, pero sí a su modo. Su forma de comunicación, y su filosofía -Si así podían llamarse a sus pensamientos.- de vida en general, era un tanto propia y especial a ojos de cualquiera, seguramente.
Chairo
Mensaje por Nintsu H. el Vie Dic 26, 2014 8:23 pm

Re: Merienda en los Jardines [ Priv. Chairo ]


Annie observó con aquellas orbes rojas curiosas al castaño, prestándole toda la atención posible. Dejó de beber y de comer para poder cuadrar todo lo que le decía, así podría nutrirse de a poco de información, claramente investigaría un poco más tarde, le preguntaría a sus mayores, tal vez buscaría en algunos libros de que trataba con exactitud si es que no se le aclaraba la duda. – Canibalismo ¿? – preguntó luego con extrañeza. Esa palabra sí que la conocía –Entonces Chairo no come animales por respeto – concluyó la más joven del grupo, luego haciendo otro análisis a lo escuchado.
Perdió un poco aquella timidez que le era característica, a la curiosidad que también le era uno de sus rasgos.
– Si es canibalismo, quiere decir que Chairo es un conejo – señaló con el dedo al estudiante, acto tomado como mala educación, pero que al parecer la morena lo había olvidado sonriendo con levedad, con cierta emoción. No tenía un animal preferido en especial, pero debía admitir que los conejos le fascinaban, y eso de denotaba al amor y cuidado que les prestaba a los conejos que estaban en casa. – Pero tiene un aspecto humano – recalcó después , tomando asiento de rodillas, reposando las manos en su propia barbilla repasando lo que había leído en los libros de la biblioteca y de casa, y por qué no, algunas cosas que había aprendido en clases, y hasta tomado atención a charlas ajenas . Bingo! – Podrías ser.. un hibrido.. o.. un meta..metamo… - se le trabó la lengua , repitió la palabra en su mente por un prolongado tiempo, sin conseguir lo que quería - Metamorfo, Annie – corrigió de inmediato la rubia terminando de hacerle los panes al chico. Estaba lo bastante tranquila y ajena al tema.
Se pudo decir que Nintsu le brindó la atención debido a un trabajo que hizo bien, aunque, de todos modos, ella lo haría si Chairo quisiese o no. No dejaría que un desconocido tomase un cuchillo frente a sus ojos, aunque tampoco dejaba a sus conocidos que lo hiciesen, se pondría un poco paranoia con posibles armas corto punzantes, pero era más elocuente con los chuchillos más que, por ejemplo, las tijeras
– Mi nombre es Nintsu – contestó luego, limpiándose las manos, ordenando los contenedores en donde correspondía, en fin, despejando el espacio un poco. Ya estaba algo llena, pero se arriesgó a tomar del canasto un durazno maduro, del cual dio un mordisco – Es un placer – dijo al tiempo después.
Nintsu H.
Mensaje por Chairo el Mar Ene 06, 2015 6:54 am

Re: Merienda en los Jardines [ Priv. Chairo ]

Ni se inmutó mientras la niña de oscuros cabellos iba preguntando y comentando. Esperaría a que sacara las conclusiones ella misma. De lo contrario, nunca crecería ni maduraría sabiendo investigar y por ende saber mucho con poca información, deduciendo todo aquello que se pudiera en cada ocasión, siendo capaz de suponer...
Puras mentiras. No creía necesario comentar, así que no lo hacía. Y no por educación, sino más bien por su enorme pereza.
Canibalismo: Esa era su mayor pista. Por respeto, por ser un conejo... Iba bien, aunque fuera de un lado a otro. Y su conclusión también fue la correcta. Posiblemente hubiese sonreído si soliera hacerlo, pero no era el caso.
Tras bostezar, dio un par de palmadas como "premio" por el acierto de la morena al deducirlo y por el de la rubia al corregirla, creando una mejoría en la pequeña investigación de la pequeña. Pero enseguida cesó.

- Así es, soy un metamorfo. - Asintió levemente. - Era un humano y un día desperté como conejo sin saber ni cómo, pero creo que no soy un híbrido... - Pensó durante unos instantes. Había dos posibilidades, aunque ambas poseían algo poco creíble. No lograba elegir la más adecuada, así que decidió soltarlas ambas y que pensaran ellas, si querían. Esta vez hablaría de más, a su parecer. - Sólo... soy un humano convertido en un metamorfo, o directamente un metamorfo de nacimiento cuyas habilidades tardaron en salir a la luz.

Nintsu, Nintsu, Nintsu... Se repitió el nombre mentalmente. Nintsu y... Amy... Anna... Annie... Alba... Ya no recordaba el nombre de la morena, pero estaba bastante seguro de que empezaba por A y tenía apenas tres o cuatro letras. Recordaba el suyo, Valentino, el apellido, Agnelli, y el mote con el que se daba a conocer, Chairo. Sabía que la rubia era Nin...
Bueno, dejemos el tema aparte. Ya nunca más podría llamarlas por sus nombres.
Él ya se había presentado, o eso creía recordar. Y si no lo había hecho esperaría a que preguntaran, y ya.
Ah, sí, un placer... El placer para él sería recordar los nombres ajenos, pero sabía que tardaría un rato en hacerlo, si es que eso llegaba a ocurrir. Su memoria era un desastre. Ya tenía suerte con saber dónde estaba y por qué... ¡La comida! En realidad lo había olvidado. Tampoco estaba mal sociabilizar un poco... ¿o sí?

- Eh... - Dudó, pero pensó que sería lo más... ¿educado? Sí, sería eso... posiblemente. - Lo... mismo... digo. - Algo así era, o eso creía al menos.

Rápido, rápido... Debía decir algo. Lo mejor sería impedir que el silencio reinara el ambiente, incomodando a las muchachas.

- ¿Venís mucho por aquí? - Preguntó lo primero que se le ocurrió.

No. Definitivamente, sociabilizar no era bueno. Era difícil y cansado. ¡Había que pensar y... hacer cosas!
Chairo
Mensaje por Nintsu H. el Sáb Ene 17, 2015 2:20 pm

Re: Merienda en los Jardines [ Priv. Chairo ]

A la mayor le era imposible hacerse oídos sordos en cuanto a la charla que su hermana y Chairo se tomaban. Obviamente no podría tampoco si estaban tan cerca, simplemente, la rubia no formaba parte de la conversación actual, o al menos de momento. Cuando escuchó lo del ‘conejo’ quedó observando al muchacho con cierta curiosidad, y hasta una sonrisa se le dibujó en los labios. Si bien no era una fanática total de los animales, los conejos le eran de su agrado, y le pareció hasta tierno que el muchacho, al cual le había dicho rato antes ‘esponjoso’ , fuese metamorfo en uno. Aun así se reservó a no decir nada en lo absoluto, aunque luego le daría méritos a su hermana por las deducciones que había tomado, eran lo bastantes sencillas a decir verdad pero para una mente en proceso como la de esta misma, bueno, había que darle animo de alguna forma.

Annie gesticuló una de sus sonrisas más amplias que tenía, una dulce, estaba contenta de no estar equivocada, por su logro, hasta se animó aún más por los aplausos que el chico cabello de chocolate brindó, por muy pobres y suaves que hayan sido.
– Suena lindo transformarse en un animal – comentó , se podrían decir que estaba aún más entusiasmada que la rubia, por un momento se imaginó a Chairo como uno de los conejitos de su padre , no uno común y corriente, grandote , robusto y peludillo, si no que uno pequeño, lo suficiente para caer en la palma de una mano de un adulto, en el caso de Annie, en sus dos pequeñas manos. – Y siendo metamorfo , además de convertirte en un conejo, qué otras cosas puedes hacer? – la curiosidad abordó a la muchacha nuevamente, puesto que nunca habría tenido la oportunidad de conocer a uno . Luego, cuando volviese a casa tendría el tiempo suficiente para encerrarse un rato en la pequeña biblioteca a leer unos cuantos libros .

Nintsu se estiró un poco, haciendo sonar ligeramente la espalda, ladeando el rostro a un lado
– No solemos pasearnos mucho por la Accademia – comentó entre tanto, tal vez hablaría un poco de más – Solo cuando vamos a clases o a visitar a alguien a los edificios – explicó es un pequeño bostezo; la comida le había dado algo de sueño.
Nintsu H.
Mensaje por Chairo el Miér Mar 11, 2015 10:11 am

Re: Merienda en los Jardines [ Priv. Chairo ]

Lindo, lindo... Aquella palabra, por absurda que fuera, le hizo pensar. Él no se consideraba algo así ni de lejos, aunque se lo habían dicho ya varias veces y no sólo una persona. El significado era amplio pero claro y supuestamente halagador. No sabía si debía agradecerlo, así que finalmente prefirió dejarlo estar, aunque en su mente continuaba resonando. ¿Por qué tanta insistencia en adjudicarle adjetivos como ése hasta el punto de hacer que recordara más de tres veces que había sido llamado así? Eso, en él, no era un hecho común.

Volvió en sí al oír la siguiente pregunta. Si lo anterior le había hecho pensar, esto le ofrecía la idea de creer que moriría en el intento de responder. No estaba seguro de si sus poderes estaban relacionados con el hecho de ser un metamorfo, aunque estaba claro que un humano no podía tenerlos, así que los debió adquirir con el... contrato, o lo que fuera que hiciese antes de sorprenderse a sí mismo al descubrir que estaba encerrado en un cuerpo animal, como la típica serie en la que el protagonista, de la nada, despierta siendo del sexo opuesto, pero peor.
A ver, repasemos: control del aire, incluyendo curación utilizándolo, teletransporte y desmaterialización... o algo así. Nada fácil de explicar ni nombrar. Vaya problema...

- Nada... impresionante. - Mintió, buscando ahorrarse palabras sin entretenerse demasiado en buscar una buena excusa. - ¿Vosotras... sois humanas? - Propuso un cambio de tema, intentando distraerlas para que fueran ellas las que hablaran. Nada personal. Bueno sí, pero consigo mismo. Nada personal con ellas.

Ladeó un tanto el rostro. Según lo que decían, habían coincidido por pura casualidad. O por el destino. A saber. Miró alrededor al oír los lugares, tanto "clases" como "edificios", notándose así que no sabía ni dónde estaba él en aquel preciso instante, y por lo tanto mucho menos todo aquello. Él era espontáneo, principalmente porque si meditaba antes de actuar se olvidaba antes de, precisamente, eso, actuar. A lo mejor sí que era un chico algo raro, sí, como solían llamarle cuando estaba en la Tierra, hacía ya unos años... ¿o meses? Ni sabía el tiempo que había pasado. Como fuera, aunque abajo le llamaban "friki", principalmente, le hacían sentir extraño de un modo u otro, cosa que poco le importaba pero que, por alguna razón, había recordado en aquel mismo instante.
Cuando dejó los pensamientos de lado para responder de una vez, olvidó lo que había oído. Negligencia humano-roedora. Prefirió dejarlo estar.
Chairo
Mensaje por Nintsu H. el Jue Abr 02, 2015 4:26 pm

Re: Merienda en los Jardines [ Priv. Chairo ]

La morena ante aquella vacía respuesta soltó los labios en un puchero, haciendo una mueca de aparente disgusto, pero tampoco podría pedir demasiado, tampoco era lo suficientemente exigente con alguien que recién había conocido como para reclamar algo más al detalle. Aunque una transformación a un animal en específico era algo realmente sorprendente si se venía de la misma naturaleza y sin hacer usos de alguna especie de poción o encantamiento en especial. Pero también eso dejaba abierta la posibilidad de que supiese más cosas, después de todo era algo bastante vacío lo que había obtenido como solución a su duda. Bueno, no sacaba nada dándose eso vueltas a la cabeza. Sus manos jugaron entre ellas y asintió con levedad, seguida de una bajada de mirada, esbozando una sonrisa de aquellas tímidas – Oh, vale – dio la respuesta en un tono completamente dulce y melodioso.

Las palabras fueron incapaces de salirse de la boca de Annie, y cuando encontraron alguna posible respuesta a la duda del chico de cabelleras castañas, una mano hizo un gesto de silencio sobre sus labios, siendo la dueña la mismísima Nintsu, quien en aquel gesto pequeño pedía ser ella quien diese la respuesta. Obviamente le molestó un poco a la menor de las dos, se cruzó de brazos mordiéndole la punta del dedo con cuidado de no hacerle mucho daño, pero con la fuerza suficiente como para que la rubia diese un respingo, seguido de una palmada en la pierna de su hermana.
La mayor de las dos carraspeo un poco ignorando el hecho de que su pequeño dedo había sido mordido, se limpió este mismo con una de las servilletas sonriendo apenas, con el ceño fruncido por el acto de su hermanita. Pero sin querer hacer demasiado tiempo de espera, tomó la voz
– Bueno, si lo pones de cierta forma, claro que lo somos – ladeaba el rostro entre lo uno y lo otro.

Tenían precisamente la forma antropomórfica, parecían ser humanas como cualquier otra persona, y sólo pocos detalles físicos podrían hacerles diferencias con aquella raza, pero en ellas se les veía lo bastante nulos si se consideraba únicamente la anatomía externa e interna, pero por otros lados estaban cargadas con otro tipo de energía, por así decirlo , bueno, cosas de brujas
– A diferencia que somos capaces de manipular las fuerzas mágicas – se rio de ella misma por emplearlo de aquella forma –por así decirlo, claro – rodó los ojos seguido de una encogida de hombros

Y estaban mintiendo, si se les veía de alguna forma u otra, estaban viviendo su propia mentira, la ocultaban tras un engaño. Después de todo, Nintsu no era nada más que una muñeca a la cual pudo tener un contenedor de forma humana, siendo este mismo creado como un homúnculo al detalle, y lo mismo se trataba de Annie, siendo ambas una creación más artificial que completamente natural. Pero al fin y al cabo, si bien no fueron engendradas en un vientre por x meses de gestación, ambas sentían emociones, los sentimientos, los sabores, los ruidos, el mismo tacto. Nada podría diferenciarlas concretamente de alguien vivo. Porque lo estaban, y así se sentían a cada día. Pero eso no quería decir que al menos la mayor de las dos de veces sintiese que no le correspondía vivir su vida como una niña, después de todo, cuando poseía aquel cuerpo suave de telas y otros materiales pensaba y hablaba como una adulta, y ahora como una chiquilla. En cambio, Annie estaría más centrada en llenarse de conocimientos, descubrir y poder sentir cada una de las cosas que leía en los libros, era su sueño, su anhelo, nunca se veía desanimada en pensar que era bastante probable que su crecimiento en ese cuerpo estaría limitado a una precaria estatura, a una apariencia de una niña pequeña. Realmente no le importaba.

Nintsu H.
Mensaje por Chairo el Lun Jun 22, 2015 2:15 am

Re: Merienda en los Jardines [ Priv. Chairo ]

Al menos, a diferencia de muchos otros, ellas no parecían querer preguntar incesablemente. Alguna vez había recibido más de un "¿Por qué?" al responder de forma tan seca y superficial, y en gran parte de las ocasiones pasaba de explicarlo todo. Siquiera tenía algo interesante que decir, a su parecer. En este caso, era un conejo que manejaba el viento y sí, tenía algunas habilidades, unas más asombrosas que otras, pero no tenía por qué contarlo por ahí. Tampoco es que las utilizase demasiado. Algunas estaba bien que las ocultase. Por ejemplo, la que le servía tan bien para robar.
Sí, robar.
Le servía para infiltrarse en casas o habitaciones ajenas y tomar lo que quisiese. Después de eso, le quedaba abrir alguna puerta o ventana desde dentro, si se pretendía llevar algo, y salir como si nada hubiese pasado. Como si no hubiese robado.
Sí, robado.
Entre eso y los días que faltaba a clase, a veces se preguntaba cómo no lo habían echado aún de la academia. Por qué...
"Otra vez el "por qué".

Y, como la de pasar a ser prácticamente aire normal y corriente de un momento a otro, tenía algunas habilidades más. Dos o tres, según creía recordar. Por eso no era cuestión de contarlas todas, porque tomaría mucho tiempo. Demasiado tiempo. De veras, demasiado para él.
Demasiado tiempo perdido.
Demasiada energía invertida en pensar.
Demasiada energía invertida en hablar.
Demasiado, al fin y al cabo.

Mientras se planteaba sintetizarlo todo, idea que descartó enseguida al notarla demasiado difícil y al no oír insistencia para que lo hiciese, veía cómo las chicas interactuaban entre ellas. Le resultaban... ¿tiernas? No encontraba el adjetivo exacto. Muchos eran adecuados, pero pocos precisos. No lo suficiente. Las describiría como infantiles pero para nada repelentes, a diferencia de muchas niñas de su edad. O de su edad aparente, al menos, que con la fauna que existía bien podrían ser mayores que él, y no precisamente poco. Nada les quitaba la posibilidad de sobrepasar los cien años, ni los mil. O más.

Su respuesta le resultó inexacta. Visto de ese modo, él también lo era. Prácticamente todos los de la cúpula lo eran, y muchos de la Tierra también, excepto los que hubiesen mutado, o algo similar. No sabía qué estaba ocurriendo allí abajo y había olvidado casi todo lo que había ocurrido allí. Excepto... Excepto... Estaba recordando... Algún día se acordaría de su padre, de su madre, de toda su familia... Tal vez incluso tuviese hermanos y ni lo supiese...
Y, haciendo memoria, lo que recordó fue...
Fue...
Ah, sí, un día jugando a la PlayStation. Nada que le ayudase a encontrar a su familia, aunque le parecía más interesante saber que en aquella zona había un cofre oculto si se dirigía a la izquierda. Algo muy importante en su día a día, por supuesto.
De todos modos, se le olvidaría enseguida.

Magia, magia... Pensó un momento en las posibilidades, en principio escasas. Eran magas, brujas, hechiceras o algo similar. No recordaba otra raza que pudiese utilizar la magia directa y correctamente, aunque veía la posibilidad de no conocerla o de haberla olvidado también. Por lo siguiente, bien podrían ser hadas y considerar que el cambio de tamaño era magia, o lo mismo con absolutamente cualquier otra raza o especie. Dejó de darle vueltas y abandonó el tema para no tener que indagar más. La curiosidad era algo malo, que llegaría a obligarle a esforzarse si le permitía introducirse en él, poco a poco y cada vez más hasta controlarlo completamente. No dejaría que algo así ocurriese.

- ¿Estudiáis en la academia? - Se le ocurrió preguntar. Si la respuesta era afirmativa, ya tenía a quien utilizar como guía. De todos modos, le daba la impresión de que le habían dicho que lo era, aunque... tal vez hubiese sido cuando les había dejado de prestar atención durante un momento, y por eso tenía vagos recuerdos, o simplemente se le habían mezclado de un modo u otro.
Chairo
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