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Mensaje por Nintsu H. el Dom Ene 12, 2014 10:34 am

Merienda en los Jardines [ Priv. Chairo ]

Hacía ya bastante tiempo en que ambas hermanas no se daban una vuelta por lo que era la Academia. En su información, las clases a las que ambas iban aun no estaban activas, cosa que se les hacía extraño, dado a que ambas estaban dispuestas a aprender lo que le enseñasen sus mentores en las ramas de la enseñanza , sonaría lo bastante cliché a los oídos de los demás, pero ambas tenían aquellas ganas de superarse así misma, pronto así la competitividad entre ambas se haría a cargo de sus vidas para destacar ante al menos, a los que ellas consideraban padres, y posiblemente tutores de los cuales estas no querían decepcionar con malas calificaciones, procesos, en fin.. Querían llevar una vida llena de éxito, a pesar de ser ambas unas pequeñas aun, y no tener demasiado tiempo de vida. Ambas de igual forma, solían bajar al sótano de donde vivían, allí, es donde la magia para ellas tendría un verdadero sentido. Si bien solo tenían autorización para ir allí en compañía de algún adulto que fuese responsable, aprovechaban el momento en que estos estaban en casa para bajar y meter mano a las cosas que encontraban.. ¿Por qué no bajaban sin el permiso?. Se trataba de un cuarto lo bastante lúgubre, sombrío y oscuro como para que ambas se armasen de valor para bajar a corretones a encender los candelabros de las paredes, a pesar de tanta tecnología a la que el mundo estaba expuesto, más bien, la cúpula, aquel lugar parecía lo bastante medieval, como de inquisición, que casi parecía irreal a sus propios ojos.No obstante, sus experiencias eran realmente progresivas, iban de paso a paso, a gatas, como bebés, pero sabían que de la practica se hacía al maestro.
Hoy, tenían planeado montar un pequeño picnic entre ambas en los jardines de la academia. La castaña temía al bosque de veces, ir sola no le era un problema, de hecho, de veces iba a cazar mariposas con su red, y luego las liberaba en el portal de la casa por momentos, para disfrutar de un panorama amplio, pero quien le preocupaba era su pequeña hermanita , Annie, la cual era más incrédula, miedosa y curiosa de las dos. Aunque se veía lo bastante más tranquila y valiente. La castaña y la morena eran sus contrapartes, si bien, Nintsu era alguien realmente sociable, y parlanchina, Annie era realmente callada, y solo lograba hablar cuando realmente esta lo estimaba conveniente .Lo malo de ambas era que la timidez era dueña de sus bocas, y tendían a sonrojarse con facilidad ante nuevas caras y personas. Aunque no tardaban en coger confianza con los desconocidos, cosa que no era muy alentadora para ciertas cosas. La mayor era la que estaba más consiente de los peligros que podrían atacarlas, aun tenía malos recuerdos del tiempo en que fue muñeca, y la apocalipsis allí abajo para ella habría sido realmente pésimo para a ella, puesto que cuando era simplemente un objeto, se sentía inútil. Gracias a dios se convirtió en una niña gracias al albino, aunque a veces prefería su antigua vida, dado que, según ella, se ahorraría muchos problemas.
La menor iba con un pequeño canasto en sus mano izquierda, mientras que la diestra iba agarrada a la de la mayor con suavidad y fuerza , por tal de no perderse en los senderos que ella realmente no conocía.

Una vez que ambas estuvieron dentro de la Academia, fueron directo a los Jardines, si bien no era un temporada primaveral, el invierno había dejado huellas de hermosas flores que aun estaban abiertas, sobre todo vivas, realmente, los jardíneros que se preocupaban por la ornamenta del edificio habían hecho un buen trabajo. Caminaron hasta bajo de un árbol, tendiendo ahí un pequeño mantel rosa de detalles estrellados color amarillo crema, dejando el canastito sobre este mismo

-Aun no tengo hambre... Habló la menor, chocando sus dedos con algo de timidez a la posible respuesta de su hermana, quien se había esmerado en poder llevarla al jardín -Aunque realmente no era un gran esfuerzo-.
-Vamos a ver si aun hay mariposas?- Propuso con ánimo la otra. La menor asintió un par de veces con alegría, y ambas dejando sus cosas bajo aquel árbol, fueron a meterse cerca de los arbustos, en busca de aquellas criaturas maravillosas que Nintsu solía ir a cazar.
Nintsu H.
Mensaje por Chairo el Lun Ene 20, 2014 8:46 am

Re: Merienda en los Jardines [ Priv. Chairo ]

Llevaba horas desocupado, holgazaneando entre las cálidas sábanas de la cama de su cuarto, concretamente en el edificio de la clase Nube. Podría hacer algo, pero, ¿qué más daba? ¿Qué o quién le obligaría a ello? Estaba bien descansando y haciendo... nada. Bostezó, indispuesto a salir de allí, y se acurrucó en el mismo lugar. Rato antes había estado durmiendo durante quince horas prácticamente seguidas, con sólo una pausa a las doce, y pretendía seguir haciéndolo pero el hambre se lo impedía.
Un nuevo bostezo escapó de entre sus labios, y otro más. Creía tener más sueño que hambre. Se enroscó, encogiéndose en postura fetal como si de un gato se tratase, y cerró los ojos nuevamente para seguir durmiendo. No estaba del todo cómodo así, por alguna extraña razón, por lo que dio una vuelta sobre sí mismo, apartando la manta y descubriendo por lo tanto el frío de su alrededor. Ya no bostezaba. Lo que tenía era pereza, no hambre. Terminó cediendo a las no tan silenciosas peticiones de su estómago y levantándose al fin, eso sí, con lentitud.

Debía ir a por algo de comer, pero lo haría rápido. No sabía cocinar, así que se comería una fruta cualquiera y volvería a la cama a seguir perdiendo el tiempo, o esos fueron sus primeros planes.
Rápidamente comprobó que no podía hacer eso, pues apenas había una cereza y tras ingerirla se quedó prácticamente igual, por lo que le tocaría salir.
Salir.
En serio, salir.
No le gustaba la idea, pero lo haría. Era demasiado necesario, pues era claramente una situación de vida o muerte.

Volvió al cuarto para vestirse de cualquier forma y se peinó rápido por tal de estar presentable al menos. Se colocó también una bufanda, pues en comparación de cómo había estado las últimas horas la calle era un clima especialmente frío, pero pasó de ponerse chaquetas; sólo llevaba una sudadera sobre la camiseta de manga corta que había "elegido" de un modo completamente aleatorio. Era todo cuestión de suerte.
Se dirigió a la puerta, dispuesto a salir ya de allí, pero recordó antes que sería mejor recolectar provisiones, por lo que le convendría llevar algo para poder guardar los alimentos antes de volver allí.
Tomó una mochila, pues, de color negro, pasando de los libros y lo que hubiera dejado en su última salida, y se dirigió a la puerta, caminando perezosamente. La había dejado abierta por flojera de cerrarla, así que se ahorró abrirla y salió directamente de la habitación.
Se recolocó la mochila mientras seguía caminando por los pasillos, aligerando un tanto el paso hasta llegar al fin al exterior.

Apenas estaba en los jardines y ya quería volver. Había demasiado aire, hacía frío, tenía hambre y había desconocidos cerca. Demasiados factores en su contra. Estornudó de un modo curioso, desacostumbrado a ese tipo de ambientes, mientras observaba su alrededor. Nada interesante, sólo flores, críos traviesos y movidos y adultos desconocidos y de dudosa fiabilidad. Incluso dudaba que hubiera renegados o cazadores colados entre los miembros de la academia ya que, como apenas asistía a la academia y si fuear no prestaría atención si no creyera que la asignatura o el tema realmente lo merecía, algo realmente extraño, no conocía a los profesores, trabajadores y demás estudiantes del lugar. Siquiera reconocía a sus compañeros. De hecho, apenas salía de su habitación. Ésta era como su refugio, su único hogar, algo que lo protegía de cualquier mal cercano, un lugar que jamás abandonaría si eso fuera posible, pero... Necesitaba salir de vez en cuando, aunque fuera para ir a por ciertos objetos necesarios para él, como comida, libros, incluyendo desde novelas y biografías hasta mangas aunque con especial aprecio hacia estos últimos, juegos nuevos de consolas que también había conseguido saliendo de allí, telas diversas para coser principalmente cosplay, entre otras cosas. Pero no le gustaba estar al aire libre. Prefería claramente los espacios cerrados.

Debería andar, y... ¿Dónde conseguiría algo? Podía ir a la cafetería y allí vería qué hacer para conseguir reservas, tal vez.
Comenzó a caminar hacia dicha dirección hasta que algo llamó su atención. Algo más fácil.
Se detuvo repentinamente al verlo.

Había un mantel rosa con... Los detalles son lo de menos. La cuestión es que había una canasta que probablemente tendría comida dentro. Comida de fácil acceso.
Se acercó intentando ser sutil, pero las ganas le podían. Tenía hambre, y en cuanto su estómago soltó soniditos corroborándolo sintió que no podría acercarse tan tontamente durante mucho tiempo, mas aun así lo intentó. Todo era por ahorrarse faena. No sería la primera vez que robaba algo así por... necesidad, claro. Era necesidad.
Al llegar al mantel, comenzó a gatear, por tal de no ser visto, hasta la canasta, y justo cuando estaba a punto de llegar aquella extraña amnesia hizo su aparición y olvidó qué estaba haciendo.
Miró hacia los lados con confusión y se levantó. Siguió ojeando su alrededor hasta volver en sí, soltó un "ah" ahogado, volvió a agacharse y se dispuso a seguir con aquel "necesario" robo, centrándose en el canasto al abrirlo para comenzar a investigar su interior, dispuesto a llevarse lo que le resultara... necesario para poder encerrarse nuevamente en su cuarto durante varios días.

Lo dejó estar unos instantes más para dejar la mochila que llevaba delante de él, la abrió, fijándose en el cuarto tomo de To Love Ru que había quedado allí, junto al primero de Infinite Stratos, además de un libro que siquiera tenía el título en la portada, por lo que era un incógnito para él. No importaba que hubiera cuatro cosas mal contadas allí dentro; podría meter allí suficiente comida para sobrevivir un par de días más. Sólo le faltaba conseguirla.

Volvió su atención al canasto de dueño, dueña o dueños, dueñas, o lo que fuera pero desconocido, dispuesto a extraer de allí todo lo que estaba buscando. Quien lo hubiera llevado ya podría conseguirlo de nuevo por su cuenta, o eso esperaba. El problema sería que lo descubrieran así, rebuscando en una cesta de comida ajena. También tendría que vigilar cada producto que tomara, pues al ser vegano evitaba los productos animales, especialmente carnes y pescados.
Chairo
Mensaje por Nintsu H. el Mar Ene 21, 2014 12:19 am

Re: Merienda en los Jardines [ Priv. Chairo ]

Quien primero había saltado a los arbusto fue la mayor, la cual con más experiencia en el arte de la caza de insectos, primero que nada, buscaba crisálidas entre las ramas de los pequeños follajes verdes. Aun así, no encontraba amago siquiera de una oruga. Entre ello, a gatas estuvo en el césped mientras buscaba alguna chinita o aunque sea un cien pies, sin temor siquiera a ser picada por una araña del jardín. Al contrario, la morena estaba de pie, mientras buscaba con la mirada algo que le llamase la atención en movimiento, o más que nada una mariposa. Miró el lugar donde iban a merendar de reojo, aun seguía la canasta ahí, y por ello se preocupaba.
Annie estaba tan emocionada por la merienda al exterior de su casa, como también por las mariposas y la cazeria de estas mismas, pero a la vez preocupada del canasto. Y no se trataba exactamente de la comida, es más, su mascota se encontraría regocijada entre uno de los paños de cocina dentro de ahí aun durmiendo

-... Crees que Robín esté bien?-
- No te preocupes, ha de estar dormido aun
- Si despierta?
- Pues saldrá de la canasta y te verá...-
- Si tiene hambre?
-.... Irá a por nueces?.
-... Si se come la merienda?.
-... Le regañaré.
A cada pregunta que hacía, había una respuesta de la mayor sin vacilo alguno,esta misma estaba principalmente concentrada en su búsqueda, no le prestaba demasiado atención a su hermana de la cual estaba preocupada por su mascota. Aunque esta ni siquiera se había enterado de la salida.
Cuando las niñas metían y metían cosas para comer en la merienda, la ardilla aun dormía en su pequeña cama la cual estaba situada en el cuarto de las hermanas, en una mesita de noche. Estaba cómodo entre sus mantas, durmiendo , descansando del día anterior del cual se había dedicado a jugar con sus compañeros roedores, un par de conejos de los cuales poseía el padre de sus amas, al igual de una curiosa araña que de veces comenzaba a tirarle de sus telarañas como torpedos, y este respondía tirándole la viruta de los lápices cuando se les sacaba punta. Este mismo había sido cuidadosamente sacado de su pequeña cama a escala, y dejado entre un paño de cocina dentro del canasto, y no se había enterado.
La mayor suspiró con frustración, mientras se levantaba del suelo y se sacudía el vestido color crema que traía, mirando a su hermana con cierto enfado
- Pues parece que ni andan hormigas .. Aclaró en disgusto. Las rodillas las tenía manchadas de tierra, con tonalidades verdes por el pasto. Puchereo un tanto, se había ensuciado el vestido por andar de busca de insectos que no habían en la tierra, seguramente por los insecticidas o algo por el estilo, más, luego se olvidó de ello, en mente, claro estaba que llegando a casa tendría que lavarlo, si no, podría confeccionar otro vestido parecido y del mismo color si le era necesario.
La otra miraba a todos lados algo desorientada, sin encontrar una mariposa, algo triste ante el fracaso de la pequeña e infantil misión que ambas se plantearon antes de ir a disfrutar de la comida, que en ese entonces, al parecer, un muchacho se dedicaría a robar a espaldas de ambas incrédulas estudiantes de Nube.
- Creo que aun los bichitos están durmiendo.. Supuso Annie, quien sonrió con apeno ante el hecho de molestar a otras criaturas que se dedicaban al descanso.. aunque.. como mencioné anteriormente, no estaban. La castaña rodó los ojos en un pequeño suspiro. Su hermana era lo suficientemente tonta como para creer en esas cosas.
Pero había que comprenderla, después de todo, a pesar de parecer una niña de una edad madura, tendría solo unos meses de aprender a caminar a plenitud.
Si bien ella misma, Nintsu, había sido una muñeca, desde que nació tenía una conciencia, y había aprendido lo bastante en el hombro de Beth y en el de Stear, era como una adulta, más, cuando la hicieron una niña pequeña, quedó con la facha y con esa mentalidad, aunque tenía más experiencia que la otra, y en eso con claridad estaba,
Bueno.. da igual... ¿Nos vamos a comer?
- Ok... Respondió la otra con cierto animo ante la propuesta.- Quien llega primero se come la primera rebanada de tarta!-. Entre ello, fue la primera que echo a correr, y una vez que se asomó a donde se encontraban, ´pudo a ver un chico de cabelleras castañas, el cual aparentemente pretendía tomar algo de la canasta. Su primera impresión más que nada fue una ligera molestia.. pero.. por otro lado. Pensó.
Su tutor usualmente cuando merendaba al exterior, pasaba de quien se sentase a tomar algo, recordó aquella vez, que cuando era muñeca, un grupo de diversidades de sexo se habían sentado comer, aunque.. no había resultado. ¿Por qué no invitar al otro a merendar con ellas?. Después de todo, había la bastante comida para los tres, cuatro , cinco o seis.
En silencio terminó por sentarse en rodillas en el mantel, mirando al otro con algo de curiosidad
- Oye. ¿Quieres merendar con nosotras?. Preguntó directamente en un tono animoso. Mientras, la otra hacía un esfuerzo por no tardar en su andar. Terminó por recostarse a un lado de su hermana sin percatarse del castaño, mientras recobraba el aliento agotada.
Nintsu H.
Mensaje por Chairo el Sáb Ene 25, 2014 12:07 pm

Re: Merienda en los Jardines [ Priv. Chairo ]

Debía tomarlo todo rápido y huir cuanto antes. Si se entretenía, lo descubrirían. Tal vez lo más rápido sería llevarse aquella canasta, entera, descaradamente, pero si lo veía su propietario, su propietaria, propietarios, ignoraba lo que fuera o fueran, lo sabría rápido ya que un objeto exactamente igual le hubiera desaparecido a él.
Pero... Tenía hambre. Y no poca. Su estómago llegó a rugir entonces mientras pensaba en comida. Muchos pensarían en deliciosos pasteles, suculentos filetes, exquisitos quesos... Pero no. Él no quería estas cosas, a excepción del pastel si éste carecía de alimentos de procedencia animal, como por ejemplo leche o nata, aunque claro, la última era extraída del anterior ingrediente. La carne, definitivamente, no pensaba ni en tocarla con un palo de madera de gran longitud con la separación entre ellos de un cristal y estando ésta en una caja transparente cerrada con candado. No. No se comería a algo con sistema nervioso.  Le asqueaba y repugnaba la idea de ingerir cadáveres y no le veía sentido, aunque de tanto en tanto recibía la visita de su amiga anemia por ello. Y el queso... procedía de la leche, y ésta de algún animal, ya fuera una vaca, una cabra, una oveja o una rata. Un animal y ya. No comería algo extraído de uno a menos que tuviera la certeza de que éste no había sufrido en tal acto. Entonces, se lo pensaría..., excepto por lo de comerse su cuerpo. Eso sí que no. No comería carne o pescado ni por obligación estricta.

Se entretenía pensando en cualquier cosa y siquiera había mirado qué había dentro de la canasta cuando fue interrumpido por una voz.
Llegó a sobresaltarse. Estaba perdido.
Alzó la mirada, encontrándose con una... niña... pequeña. No parecía pasar del metro y medio. Enana. No se sentía amenazado por alguien así, a menos que fuera un grupo y...
Cazzo. Había al menos una más.

Podría haber huido... si no fuera tan vago.
Podría haberse excusado... si no fuera tan vago.
Podría haber explicado la realidad... si no fuera tan vago.
Podría haber pedido algo antes de pensar en robarlo... si no fuera tan vago.
Podría haber ido a buscar comida decentemente... si no fuera tan vago.
Podría haber cocinado algo, tras haber aprendido varias recetas... si no fuera tan vago. Y encima olvidadizo por aquella extraña y dichosa amnesia.
Podría haber pensado una solución en lugar de mantener la mirada perdida sin actuar... si no fuera tan vago.
Podría... Podría hacer muchas cosas, pero la flojera le podía. Ser vago; causa y solución de muchos problemas.

Fuera como fuese, había sido invitado indiscriminadamente a comer junto a ellas, pacíficamente estando él ya más tranquilo al ver que sólo eran dos simples y aparentemente indefensas crías, pese a haber sido descubierto intentando usurparles lo que parecía ser su merienda. No podían ser tan buenas. Debía ser una trampa. Debía...

Podría haber desconfiado seriamente de ellas... si no fuera tan vago.
Podría plantearse soluciones, nuevamente... si no fuera tan vago.
El mismo problema, una vez más. Debía desperezarse, y posiblemente lo haría si no fuera tan vago. También podría...
Basta ya. Estaba pensando demasiado y ya hasta eso le daba cierta pereza.

-  Ah... Bene... - Susurró, en parte en su idioma natal. - ¿No os importa? - No sabía ni para qué lo había preguntado. Podría habérselo ahorrado. Pues se ahorraría un agradecimiento, para compensar, mientras esperaba que no le respondieran. Prefería acceder a comer junto a unas desconocidas que asegurarse antes de que debiera haberlo. Lo más normal para él, claro.

Le tocaría decir que era vegetariano del tipo vegano, uno de los más estrictos aunque en su caso ligeramente liberal en este ámbito, en qué consistía... Una palabra: flojera. Esperaría a que fuera necesario y, si podía ahorrárselo también, mejor que mejor.
Definitivamente, debía desperezarse algún día. Algún día... muy lejano. Más probablemente aún: nunca lo haría. Y ya. Se quedaría así para siempre, viviendo del cuento de la pereza y el mundo otaku.
Chairo
Mensaje por Nintsu H. el Jue Feb 27, 2014 5:05 pm

Re: Merienda en los Jardines [ Priv. Chairo ]

Nintsu fue la primera niña que había llegado a la situación, al mantel, sentándose y hablando como si nada con aquel desconocido. El cual, se trataba de un muchacho, lo bastante alto que ellas, de cabellos y ojos chocolate –a la impresión de la pequeña castaña- parpadeaba repetidas veces, como si algo le hubiese entrado a los ojos, agarró su vestido a puños cerrados, solo el borde, eh, mientras daba pequeños jaloncitos a este mismo sin querer perder detalle alguno, queriendo parecer además, una chica amigable quería asemejar a su tutor, quería poder ser una niña bueno, tener amigos, ser una niña normal. Sí, a veces era algo paranoica con respecto a la vida, a veces sentía de que no podría lidiar con el hecho de tener movilidad, voz, una apariencia humana, el hecho de poder sentir palpitar su pequeño corazón las veces que se ponía las palmas al lado izquierdo del pecho. También le abordaban miedos, claro. Poder ahogarse en el lago, caerse por su torpeza, recibir un ataque de un tercero, o hasta, olvidar el hecho de que era ahora alguien vivo que respiraba, y perder conciencia de ello de un momento a otro y dejar de inhalar y exhalar. ¿Qué esperaban, que las muñecas respiraban?. Si bien Nintsu alguna vez fue la excepción de muchos objetos inanimados que consiguieron vida, pues, la niña solo estaba limitada a hablar, entender, recordar…
Escuchó la respuesta del otro, a la cual, asintió con el rostro, haciendo que su moño del cual sostenía gran parte de su cabello se corriese un tanto, haciendo que las ondas de su cabello rebotasen y que las puntas, sin querer, se entrelazasen casi enredándose.
- A mi no me molesta que meriendes con nosotras. No sé si Annie esté de acuerdo Informaría de todos modos con cierta impaciencia, sin pensar mucho en su hermana. Al contrario, lo único que supo hacer fue soltar su vestido, y comenzar a sacar los platos, tazas, y un sinfín de artículos de cocina para poder comer, dejando tres de cada uno, dejando por hecho de que el recién conocido se quedaría a comer.

Respiró, de forma agitada, inclinada con las palmas en sus debiluchas rodillas, las piernas le temblaban, y el pecho saltaba cada vez menos que lograba poder mantener la calma en aquella carrera que se había metido. Se olvidó por un instante del mundo, dejando atrás el hecho de que su mascota estaba por ahí metida, quizá manchada en crema pastelera en su robo de comida. Tenía sus dos grandes y expresivas orbes rosas cerradas, el ceño ligeramente fruncido, y una vez que sintió que pisaba el mantel se dejó caer a un lado, quedándose sentada en sus rodillas recargándose, realmente, sin querer sobre el hombro del chico castaño. Le costó volver a ‘ su realidad ‘, abrió los ojos con lentitud creyendo que, de quien se apoyaba, se trataba de su hermana, más la llenó de inquietud ver que la otra estaba preparando la ‘mesa’. Se asustó, creyendo lo peor, es más, antes de poder siquiera alejarse, miró al castaño de reojos, tragó saliva y cabizbaja chilló bajito, con mucha vergüenza gateando hasta el otro extremo del mantel, con ambas mejillas pálidas bañadas en un rojo fresa, jugando con sus propios dedos.


Pe-perdona, no te había v-… no te.. – la pequeña cada vez que quería hablar, se enredaba, realmente, la morena las veces que entraba en su propia desesperación, no sabía qué decir ni cómo explicarse correctamente – no te hab-.. no t… qu.. vi.. – hasta este entonces, no podía articular nada claro, y cada vez se encogía de hombros dejando que la desordenada, pero armoniosa cabellera oscura cayese sobre su rostro para ocultar la pena que sentía
Nintsu rió con ternura al ver a su hermana en aquel estado, mientras ponía las tazas en los platos que correspondía, y sacaba tanto un termo de leche blanca tibia, y otro termo con té de hoja roja, con suaves toques de canela , clavo de olor, aparentemente unas hojas de cedrón y un poco de limón rayado para el sabor suave del liquido.

-Tontita, primero respira y luego habla- La regañó en un tono cariñoso, sacando la azucarera que se encontraba completamente llena, esta misma, no era blanca, si no, que amarillenta, tratándose así de azúcar rubia – - Annie quiere decir que lo siente. – volvería a hablar entre pequeñas risas, mientras, la morena ya dicha, podía volver a su paz.
Con sus pequeñas manos apartó los flecos de la cara, se talló los ojos con los puños y respiró profundamente, ya con el tono fresa bajado a uno crema. Miró a su hermana en silencio, sonriéndole con ternura en señal de un callado gracias, aunque odiaba que hablasen por ella, esta vez no lo recriminaría. Luego miró al chico de cabellos de chocolate, con cierta curiosidad, mientras se sentaba a lo indio, cuidando que su vestido no se subiese y dejase ver más de lo que se debería.

- ¿Quién es él? – Preguntó con inseguridad a su mayor, aun así, sintiendo curiosidad por el tercero que se había, aparentemente unido, a su merienda
- -Es un niño ¿Qué no ves? – Respondió la otra con obviedad. Sin captar la pregunta por completo.A ojos de ambas hermanas, veían al muchacho como ‘ un niño ‘, en cambio, si denotaban más madurez física, podrían referirse como ‘ es un señor’
Respingaría la nariz en disgusto, gateando hasta su hermana mientras le tomaba del hombro, jadeándola con cuidado

- Eso no.- pausó puchereando – Que quién es él. ¿Es tu amigo? – Especificó tantito más
La otra no supo cómo responder, solo se encogió los hombros, riendo, mientras buscaba como responderle

- -Él es un niño al cual le he preguntado si quiere merendar con nosotras. ¿Annie deja que el meriende con nosotras, no? -Preguntó en aquel tono infante, mirando a su hermana con superioridad, anqué no sabía con exactitud el qué hablaba, o de la situación afrontada. Pasaron ambas por alto de que podía tratarse de alguien peligroso, sus pequeñas mentes no dejaban caer la maldad en las otras personas, si es que no la veían con anticipación, o les advertían.
- No veo problema – Sonrió la morena mientras lo pensaba con cuidado, luego soltó el brazo de la otra, y metiendo las manos al canasto para sacar a la ardilla que aun dormía, miró al chico, esta vez, tranquilita – ¿Cuál es su nombre?-
Nintsu H.
Mensaje por Chairo el Dom Abr 20, 2014 10:25 am

Re: Merienda en los Jardines [ Priv. Chairo ]

Una de ellas accedió completamente. ¡Genial! No insistiría más. Aquello era suficiente. ¿Por qué debería intentar evitar justamente lo que estaba buscando, si con ello sólo ganaría la posibilidad de perder toda esperanza puesta en ello y si, al contrario, se mantenía callado, lograría lo que quería? Sería mejor permanecer en silencio. De hecho, ni se molestó en fijarse en los escasos actos de la menor, que parecía encontrar su hombro un perfecto cojín. Si quería dormir allí mismo, allá ella. Sólo sabía que se llamaba Annie, y... poco más, pero parecía inofensiva. ¿Por qué debería desconfiar de ella? Sería un esfuerzo demasiado excesivo. Además, era sólo una niña pequeña, al parecer. No tenía pinta de tener ocultas intenciones oscuras, y de los tres él parecía el más fuerte, aunque ellas fueran dos, literalmente el doble de gente, y él un completo vago, aunque más alto y probablemente mayor.

Al oír un leve quejido por parte de la de oscuros cabellos y notar tras ello su huida, dirigió la mirada hacia ella, extrañado. No entendía qué le había pasado. Parecía asustada, pero carecía de razones para ello, al parecer del castaño. ¿Debía calmarla? No. Él no la había atacado, o algo así. Se fijó en sus tímidas acciones durante unos instantes y, tras ello, volvió la atención a la otra. ¿Le convenía preguntar, tal vez? Pero, ¿el qué? ¿Por qué? Era mejor mantenerse callado, definitivamente. Volvió a mirarla, mostrando total indiferencia en todo momento, al oírla hablar. Aunque... parecía tener problemas con ello. El chico sospechó que la morena era tartamuda, pero prefirió, como hasta entonces, ahorrarse comentarios sobre el tema. Si querían que supiera algo, ya se lo harían saber ellas mismas. Y, si no lo querían, lo evitarían completamente. Por ende, preguntar estaría de más. Esa era su forma de pensar. Tal vez pareciera callado y distante por ello, mas no pretendía esforzarse en parecer simpático sin, él mismo, creer serlo.

Al fin, la que hablaba correctamente "tradujo" las palabras de la menor, lo cual hizo creer al joven que ella era consciente también de los posibles problemas de comunicación de la otra.

- Ah... - Respondió con simpleza. No sabía por qué se disculpaba pero era lo único que había entendido y, de hecho, tampoco comprendía aquello. - No te preocupes. - Le pidió a la morena. No pretendía ser atento y amable con ella por disculparse incluso careciendo de razón alguna, claro, pero tampoco disfrutaba haciendo sentir mal a los demás. Al fin y al cabo, sólo había tenido que articular tres míseras palabras para mostrarse, aunque fuese sólo un poco, decente.

Dejó que las niñas interactuaran entre sí sin interferir, pues no tenía motivo alguno para hacerlo. No creía ser un "niño", pues sonaba como menor a... ¿quince años? ¿Doce? Incluso menos. Pero, de todos modos, no se quejaría. Tampoco se consideraba un adulto, y prefería ser tachado de menor que de mayor.
Blah, blah, blah... Merendar... Blah, blah, blah...
Se limitó a esperar a que terminaran de hablar, pero al parecer lo incluyeron antes en la conversación.

- ¿Eh? Va... - Calló inmediatamente. No daría su nombre real. No por desconfianza, no. Era por preferencia al sobrenombre japonés. - Chairo. - Respondió pues, al fin, sin molestarse siquiera en devolverles la pregunta. Si querían presentarse, podían hacerlo por sí mismas.
Chairo
Mensaje por Nintsu H. el Jue Mayo 22, 2014 9:34 pm

Re: Merienda en los Jardines [ Priv. Chairo ]

-¿Chairo?- La morena planteó cierta mirada incrédula y curiosa ante la respuesta del muchacho color chocolate. Su diccionario de nombres, por así decirlo, aun no estaba completamente listo para ser rellenado, aun no podría comprender ciertas cosas como nombres, y hasta a veces podía confundir las palabras cambiándoles de significado con facilidad, o confundiendose en la cuenta de números que superaran el cuarenta y cinco. Tal vez a la pequeña morena le faltaba mucho más estudio de lo que pensaba, no tenía muchos problemas de concentración, aprendía rápido , con esfuerzo, claro. Bajó suavemente la mirada, observando la cantidad de postre de las cuales estas disponían para ofrecerle a aquel invitado nuevo. - Chairo.. Chairo...- La mayor repetiría como si se tratase de un juego de palabras mientras se levantaba sobre aquel mantel, mirando al muchacho, luego a su hermana, los postres, unos árboles, unos insectos, sus propios pies, el edificio.. pongamos mejor que le daba una repasada a todo su entorno, mientras sonreía con cierta alegría, carcajeando desde el estomago para desvanecer en el mantel, con cuidado de no tirar nada , riéndose de sus propios pensamientos. Por extraño que llegase a sonar, aquel nombre le sonaba como cascabel, o como si se tratase de un monedero o llavero de aquellos que son esponjosos y agradables al tacto, usualmente con detalles de animalillos y cosas por el estilo -Suena como un animalillo esponjoso!.Exclamaría a sus bajos mientras sus manos descansaban en el vientre, aun riendo con cierta alegría de chiste y gracia sin sentido, que solía ocupar para esos casos. Lógicamente no lo hacía taaan de burla, si bien le era gracioso, le sonaba, a la par, con cierto aire de extraña ternura.. bueno.. cosas de ellas.
La morena solo le dedicó una mirada algo molesta ante ello, más bien por lo maleducada y por el hecho de estaba sobre donde iban a comer, entre ello, con disimulo le daría con uno de los paños de platos en la frente, sonriendo con ternura e inocencia como de costumbre, dejando una pequeña bandeja entre la distancia que la separaba de Chairo y ella. En esta misma, se dedicaría a poner un platillo, junto a una taza y una cuchara , de forma ordenada, como le habían enseñado antes en casa
- ¿Te gusta el té? Tenemos de eso, chocolate y.. leche caliente. Ofrecía a sus adentros nerviosas, simplemente porque no era exactamente buena para hablar con recién conocidos, ¡Si hasta le costaba un mundo hablar con su círculo cercano de personas; era tan fácil que todo se le complicase, por más simple que fuera!.

Nintsu, en cambio, se limitaba a gruñir bajito mientras se servía a si misma primero, comenzando por una taza de leche con algo de chocolate, unas dos cucharadas pequeñas de azúcar, mientras tomaba algunos pasteles, cupcakes en general, y uno que otro pie de limón y los dejaba sobre su plato, comenzando a servirse de momento ignorando a los otros que se encontraban sobre el mantel
Nintsu H.
Mensaje por Chairo el Jue Mayo 29, 2014 2:26 pm

Re: Merienda en los Jardines [ Priv. Chairo ]

Asintió levemente al oír la repetición del sobrenombre. Chairo. Así lo conocían los que supieron de su existencia después de cierto suceso. Así lo conocían a quienes él recordaba, ya que prácticamente había olvidado a todos los demás y, de hecho, también a algunos de estos últimos. Desde que había sellado el pacto con aquel conejo estando sonámbulo había aparecido una extraña amnesia en él y, desde que había vuelto a frecuentar más su forma humana, había cambiado su nombre por el ya mencionado.
Había demasiado que explicar sobre cada cosa, pero sería mejor guardar el misterio con las explicaciones ahorradas, de tanto en tanto. Poco a poco iría desvelando lo que le cuestionaran.
Esperó pacientemente a que las niñas se cansaran de repetir la palabra. A él le gustaba, así que no le importaba demasiado lo que pensaran los demás sobre ello. El curioso e incoherente comentario que soltó una de las niñas finalmente, más que hacerle gracia lo asustó. "Animalillo esponjoso". Y él era un metamorfo de conejo. Sospechoso... Sería sólo una simple casualidad, seguro. Pero que segurísimo. Siquiera respondió al comentario, aunque sí que soltó un simple "pft" disimulado con un suspiro para dar a entender que le parecía algo realmente absurdo y sobrante. Un simple gasto innecesario de útil energía, tal vez.

Pasó de la que parecía la más bromista, pues, para centrarse en la que tenía la pinta de ser la menor, aunque no tardó demasiado en pasar en fijarse en, más bien, los objetos que movía. Pero tenía la atención puesta en ella y no en la otra, a su manera.
Té, chocolate... Leche... Leche... Preferiría no haber oído lo último. Al menos no era carne directamente, aunque procediera de algún animal, seguramente la vaca, de igual manera, así que simplemente lo evitaría por tal de ahorrarse explicaciones de más.

- Té está bien. - Accedió finalmente tras meditar durante unos pocos segundos. Parecía ser la mejor opción, para él.

Leche... Esa palabra seguía resonando en su mente. ¿Desde cuándo no consumía esa clase de productos? ¿Cuándo decidió dejar de comer todo aquello que procediera de un inocente animal? No se acordaba, tal vez por la lejanía temporal o tal vez, simplemente, por sus constantes lagunas mentales. Poco a poco recuperaba recuerdos, pero a su vez se iban perdiendo otros. Algún día lo recordaría todo... o lo olvidaría. De hecho, volviendo al tema anterior, hasta se extrañaba de no haber ingerido carne por accidente aunque, eso sí, a veces de lo más estricto se "olvidaba" voluntariamente. Pero ese día siquiera le apetecía saltarse la norma vegana, siempre respetando una vegetariana menos estricta. ¿Y si, de la nada, le añadían algo animal al té o cualquier otra cosa que fueran a ofrecerle? Lo mejor sería avisar cuanto antes para evitar accidentes y problemillas, mas decidió ignorar por el momento esta lógica para seguir a lo suyo.
Sólo durante unos instantes, miró a la más nerviosa, restándole importancia al ver todo lo que pretendía comerse. Sólo... esperaría el té -¿Alguien pensaba que él pretendía hacer... algo?- y sería discreto. Pretendía robarlo todo, pero ahora que ellas lo veían no podía hacerlo.
Chairo
Mensaje por Nintsu H. el Miér Jul 02, 2014 2:24 pm

Re: Merienda en los Jardines [ Priv. Chairo ]

-Deberías de esperar a que comencemos todos a comer- Pedía en un suave murmuro la morena hacia la castaña; ante todo se esmeraría a hacer un buen trabajo, todo por denotar la costumbre de su padre y de hasta, sus tíos. En casa se les enseñaba a ambas esperar a que todos estén sentados a la mesa y servidos para comenzar a comer, pedir gracias por la comida en general, sin alabancia o rezo (digamos que Annie ni siquiera sabía mucho de esas cosas) y comer de forma prudente, lento disfrutando cada bocado y así quedar satisfecho sin tener que recurrir a reiterar el plato. Carraspeaba suavemente la garganta, dándole un codazo a Nintsu en señal de molestia, apretando los labios, inflando suavemente las mejillas, frunciendo el ceño con suavidad. Para nada la pequeña daba un aire intimidante, mucho menos de temor, con aquella expresión infantil solo podía enarcarse aquel aire tierno de niña pequeña, la cual reclamaba en un pequeño berrinche – capricho . – Es igual, se demoran mucho en escoger lo que hay – Se excusaba la castaña con cierta razón, después de todo a su parecer se estaban dando demasiadas vueltas al asunto, sólo era una merienda, un receso, un break del cual no era necesario mantener cierta regla y pulcro para hacerlo. Era cuestión de agarrar y comer. Escuchó al muchacho cabellos de chocolate, su elección sería té; adelantándose a su hermana menor, bajó el pastel para dirigir la punta de sus dedos en la dirección de la termo caliente del té, comenzando a mover los dedos desde el meñique al pulgar, en forma de escala. Se relamía los labios, aquella técnica la había podido manipular con cierta maestría, debido a que con las agujas se pudo instruir de una manera correcta, aunque lastimosamente solo podía con objetos de poco peso.
El termo comenzó a levarse del mantel, y la tapa salía de la misma manera, quedando flotando en el aire con un pequeño movimiento de vaivén, como si levitase (aunque efectivamente lo hacia). El contenedor de a pocos se acercaba a la taza sobre la bandeja la cual pertenecía al nuevo integrante, y tras un movimiento en diagonal que hizo la castaña con sus dedos, esta se reclinaría comenzando a verter té en esta misma

- B-bueno, ¿Qué.. te gustaría comer? Preguntaba la morena en cuanto se dio cuenta de que su hermana le había robado aquel pequeño trabajo, el cual ella quería hacer. No mostraría su descontento frente a un tercero, luego, en casa tendría el tiempo para reclamarle todo lo que quisiera a su hermana, pero de momento le haría cierta especie de ley del hielo
Nintsu H.
Mensaje por Chairo el Dom Jul 06, 2014 9:01 pm

Re: Merienda en los Jardines [ Priv. Chairo ]

Alzó la mirada hacia la mayor al oír su queja. El castaño sólo estaba respondiendo a las preguntas de la otra, por lo que no tenía la culpa, así que de él no se podían quejar. Y encima le tocaría esperar porque lo había pedido esa cría... La otra parecía más pequeña pero más consciente de sus propios actos, al parecer del chico, seguramente por la poca importancia que les daba ya a los modales o, al menos, los que lograba recordar, que no eran precisamente demasiados. Aunque teniendo en cuenta que hasta que pasó cierto suceso había sido un completo mimado tampoco es que le hubieran enseñado a actuar de un modo especialmente educado y formal. Y, reitero, los pocos que sabía los había olvidado y los que no los ignoraba considerablemente.
Si le importara más lo que ocurría a su alrededor probablemente le molestaría recibir tantas quejas siendo el invitado. Pero no. Para empezar, las niñas ya estaban haciendo un esfuerzo suficiente invitándolo de tal manera. Y, además, era verdad que se estaban avanzando en comparación con la que parecía más activa, como también lo era lo del tiempo perdido. Demasiado tiempo perdido, tal vez, pero a Chairo le importaba más bien poco. No era como si fuese a invertirlo en hacer algo más... productivo. De hecho lo ahorraría para holgazanear para poder descansar más de lo harto que estaba de hacer absolutamente nada, por lo que terminaría haciendo una cadena infinito de justamente eso: perder el tiempo.

Observó sin demasiado entusiasmo la poca habilidad de la chica con lo que deducía que era un escaso control sobre el aire, o más bien su elemento. Debía calcular con precisión para no dar una fuerte ventada ni quedarse atrás y derramarlo todo, pero parecía costarle más que eso. Él lo haría mejor, seguramente, y más rápido, pero por simple flojera pasó de siquiera ofrecerlo, esperando simplemente a que ella terminara su patético intento de espectáculo porque, como ya he explicado, a él tiempo no le faltaba. De hecho puede que a cualquier otro sí que le pareciera impresionante lo que acababa de hacer la niña... Puede, sólo puede... Pero no a él. En general no se consideraba fácil de impresionar, de hecho.
Y encima pretendían que eligiera... más. Probablemente cualquier invitado de ese tipo lo agradecería inmensamente, y él lo debería hacer también, pero le parecía más bien un esfuerzo de poca utilidad. Decidió dejarles las elecciones a ellas ofreciéndoles únicamente las características que pretendía que cumplieran sí o sí.

- Nada de procedencia animal. - Se limitó a pedir. Cualquier otra cosa estaría bien, seguramente. Y una vez hecha la petición se dedicó a probar el té, sin molestarse siquiera en pedir algo que añadirle, como por ejemplo azúcar -Ya que prefería evitar consumir productos como la leche y la miel.-. De hecho, ¿para qué añadir algo que no hacía falta? Si ellas lo veían extraño, que se lo hubieran dado directamente.
Chairo
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