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Mensaje por Noah H. el Dom Ene 12, 2014 10:23 am

Curiosidades Nocturnas [ Priv. Vincent N. ]

El día había pasado tranquilo. No se había sentido mucho escándalo dentro de la cúpula, al menos, hoy no me tocaría mancharme en sangre de alguien, o similar . Aun así, un irreparable insomnio me atacaba por las noches, más bien, a todas horas. No lograba conciliar el sueño, y cuando lo hacía, venía aquella pesadilla realmente .. fastidiosa. No era que le tuviese miedo a mi propia fantasía mental, más bien, el cuerpo era el cual reaccionaba involuntariamente ante ellos, en consecuencia, despertaba en las fauces de la cama de mi oscuro y frío cuarto empapado en sudor; tallaba mis ojos con confusión, viendo el termómetro ambiental que demostraba al menos unos 24 grados , lo cual era casi imposible sudar por el calor, estaba realmente fresco, además, era aquella mala costumbre que mantenía de dormir con la ventana abierta, así, limpiando el cuarto por las noches. Me veía forjado a levantarme en puntas de pies a la ducha, tomar un baño frío, sin emitir ruido alguno, a pesar de que aquel chorro de agua a presión que caía hasta el fondo de la ducha, demostraba que era el único sonido ambiental, casi, que abordaba desde mi cuarto hasta el extendido pasillo de la casa en la que actualmente habitaba.
Bostecé mientras divagaba entre los sectores de la cúpula, en cierta guardia de tarde-noche, consiente de que no lograría siquiera una pestaña para poder descansar. Después de todo, el sueño no era lo que realmente me preocupaba a esas horas el día. Quizá las pesadillas nocturnas se trataban simplemente de un estrés luego de encontrarme con aquella sorpresa de una familia realmente extendida, y no lo digo simplemente por Alistear y ambas niñas que suelo cuidar en mis tiempos libres, si no más bien por una parvada de los que se apellidaban Harrison de los cuales estaban dentro de la cúpula. Hace ya un tiempo atrás, realmente considerado, me había topado con un albino de orbes violáceas, del cual simplemente con una presentación curiosa, ambos terminamos siendo hermanos consanguíneos,. No.No se trataba simplemente de un ‘Harrison’ , un bastardo más en la tierra por la lujuria de Stevenson , desgraciadamente, nuestro progenitor, no obstante, se trataba algo más allá de estar unidos con un horrible padre, si no, del ejemplar, al menos para mi, de mujer perfecta. Miranda Salth, la única persona a la que podía llamar familia antes de poner pie en la media esfera en la cual hoy habitaba. Se trataba de una broma?. Al menos eso sentía, No era solo el chico que había conocido, si no que se trataba de un caso de trillizos. Realmente, frustrante.
Desde que supe la verdad sobre respecto a mi padre, no tenía más en la cabeza de la simple idea, de que mi madre era la mujer más buena del mundo, que a pesar de haberme dejado tirado a una edad juvenil, aunque lo suficientemente independiente, más.. al saber aquella triste verdad, uno cae cuenta que realmente, al menos.. Miranda habría perdido todo mi respecto, sentenciando a la que alguna vez con cariño le dice –Mamá – a un odio casi irreparable. Si la viera hoy, ahora mismo, acá, viva, no le daría más que la espalda. Aun así teniendo el corazón en vacío. Por otro lado, no me sentía completamente solo, si bien quien me había acogido no era el ser más simpático de la historia, extrañamente, se sentía cierta calidez transmitida. Aunque el único detalle erróneo era que aquel rostro me hacía pensar nada más que en la faceta del bastardo de mi padre. Ambos eran horriblemente iguales. Él lo sabía. Y hasta se quejaba de veces de parecerse a su abuelo, del cual no alcancé a conocer, a mi suerte. También, de sus palabras, me había enterado de que un muchacho más, esta vez, hermano directo del mayor, habría aparecido, tratándose simplemente de un Renegado. ¿Qué hacer?... ¿Negaría el hecho de que este lo fuese? Dudaba si podría cumplir mi labor al pie de la letra. Y. sobre otra muchacha de la cual al menos el otro no se fiaba de su vida, según él, había muerto mucho antes que naciese,… Quizá qué cosas uno se esperaría.
Tal vez eso era lo que había terminado haciendo que una especie de terror nocturno me alterara y llegase a trastornar.
Ahora bien, mis pasos eran más lentos, ya daban cerca de las seis de la tarde, más menos, y el sol al parecer quería bajar y dejar que la Luna subiese. Suspiré ligeramente, sin sueño ni siquiera pro asomo. No tenía ganas de volver a casa, y deambular por la Academia de noche.. eso ya me aburría, puesto que solía darme unas vueltas y pasar a la cafetería a sacar algo de beber. En este caso, ya ni sed se me asomaba. Saqué un cigarrillo, acto seguido, el encendedor. Posé la punta del ejemplar entre mis labios, absorbiendo aquel contaminante aire que se iría hasta mis pulmones. Ya no importaba, el fumar era una mala costumbre que habría agarrado hace ya años. Me encaminaba ya por unas praderas algo.. extrañas, no recordaba haber puesto un pie por aquel lado. Curioso, hasta realmente cerca habría una infraestructura algo rural, y el sonido de los animales se sentiría una vez que ya me encontraba frente al camino que daba hasta la puerta. Fruncí suavemente el ceño, con el cigarrillo entre los labios. ¿Entrar o no Entrar?.. He de ahí el dilema. En ello, sin más que hacer, opté por ir a dar un vistazo, a lo que se daba conocer ahora, como una granja.



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Noah H.
Mensaje por Vincent Nightray el Dom Ene 19, 2014 2:54 pm

Re: Curiosidades Nocturnas [ Priv. Vincent N. ]

Había pasado la mañana trabajando en la biblioteca, prácticamente desde el amanecer. Su empleo solía resumirse como libro por aquí, libro por allá, libro para uno, libro para el otro y libro para él mismo; préstamo para el primero, sólo una ojeada por parte del segundo y vigilancia general permanente mientras luchaba por no terminar dormido por el aburrimiento y la monotonía en los días tranquilos y la narcolepsia siempre fastidiando añadida al problema.
Al fin aquello había terminado con todo aquello y tenía la tarde libre, pues para algo tenía ayudantes. Aquel trabajo no lo fastidiaba, ni mucho menos, de hecho tenía la ventaja de poder leer para pasar el tiempo mientras esperaba pacientemente a que alguien se acercara a pedir o preguntar algo, o a que finalmente la jornada terminara, y sí, le gustaba viajar por los mundos de cada libro, pero tras varias horas seguidas se le hacía pesado y en muchos casos se adormecía. Había terminado completamente dormido allí por accidente varias veces, de hecho, pero por suerte nadie lo había aprovechado negativamente.

Tras terminar con todo, como siempre, volvió a su casa, o más bien la de su hermano, pues gracias a la bondad de este último estaba viviendo junto a él cerca de la academia. Por tal de descansar un rato del trabajo que terminaba de llevar a cabo, estuvo por allí durante un período de tiempo que no fue muy extenso pero tampoco demasiado reducido.

Tras unas horas completamente habituales allí dentro, decidió salir, pero... No tal cual, no. Antes haría algo que posiblemente desconcertaría a quien encontrase, pues cambiaría su apariencia pero no completamente. Seguiría siendo reconocible, sí, pero se notaría considerablemente distinto. Sólo necesitaba cierta bebida que ya tenía preparada aunque escondida por si alguien que no debiera ni tocarla la encontraba, aunque fuera por accidente, pues mezclado con otras substancias posiblemente pudiera ser peligroso. De hecho no había llegado a probarlo, pero cuando aprendió a hacerlo tuvo algunas pequeñas confusiones antes de dar con lo correcto y aún tenía la intención de hacerle mejoras a aquella mezcla.
Como fuera, fue a por ella, fue al cuarto y se sentó en la cama, tomó lo suficiente para poder mantener el efecto durante el máximo, diez horas, pues si tenía algún problema y tardaba en problemas se le complicaba el asunto y esperó el efecto manteniéndose inmóvil durante la media hora que tardaba todo el proceso, o más bien dormido directamente, ya que de lo contrario sentiría ciertas molestias por los cambios físicos, principalmente.

Tras esto, se levantó con una apariencia completamente femenina, al igual que la voz. La curiosa poción había invertido su sexo, pues esa era precisamente la intención.
Ya que era una mujer, bien debía vestir como tal, por lo que se dirigió al armario, que tenía algunas mudas femeninas precisamente por esto, tomó lo necesario y se cambió. Se puso un vestido de invierno de color rosa, con las mangas largas y terminadas en aterciopelada tela blanca, y éste le llegaba hasta debajo de las rodillas, pero como sentía algo de frío añadió unas medias negras hasta los muslos sujetas por un portaligas. Para resaltar más su feminidad, se puso un calzado con tacones y, como detalle, añadió una diadema de tela en su cabello, a juego con el vestido. Y, como siempre, guardó unas tijeras metálicas en un bolsillo interno, por pura precaución, acompañadas por un pequeño libro.

Salió a la calle cerca de las cinco. ¿A dónde podía ir? Tenía muchas posibilidades, aunque... Se le antojaba compañía. Animales, concretamente. Se sentía algo cariñosa, probablemente por hormonas femeninas, temas de período y demás cosas curiosas de dicho sexo.
Animales, animales... ¿Dónde los podía haber? En el bosque tendría que buscar, en el lago lo mismo, en las clases ni los encontraría rebuscando... Siguió pensando mientras caminaba por inercia hacia la academia, con lentitud y calma, con una suave sonrisa siempre presente mientras seguía sumergida en sus internos pensamientos.
Finalmente se le ocurrió la granja. Se dirigió a ésta por tal de entretenerse un rato a nombre de Verónica, porque claro, como Vincent ni se había planteado ir allí.

Una vez allí, paseó su vista por el lugar con curiosidad y se acercó primero a los conejos ya que le parecieron los animales más tiernos y mimosos del lugar, ya que en comparación con un ave prácticamente cualquier pelaje parecía suave, pero cuando pretendió tocar uno varios recuerdos vinieron a su mente.
Eran esponjosos, como si buscaran abrazos como, precisamente, los peluches. Asco. Vincent los odiaba profundamente, y como mujer esto seguía completamente latente. Le venían ganas de mutilar a aquellos seres, de patearlos, cortarlos, destrozarlos como simples objetos, pues eran horribles a su parecer, así que, asqueado, se alejó de ellos buscando algo que le pareciera mejor que aquello.

Patos, gallinas... Puras aves. Comenzó a dar vueltas por la zona hasta encontrar vacas, cabras y demás. A ellos sí que los tocó con gusto y cierta alegría y gracia, satisfecha, sin importarle tener que agacharse de tanto en tanto y sin preocuparse demasiado por si terminaba manchada en consecuencia. No quería ir hecha un asco, claro, pero si estaba en una granja no sería extraño que se ensuciara y no pretendía llamar la atención por ello. De todos modos, de momento se mantenía completamente impoluta.

Abandonó momentáneamente la atención de los animales por tal de investigar más la zona pero en cuanto se dio media se dio cuenta de que no estaba sola. Rápidamente, se recolocó la ropa y dio un par de palmaditas por la zona del regazo por si acaso, y rio con suavidad y aparentes nervios, pues no esperaba un encuentro así. Siquiera se fijó en quién era el otro, siquiera en si lo había visto antes; sólo le sonrió mientras pasaba a recolocarse también la diadema antes de pretender volver la atención a una pequeña cabra a la que había estado mimando antes, pero al parecer ésta se había alejado en su despiste. La había abandonado.

- ¿Cuál era? - Murmuró para sí misma. De todos modos, daba lo mismo. Siquiera le tenía cariño a aquel animal. Tal vez lo más sensato fuera hacerle caso a la persona que había visto antes por educación al menos, pero antes esperaría por si su atención era llamada antes.
Vincent Nightray
Mensaje por Noah H. el Lun Ene 20, 2014 11:35 pm

Re: Curiosidades Nocturnas [ Priv. Vincent N. ]

Había abierto una de las puertas de aquel recinto, de la cual estaba al parecer algo destrancada del heno, se estaba el rastro del material raspando el follaje café-dorado de aquel pastizal que aparentemente topaba con la entrada, lo cual, era realmente común en aquellos parajes. Después de todo era una granja, era normal encontrar de aquellas cosas.
El ruido de los animales era cada vez más neutro, seguramente hace ya un rato habrían sido alimentados para así poder terminar el labor de granjero y dejar los animales a por su cuenta.

No presté mucho interés en el sector, me mantuve parado en la puerta mientras observaba hacia adentro.Un lugar relativamente descuidado, pero a la vez lógico en el ambiente. La luz entraba por las ventanas de lo que, aparentaba ser el segundo piso, del cual compuesto de tablas de roble y vigas del material, dejaban la mitad de este cubierto por ello, y cantidades de heno, junto a unos rastrillos y herramientas de jardinería, una escalera en deplorable estado, que aun era utilizada, junto a los tarros de madera de los cuales se guardaba la leche.
No había mucho que perderse.

Sin cuidado alguno, di una calada más profunda al cigarrillo, dejando caer las cenizas de este mismo a la paja como si nada, después de todo, dudaba que el fuego llegase a prender así y como así, aunque, después de todo con una soplada de hielo estaría el asunto resuelto.
El sol cada vez iba bajando con más prisa, mientras que por el lado contrario se posaba aquel satélite lunar, del cual controlaba las mareas en lo que alguna vez fue tierra. Aun así, por las noches se podía apreciar en un bonito estado, una luz brillante de la cual poder apreciar.
Desde abajo, ahí en los restos de la tierra, no se podía apreciar exactamente bien lo que era el cielo azul siquiera. Aquellas nubes de materiales en la mayoría tóxicos impedían poder ver así el resplandor del sol y de la luna, poder apreciar las estrellas...

Entre ello, tenía diversas opciones del qué poder hacer en un lugar así. Desde fumar la cajetilla entera de cigarrillos, que ahora, me quedarían cerca de unos once u doce ejemplares, hasta dar una vuelta, fastidiar a algún animal por no tener el qué hacer, o dedicarme a plantear pasar una noche en el granero, disfrutando de un libro que usualmente traía dentro del abrigo, varios, más que nada, todos de bolsillo, algunos que había leído años atrás, otros, de los cuales había sacado de la casa del albino mayor para poder darle paso a la lectura más seguido, después de todo, no habría tanto escándalo últimamente, por lo que tendría el tiempo libre.
De igual modo, pensé en que una noche en la tal llamada intemperie podría brindar más cansancio y liberación de tensión en mi cuerpo y así conciliar el sueño que perdí debido a aquella pesadilla que me invadía noche tras noche, día tras día, sin importar si se tratase del sueño nocturno o de una siesta luego de la comida.
El extraño sueño comenzaba de la nada, de pronto, me veía despertando aparentemente en mi propio cuarto, vestido en prenda ligera, camisa oscura y simplemente boxer's como de costumbre, el reloj de pared sonaría cinco veces marcando las tres de la mañana, en ello, se escucharía el campanar del pasillo de un viejo reloj de cuerda. Acto seguido, las luces en mi cuarto encendería en un color amarillo chillón, tornándose luego en un lugar oscuro. Me mantenía dentro de las mantas, observando el tejado consiente del cambio de luz, luego del amarillo chillón, un escenario de una pequeña casona a orillas de un tranque entre el bosque, de verano con el follaje verde de los arboles mientras las brisas del viento revoloteaban en cada hoja.
La cama estaba situada en el costado de la casona, junto a la puerta que daba al sótano, de ahí, me levantaría bostezando, como si todo fuese normal, como si fuese costumbre. Al descalzo, me iría al frontis de la casa, y ahí, vería una silla mecedora en la cual un cuerpo femenino descansaba, de adelante, hacia atrás. Un perro, fox terrier color gris, anciano, se asomaría por debajo de la mecedora, lamiendo la pierna al desnudo de la fémina de forma mimosa. En ello, se sentiría un aleteo del agua. Me acercaría al lago, sintiendo la humedad de la especie de arena tierra fangosa, mirando con atención el agua verdusca. Ahí una criatura nadaba en cuerpo desnudo, sin siquiera un taparrabo o algo que cubriese su cuero del agua, del sol. Nadando al desnudo, despreocupado, mientras una ves que emergía del agua, las cabelleras blancas batirían de izquierda a derecha salpicando gotas de agua. Este mismo me miraía con sorpresa, luego, observaría la mecedora con pánico y horror.
En ello, de la mismísima nada sentiría unas largas uñas ensartadas en mi hombro izquierdo, un susurro en la oreja derecha, y un golpe entre las costillas y el estomago, del cual, luego me dejaría caer hacia atrás, siendo atrapados en brazos de una anciana con rostro arrugado, de una sonrisa cariñosa, pero perturbadora. El crío luego comenzaría a gritar desesperado, como si estuviese ahogando. Y en ello, de la misma nada, aquella mujer anciana de la cual me sostenía con dichosa extrañeza, me dejaría caer al suelo, del cual, luego estaba yo, rodeado del agua. A unos cinco metros bajo el agua, observando el cielo, quedándome sin aire, mientras todo se tornaba violeta, y de ahí, despertaría de golpe en la realidad empapado en sudor.
El relato no sonaba para nada aterrador, ni mucho menos algo fuera de lo común, pero me alteraba el hecho de que el sueño fuese consecutivo.
Llevé una de mis manos hasta la barbilla, limpiando esta misma de la nada, mientras caminaba un poco más ahí adentro sin fijarme por donde iba, pensando en lo del sueño, en qué hacer, con cierto mal estar. Luego, sintiendo un cosquilleo por detrás de la nuca que me hacía recordar de que no había robado energía desde ya varios meses. Y lo digo porque desde que la guerra había comenzado.
Debido a ser un simple híbrido, la ansiedad llegaba de a pocos, pero antes de que todo colapsara, procuraba tragar gemidos al menos dos veces por mes, y así mantenerme a una viva estancia de energía, pero ahora no disponía del tiempo.. o quizá de una presa de la cual me llamase la atención
Indiscutible mente había posado mis ojos en el exquisito cuerpo juvenil de Elizabeth Rumsfeld, profesora en la academia, de la cual admiraba en cierto modo por su gusto indiscutible, aunque, era una fresa de la cual no podría disfrutar debido de la pesadez de mi hermano, el cual me tenía bajo amenaza si es que llegase a levantar un centímetro de la falda de la castaña. Dejé pasar el momento, a la vez, con un propio experimento del cuanto soportaría sin poder deleitarme en lamer el muslo de una chica, de tener el placer de morder su hombro oliendo el perfume.

Entre ello, de la casi oscuridad, y de mi mismo despiste, unas cabelleras rubias revolotearon de la nada de frente, luego alejándose un tanto. Unos pasos se sintieron alejarse, aparentemente de un animal. Anteriormente, una risa de aparente nerviosidad, seguida de aquella respiración hizo que cayese en cuenta de que no me encontraba 'solo' ahí. De todos modos no lo estaba teniendo animales a cada lado en donde mirases. Suspiré esta vez más relajado, sin prestarle mucha atención a la chica
- Ya es tarde para andar a solas lejos de la Academia. Pronuncié en un susurro, del cual en un tono elevado perfectamente se podría escuchar. Volvería así a dar una calada al cigarrillo, intentando poder ver bien la silueta de la otra. Rubia, altura promedia al parecer, vestido de rosa. ¿Era estudiante o era una profesora?. Respingué suavemente la nariz, caminando hasta atrás de la de vestido, sin perder el paso, mientras caminaba al rededor - ¿ Estás perdida ?


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Noah H.
Mensaje por Vincent Nightray el Sáb Ene 25, 2014 12:02 pm

Re: Curiosidades Nocturnas [ Priv. Vincent N. ]

De repente oyó la voz ajena, suaves palabras emitidas, un simple susurro. ¿Pretendía hablar en voz baja para no asustar a los animales del lugar? Los trataría con cuidado delante de él. No quería asustarlo. Por lo tanto, no debía acercarse a aquellos conejos. A aquellos malditos conejos, esponjosos, adorables como un peluche de felpa, como una de las cosas que más odiaba en el mundo, quiero decir... En la cúpula. No soportaría verlos ni un minuto sin sentir la necesidad de destrozarlos, mutilarlos, arrancarles alguna oreja, pata... Algo.

Tranquilidad. Necesitaba calmarse. Aunque, en cierta parte, le convenía mostrar nerviosismo ante el chico. Posiblemente fuera mayor que ella. O no. ¿Y si tenía malas intenciones? ¿Y si no era de la cúpula? ¿Y si era un renegado, o, como los veía ella, un maldito y despreciable traidor? ¿Y si...? ¡Oh, vamos! Demasiadas preguntas. Como hombre no sería tan idiota como para andar dudando de todo.

Más palabras escaparon de entre los labios ajenos. Eran escasas, sí, pero todas necesarias. Tal vez no hablaba de más para no molestar a los animales, también... Ya sólo pensaba en chorradas. Las hormonas le afectaban. Soltó una muy leve risa, con gracia y la apropiada ternura, pues bien sabía cómo fingir, y pensó rápido en cómo responderle.
Se planteó tratarlo de usted, pero él la había tuteado, así que...

Negó con el rostro con simpleza, siempre sonriente. Su inocente apariencia le ayudaba bastante en varios casos, y este posiblemente no sería una excepción.

- Creo que sé volver a la academia sola. - Susurró, con fingida duda. Podía hacerse la perdida para conocerlo mejor y saber qué clase de persona era el chico de ojos violetas, en los cuales posó su atención durante unos segundos hasta que, de nuevo, volvió en sí, parpadeó con lentitud y fingió estar pensativa. - Veamos... He ido por la derecha, la izquierda, luego... No... La... Recto... Derecha... Por lo tanto ahora... - Pensó en voz alta pero en un tono bajo, o más bien lo hizo bien, y calló ipso facto, de nuevo aparentando estar sumida en una interna reflexión. - Creo que es a la derecha, luego a la izquierda, a la izquierda de nuevo y... No, así volvería. - Susurró, claramente dubitativa. - Pues... Creo que sí que estoy perdida. - Admitió finalmente. Se estaba cansando de prolongar la espera con tantas chorradas innecesarias.

De un momento a otro, tomó ambos lados del vestido, como si quisiera pellizcarlo, y se inclinó hacia el chico, ofreciéndole una femenina reverencia. Sabía hacerla de un modo adecuado en ambos sexos.

- Soy Verónica, ¿y tú? - Se presentó de la nada, cayendo en cuenta de que no lo habían hecho y debía mostrarse afable pero formal. Recordó entonces lo anterior, nuevamente. - ¿Me... ayudarías... a... ir a algún lado en el que poder pasar la noche? - Tampoco lo molestaría para que lo llevara hasta su casa. Además, allí estaba su hermano mayor, que posiblemente la delataría en seguida admitiendo que sabía desplazarse por la cúpula perfectamente. Era un chico callado, sí, pero a veces hablaba de más y prefería no arriesgarse. Además, no lo contradiría, y menos sabiendo que él tenía la razón. - Aunque no tengo sueño. - Añadió en un aterciopelado susurro. Tampoco era tan tarde, y con el rollo de la narcolepsia ya ni conocía sus irregulares horarios de sueño. Podía dormirse sin querer a las tres de la tarde, en cualquier lugar, incluso en el gélido y mojado suelo de la calle tras un día lluvioso, hasta las... diez, digamos, y por lo tanto esa noche estaría en vela hasta tal vez las dos, o más tarde, o directamente pasaría a ser nocturno sólo aquel día. También dependía de su estado de ánimo, aunque el trastorno tenía su propia línea del tiempo desde siempre.

¿A dónde podría llevarla, si se mostraba como una débil jovencita que acababa de conocer? Posiblemente desconfiara de ella, pero no dejaría de sonreír por ello. Debía mostrarse siempre amigable y atrayente para cualquiera..., excepto para los amantes de los muñecos. A esos, muerte y sufrimiento inmediata. Quiero decir... Pérdida inmediata de los peluches sólo, claro. A ellos nada. ¿Cómo sería capaz una delicada dama de dañar a alguien?
Vincent Nightray
Mensaje por Noah H. el Jue Feb 27, 2014 4:24 pm

Re: Curiosidades Nocturnas [ Priv. Vincent N. ]

Se trataba de una muchacha sencilla, a mis ojos, luego de dar vueltas alrededor de ella, en un diámetro considerado el cual no me clavaría como algún acosador o tacharía de mirón, me detuve a unos pasos a su diagonal, mientras observaba de reojos el sector en el cual me encontraba. Animales y grandes cantidades de paja, al igual que los típicos artículos de granja, no me llamarían demasiado la atención, siquiera el lugar, a pesar de que entré por curiosidad, vigilancia y hasta, para obtener mayor tranquilidad y tener en donde quedarme recostado unas horas, sin tener ganas de volver a casa.
Quién sabe, tal vez, estando en ese ambiente más rústico, y teniendo paz, lograría conciliar el sueño que perdí de un día para otro. No es que le de demasiadas vueltas al asunto, quizá debería de dejar de tomar café de vez en cuando, y dulces. Seguramente aquello afectaba mi propio sueño. O , simplemente, significaba inquietud, o de alguna forma de hacerme sentir que sentía pesos ya sea estrés como.. otro sentimiento encontrado, tal vez.
La risa de la contrario volvió a resonar en el lugar, le presté algo de atención, después de todo, yo le había hablado en el momento, sería un desubicado si pasase de ella. Podría hacerlo, daba igual, pero bien, no tenía el qué hacer .
Creo que sé volver a la academia sola Si bien no fue una respuesta del todo concreta a la situación, dicidí que lo prudente era no insistir en algo más concreto, en fin, podría olvidarme de aquel encuentro, sin tener remordimiento ni nada. Aproveché aquello para tomar asiento en uno de los costales de paja, acomodándome entre la hierba seca mientras observaba el descuidado tejado de la granja. Habían maderos de los cuales ya se habían podrido debido al clima que iba cambiando, por ende, tablas habían caído al suelo, y otras se encontraban peligrosamente suspendidas esperando a que el viento las llegase a botar. Prestándole atención arriba, me centré a un pequeño agujero, del cual se podía ver un cielo ya oscuro, aquel tono azul limpio, en comparación de el cielo de ahí abajo al igual, pudiendo ver los cuerpos celestes que brillaban, unos pocos debido a la abertura, pero se podían apreciar las estrellas.
¿Cuánto habría durado en aquella postura? ¿Siete a Diez segundos?. Era realmente inevitable el no poder escuchar el balbuceo de la rubia, rodé los ojos soltando un suave suspiro, pasando los brazos tras la nuca como si se tratase de sostener la cabeza.
-Ruidosa.. Bastaría con que dijese que no se acuerda y ya. Pensé a mis adentros mientras jugaba con mi lengua entre los dientes, ahora mismo deseando poder tener algún caramelo de menta por los bolsillos. Seguramente lo único que tendría serían cigarrillos mentolados, pero un incendio en el granero era lo menos que esperaba. Fuego.. aborrecía sentir el calor, y sobre todo  poder apreciarlo en las llamas.
Finalmente la rubia terminó por caer en cuenta de que estaba perdida. ¿Acaso la cúpula era tan grande como para perderse de ese modo?. Bueno, no podría esperar más de alguien. Y no, no la estaba discriminando internamente por ser rubia, o por ser mujer. Idioteces. Era consiente de que habían chicas realmente inteligentes y avispadas, superando a por muchos a la capacidad de un hombre, pero, parece que esta muchacha se trataba más de una ave perdida. Pensando desde cierto sentido, sería perfecta para poder aprovecharme y así energizar un poco mi cuerpo, aunque, viéndolo desde un lado, no me veía capaz de lidiar con algún posible problema con superiores. Claro, la chica podría ir sin más que acusando de que ‘cierto chico’ abusó de ella. A mi parecer, sonaría fiable.
Parpadee con lentitud, soltando un ‘bah’ disimulado cuando esta habló y concretó mi pregunta en su respuesta.
Denoté la reverencia, la cual, encontré innecesaria.
- Así que Verónica… Entrecerré suavemente la mirada, yendo por un buen comienzo. Quizá no sería necesario en actuar bruto con la chica, quizá sencillamente no le haría nada y todo terminase en una charla que luego se desvanecería de un momento a otro, en fin, no tenía ganas de actuar de una manera descoordinada y con un fin un tanto.. ¿indecoroso?. Reí internamente al pensarlo.-Noah. Alcé un poco más la voz para que la otra pudiese escuchar, manteniéndome sentado en el costal, sin  tener ganas de levantarme. Realmente, cómodo.
Ante la petición. Dudé. Realmente. Dudé.
No veía sospechoso que la tal Verónica pidiese auxilio. Al contrario, lo veía normal. Además, cualquiera podría lidiar con una chica. Pasé la diestra por mis mechones, arreglándolos de cierto modo, titubeando en aquella respuesta. Tomé aire con suavidad, y, terminé por levantarme a manos en los bolsillos, mientras volvía a retomar una caminata en círculo, esta vez, sin rodear a la chica, si no que a dar vuelta en la mismísima nada, apreciando los lagos de silencio de palabras. Aunque los ruidosos animales no dejaban que el silencio en general se apropiase de las paredes.

- Puedes pasarla acá. Respondí con sencillez y a poco interés. Después de todo, era una pregunta, a la cual estaría completamente libre de negar o acceder; no se trataba de alguien que conociese, si se tratase tal vez, de algún conocido o de mi hermano, haría la excepción y acompañaría a chico o chica que se tratase por tal de no parecer tan pesado con ‘amistades’ o con las del otro, evitar conflictos era mejor que avivar el carbón el la chimenea que ardía en discusiones fraternales. Y, si se tratase de una orden, tal vez denegaría, corriese o no el riesgo mi propio pellejo. La observé nuevamente, denotando nuevamente esas orbes de distinto color, reservé comentarios, y me dediqué a clavar la mirada en uno de los caballos que se encontraba al fondo del cuarto, parado, ahí sin hacer casi ruido, moviendo la peluda y extensa cola de la retaguardia
- O si bien, no avispaste para pedir un mapa, o adentrarte en donde no te ubicas, puedo encaminarte hasta el sendero hacía la academia. –
Y en ello, respondí más gentil lo segundo. ¿Cómo sabía yo que no era amiga de mi hermano?. No quedaba de otra que andar con cierto cuidado en el trato de la rubia, no ser tan pesado al hablar, y acceder con disimulo a su petición, si es que aceptaba la propuesta, claro.  Volví a sentarme en el costal de paja anterior, mientras me sacaba los guantes oscuros y procedía a guardarlos, de paso, sacando el encendedor para encenderlo en la llama más elevada y así iluminar un tanto mi entorno, después de todo, producto a la dada de baja al sol, la claridad se limitó a la luz de la luna, estrellas, y quizás faroles del exterior que daban pequeños rayos hasta adentro.


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Mensaje por Vincent Nightray el Vie Abr 25, 2014 11:44 am

Re: Curiosidades Nocturnas [ Priv. Vincent N. ]

Sonrió un tanto más al oír el nombre ajeno. No por el nombre, en sí, no; con ello había denotado frialdad por parte de aquel Noah. Frialdad, como la de su hermano. Estaba acostumbrada -O acostumbrado, más bien.- a ello y sabía que con esa gente había que mostrar especial tranquilidad y evitar palabras de más, risas y bromas innecesarias. Sería obediente a la inexistente y posiblemente no acertada petición del deseo ajeno.

Mientras esperaba la respuesta, observó las acciones contrarias en completo silencio, posando en el albino su curiosamente mirada bicolor, la cual era así de nacimiento a desagrado suyo -Le gustaba el dorado, el izquierdo, pero no el rojo, el derecho, pues se habían burlado de ella, o más bien de él, por tal tema desde su infancia.- siempre sonriendo con muy bien disimulada y suficientemente acertada, casi invisible, falsedad, pues aquella dulce y amable expresión, como también los bondadosos tratos, no eran más que una máscara para aquel desgraciado ser oculto en su interior, claro, no literalmente. Ya sabía que hacerse la tonta con él sólo empeoraría las cosas, y aquello resultaba un enorme avance hacia lo positivo. Debía mostrarse más sensata y madura, para dejar ver que no era sólo una niñita inocente, no; más bien al contrario. Ahí lo dejo.

- Eh... ¿Aquí? - Reiteró. - No parece un buen lugar. Los conejos que he visto antes no parecían tener buenas intenciones. Me han mirado mal. No me... - ¡Tonta! Estaba actuando como tal. Rió con excelente suavidad, fingiendo haber bromeado. - Podría entrar cualquiera, y hay gente muy mala... Estando dormida quedaría expuesta. - Aclaró.

La segunda propuesta la pareció mucho más apropiada. Asintió levemente.

- Te lo agradecería mucho. - Afirmó con falsa seguridad. No lo haría, y lo sabía de sobras. - Te devolveré el favor cuando lo necesites. - Le ofreció amablemente.

Se acercó a él con aparente timidez. Iría "despertándose", sí, pero no tal cual, de golpe, de la mismísima nada. Lo haría poco a poco, de forma verosímil, aunque no real. No quería ser descubierta. Tomó su vestido por ambos lados, como si sus manos fueran pinzas, y lo levantó sólo un poco. "Sí, Vincent, ponerte un vestido para ir a una granja es algo muy inteligente. Felicidades, has demostrado que eres estúpido.", se dijo a sí mismo, silenciosamente. No fastidiaría la calma -A excepción de los animales, contando únicamente a ambas personas.- del lugar. "Ahora... Sólo... Evita que se dé cuenta de las tontas dificultades consecuentes.", añadió mientras soltaba finalmente la prenda tras haber travesado un montoncillo de paja no especialmente limpio. Sólo podía seguirlo como lo hacían frecuentemente las mascotas fieles a sus dueños. Era mejor evitar hablar de más.
Vincent Nightray
Mensaje por Noah H. el Jue Mayo 22, 2014 8:54 pm

Re: Curiosidades Nocturnas [ Priv. Vincent N. ]

Hay llama, no hay llama.. Hay llama, no hay llama. Básicamente lo que hacía era jugar con el encendedor como cualquier crío lo haría, claro, que el otro lo hacía por cuestión de estupidez infantil, y uno lo hacia por hacerlo. No había motivo en especifico además de alumbrar un poco el metro cuadrado para poder estar atento ante cualquier percance que ocurriría de un imprevisto. Procuré tener un menor cuidado de la llama, por tal de no incendiar el recinto ante el ocio producido. Bostecé, escuchando aquella voz femenina de no un buen.. ¿animo? , no, esa no es la palabra. Aquella actitud tan.. inocente, no.. incrédula, parecía de aquellas chicas de las cuales en su infancia las consintieron y lloraban hasta por si se les partían una uña, le temían a los extraños pero luego de pasar cinco minutos con ellos ya se sentían en total confianza como para tomarlos del brazo como si nada, y pretender que son amigos.
Tal vez las rubias son efectivamente tontas, curioso.

- A primeras, lo único que te puede hacer un conejo es llenarte la ropa de pelo -Respondería encendiendo y apagando una vez más la llama, mientras me quedaba observando la silueta curvilínea de la chica con cierto pesar de vista, como siguiese dando comentarios netamente inútiles y de esos que demuestran que le quedan unas cuantas neuronas en el cerebro, pasaría de la chica y la dejaría tirada por no soportar su actitud
- Como quieras - Nuevamente, limitado a dar respuestas cortas, después de todo, era completamente nulo en esa clase de conversaciones. Podría sacar provecho, sí. Pero aquel lugar no era del todo agradable. Tal vez.. si la saco.. Uh. . Me levantaría del costal para encaminar hasta la salida, observando de soslayo a la rubia que al parecer tenía serios problemas con su vestuario. Tal vez no se proponía venir específicamente a una granja y se habría puesto menudo vestido, o simplemente no le hace problema. Quién las entiende, señoritas.
Rodé los ojos, y extendiendo la mano diestra, hice una pequeña señal para que sujetara de esta para poder sacarla de ahí con mayor facilidad, y si se caía, al menos, poder sostenerla a tiempo y evitar la burla hacia la contraria


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Noah H.
Mensaje por Vincent Nightray el Sáb Mayo 31, 2014 8:01 am

Re: Curiosidades Nocturnas [ Priv. Vincent N. ]

Más luz, menos luz, más... ¿Ese chico estaba jugando con el mechero? Prefirió ahorrarse comentarios de más, nuevamente, restándole importancia en seguida.

- Well... Sí, no hacen gran cosa, incluso dudo que muerdan, pero no me gustan. - Insistió. Eran demasiado... "achuchables", por decirlo de algún modo. - Hay quien les teme a las arañas, que son aún más inofensivas. - Alegó. Ella, personalmente, era capaz de estar rodeada de montones de arácnidos sin problema alguno.

Asintió enérgicamente al oír lo último. ¡Genial, había conseguido fácilmente que el contrario accediera a soportarla, al menos, un rato más! Faltaría ir agregando cosillas para que no la considerara una estúpida sin sentido de la orientación ni de la lógica por tal de caerle bien o, aunque fuese, en un término neutral. Básicamente no quería ganarse el odio ajeno.

- ¡Gracias! - Exclamó en un tono risueño, sin dejar de sonreír. Siempre lo hacía; poseía una sonrisa amable a todas horas, prácticamente sólo substituible por una menos... amigable. Mas era extraño verla con otra expresión.

Aceptó su ayuda, sin vacilaciones, y evitó un par de obstáculos ya sin complicarse más. Si se manchaba un poco le daba igual; no era una niñita pijilla ni por asomo, ni por niña ni por delicada. Siguió avanzando entonces sin alejarse demasiado del contrario. Realmente sabía ir hasta el destino marcado, pero si hacía ver que no sería muy absurdo adelantarse e ir completamente sola e independiente a lo demás.
Vincent Nightray
Mensaje por Noah H. el Miér Jul 02, 2014 2:40 pm

Re: Curiosidades Nocturnas [ Priv. Vincent N. ]

Hay arañas y arañas; algunas solo te atacan por querer. Contestaba de todas maneras, sin llevarle demasiado interés al asunto. De pequeño pocas veces podría terciarme con arañas en la antigua casa en la que vivía, mamá siempre procuraba mantener un ambiente limpio, incluyendo en esto los insectos.

Una vez que la chica pudo salir de las motas de paja y entre tanta tontería de granja, soltaría su mano, debido a que ya no requería de ayuda aparente. Luego de salir del tumulto, terminaría dando una suave jalada a la puerta que abría el granero, la cual estaba algo atascada entre el barro, paja y quizá qué cosas que se pudieron haber vertido ahí. Era algo pesada, pero no lo suficiente como para no poder moverla. El espacio quedado era lo suficiente para que la rubia pasase sin problemas, o al menos era lo que se suponía.
-Adelante, Verónica- Le cedería el paso primero a la chica, recargándome en la puerta esperando a que pudiese llegar sin atareo alguno, puesto que la rubia iba a unos cuantos pasos más atrás del propio. Entre ello busqué entre el abrigo la cigarrera, la cual estaba enfundada de cuero oscuro con pequeños relieves de un extraño encaje, la cual cubría una caja metálica. Aun quedaban siete cigarrillos, de los cuales anteriormente, hace dos días habían veinte justos. Con los que quedaba podría darle vuelta a la noche, y quizá hasta mañana al medio día, luego tendría que buscar otra cajetilla nueva en casa. Sacaría uno al azar, y volviendo a sacar el encendedor prendería la punta correspondiente, brindado una gran calada lo que consumiría un cuarto del ejemplar. -¿Fumas? Pregunté sin vacilo tirando el humo oscuro por las fosas nasales hacia abajo. En parte, uno de los motivos de los cuales me habría vuelto fumador , excluyendo el ejemplo de Miranda, era por motivos netamente sociales.


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Noah H.
Mensaje por Vincent Nightray el Dom Jul 06, 2014 9:36 pm

Re: Curiosidades Nocturnas [ Priv. Vincent N. ]

Negó suavemente con el rostro. Parecía que el chico no había terminado de entender bien su ejemplo o, quién sabe, podría ser un ejemplo de persona con aracnofobia, como lo acababa de nombrar. No lo criticaría si era  el caso pero, realmente, se le haría extraño imaginar a alguien como él asustándose de un pobre bichito con más miedo que el hombre. Sería... realmente... Es mejor ahorrarse los adjetivos, en este caso.

- Todo ser vivo puede atacar por gusto, pero la gente que les teme a las arañas suele huir de las más inofensivas. - Aclaró, por si no se había entendido bien a lo que se refería exactamente.

Pretendió a ayudar con la puerta al notar que el contrario parecía tener dificultades, pero desistió en cuanto el otro logró terminar antes de que ella llegara al fin. Ensanchó un tanto la sonrisa y le agradeció con un pequeño gesto, algo así como una mísera, leve y completamente improvisada reverencia, que llevara a cabo el conocido "las damas primero". Ventajas de ser mujer..., por un tiempo.
En un principio pensó en pasar sin más, pero la puerta estaba sólo entreabierta. Luego se planteó entrar de lado, pero recordó que como fémina los pechos podían resultar un obstáculo y, aunque fuera improbable, quería evitar hacer el ridículo. Tal vez la estaba poniendo a prueba, pensándolo mejor... Adelantó y empujó un tanto la puerta para abrirla apenas unos centímetros más, para así pasar cómodamente sin tener que hacer virguerías extrañas. Así estaría bien. Una vez fuera, dio un par de pasos largos y se dio media vuelta a la espera de que el otro saliera de allí después de ella.
No tardó demasiado en darse cuenta de cierto olor, desagradable para muchos pero no muy complicado de ignorar por alguien acostumbrado a él: tabaco. Se pasaba el día con su hermano que, aunque hacía lo imposible por hacer apestar la casa, traía cierto olorcillo, especialmente cuando fumaba apoyado en el marco de alguna ventana por tal de impedir la entrada del olor al hogar. Pero al fin y al cabo era su casa, y si tenía la costumbre de hacerlo así, además evitando salir y deteniéndose en cuanto se lo pidieran -Otra cosa eran las consecuencias, eso sí.-, tenía la total libertad de cumplirlo a su gusto. Simplemente negó con el rostro en respuesta, siempre sonriente.

- Pero no me molesta el humo. - Aclaró inmediatamente, obviando que ella no lo tenía como costumbre, manía o, más concretamente en este caso y mayormente conocido por la gente, mal hábito. Miró hacia atrás y se dio media vuelta en un gesto rápido pero no agresivo, dejando que su larga cabellera ondeara libremente y sin molestias al hacerlo, procurando que ésta no fuera, a su vez, un fastidio para el otro. Miró hacia los lados fingiendo seguir perdida. - ¿Y ahora...? - Preguntó en un murmuro, mirándolo de reojo. Lo dejaría pasar a él primero, pero no estaba de más preguntar de forma concisa y ligeramente sutil.
Vincent Nightray
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